La duda es la claridad cuidadosa que todos siempre debemos poseer.
Desde el ahora hasta la posterioridad, las preguntas, las dudas y las certezas se combinan entre sí para darnos una mejor perspectiva de lo que es la verdad. No la que es relativa sino la que es objetiva en todo momento y espacio. Y hoy conocemos como realidad.
Acá la existencia se convierte en claridad y cada individualidad debe trabajar para pensar, para poseer lo que en verdad se busca. Y entender que somos interlocutores de todas las pequeñas fracciones de la historia y del pensamiento que nos forman.
Nuestro accionar es momentáneo frente al quehacer que trasciende, las dudas son las pequeñas cuestiones que nos ayudan a entender lo que observamos y a trabajar en pro de lo que la vida nos tiene en este tiempo presente. Sin descuidar que somos para otros momentos y lugares como para lo que es invisible.
Unos avanzan con ligereza, otros solo se estacionan en el ahora y muchos otros no saben cómo vivir, porque para tener una vida efectiva, afectiva y productiva en muchas ocasiones debemos caminar en contra corriente.
Es una profesión, es un oficio, es algo que nos inquieta todo el tiempo para ser. Porque ser en un mundo tan expectante es contrario a su existencia. Acá es importante entender que cada hecho, cada contexto y cada lucha se debe enfrentar día a día.
Son nuestros hábitos, son nuestras visualizaciones, son nuestras ideas, son nuestras determinaciones, son nuestras culturas, o es sencillamente es el tiempo.
El tiempo es un ladrón de recuerdos, de las fotografías que no llevan a lugares que quizás conocimos en nuestra dualidad del pensamiento, de la música que solo se escucha en lo moderno y en los clásicos, pero estos últimos demuestran que nuestra alma es bastante vieja.
Son los paisajes que recorrimos en algún momento, son hechos de trincheras, desiertos o esas estrellas que ya dejaron de vivir, las que nos enseñan a tener claridad. Que junto al amor es la mejor oportunidad para creer que todo es posible y todo tiene una figura de semilla, que se siembra y que con el tiempo florecerá.
Para demostrar que si hay cuidado y dedicación está siempre vivirá, será nuestra anatomía que nos dice que tan resistente nos hemos vuelto o que tan torpes somos a la hora de enfrentar esfuerzos físicos con resistencia. Caminemos, corramos, pero no perdamos de vista la vista. Más bien seamos correspondidos a lo que somos y creemos para dar al mundo.
La naturaleza no nos deja, solo nosotros la matamos una y otra vez con posiciones efímeras que no nos llevan a ningún lugar, la lluvia se disfruta y en ella está Dios. El sonido del viento es solo la secuela de nuestra propia calma que si lo escuchamos con atención revitaliza lo que somos y es un gran mensajero de todos los tiempos.
Quizás el calor solo permite que refresquemos nuestras ilusiones, pero la noche llega siempre con ese frío que cala y nos hace necesitar de un abrazo y/o una palabra de ánimo.
Hoy hablamos de claridad y esta se debe tener en todo momento, como Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino. Aprendamos a ir en contra del status quo, a caminar los largos trayectos, a amar sin condición y a recordar con esperanza la verdad que ya se avecina.
Todos debemos superar algo y esta bien. Superemos nuestros miedos, nuestras frustraciones y rompamos la realidad como se nos ha pindado. Llenemos el mundo de reflexiones, de acciones silenciosas y de verdades que transforman al otro. Necesitamos más manos para cambiar la realidad y perdurar en el tiempo. Ese que en ocasiones solo es un ladrón que se establece.
Quitemos los datos de lo que somos y seamos conscientes de que la vida se debe vivir y no solo sobrevivir. La claridad es una luz que no se puede ocultar, más bien subamos la colina y alumbremos al mundo entero.
Muchos son como fuegos, otros como estrellas pero todos debemos aprender a mirar con certeza lo que tenemos por delante. Esta es nuestra realidad. Todos cabemos en ella. Y los que nos quieren borrar, démosles algo distinto. No solo seamos pacifistas, seamos solidarios, justos, leales, y bondadosos. Ya que eso demuestra lo que en verdad hay dentro de nosotros. Porque del corazón mana la vida.
Deja un comentario