Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Confrontaciones todos tenemos en el proceso de caminar.

En primera medida las decisiones que tomamos son impulsos emocionales, racionales y espirituales. Cuando estamos en el proceso todo comienza a ser reflexionado, pensado y meditado para llegar a nuevos destinos.

Pero cuando avanzamos en la escalera del éxito, o en el camino de la vida, muchas cosas las tomamos por “ciertas” aunque en el fondo sabemos que no lo son. Y esto ocurre porque hemos dejado de lado las reflexiones a un lado y nos hemos casado con verdades relativas.  

Desde ese relativismo podemos ver lo que se nos avecina, tanto con los otros como con el ambiente que nos rodea, y este es un incierto, un cuestionamiento y un construir las ambiciones que nos motivan a ver más allá.

Entendiendo que ir en pos de ello, es retarnos a ser diferentes, aceptando lo distinto y construyendo lo que da vida, siendo esto un proceso de comienzo y de final. Tanto a nuestros pensamientos, como a nuestras emociones y en nuestras acciones. Siendo estas las que determinan no solo el corazón que tenemos, sino sí somos capaces de construir con otros.  

Ya que con el pasar del tiempo, podemos entender que la vida se construye con preludios (improvisaciones) para aceptar la derrota como la victoria, la tristeza como la alegría, el éxito como el fracaso de todo lo que somos. 

Porque el trayecto que nos falta construir necesita de nuestra fe, esperanza y amor. Entendimiento que el mayor de ellos es el Amor por nuestras causas, sueños y metas de largo aliento. Las cuales comienzan con un ardor en nuestra panza, y se convierten en la convicción de nuestras doctrinas.

Es tiempo de creer que la confrontación no es la única medida para crecer, cambiar, ya existen otras formas. Que nos enseñan la manera en cómo podemos avanzar sin caer en comparación, en la lujuria o en el creer que todo es de ya para ya. La vida tiene sus tiempos, estos son mayores que el trabajo, la educación, los viajes y los excesos.

Por ello ver con retrospectiva y con el consejo de otros es entender lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No por el bienestar de muchos, sino porque en ocasiones nos olvidamos de nosotros mismos y ahí es donde vuelve a lo esencial es más grato que todo.

Entonces con ello debemos discernir el tiempo en el que estamos, esperando con certeza que el futuro no es mañana, más bien este comienza con el hoy. Dictando a nuestras fuerzas (mentales, físicas y emocionales) que no debemos parar, sino más bien perseveremos en hacer el bien, que a su tiempo tendremos la recompensa. 

 Ya que mantener el ánimo no solo es una protección personal, sino que es entender que las circunstancias son momentáneas y en un instante lo tenemos todo y al otro debemos volver a comenzar. Y esa es parte de la ley de la vida. Ya que el camino se hace nuevo al descubrir lo que no vemos. 

Ver más allá es saber que la vida es un largo recorrido, con esperanzas de encontrarnos y desencontrarnos, con planteamientos o con más cuestiones de lo que es objetivo y subjetivo. Y es por ello que en todo momento debemos imaginar e improvisar lo que hacemos para hacerlo mejor.

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