Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Cada lucha que tenemos nos hace más resistentes para la guerra.

Las luchas de hoy son las conquistas del mañana, no sabemos a que tanto nos enfrentamos pero cada vez que lo intentamos logramos algo distinto. Una victoria que nos reta a avanzar pese a las circunstancias. Ya que de ello se trata la avanzada. 

Avanza con los días buenos y con los que no lo son. Con las lecturas pendientes y con aquellas concluidas. Con los desprecios de la sociedad y las sonrisas que agradecen. Con el saludo del transporte público y con la ignorancia de otros. Avanza con la música como con el silencio. De eso se trata, de no parar y si paramos que sea para volver a impulsarnos. No con el camino largo o el corto, sino disfrutando el recorrido. 

Un día a la vez, una historia que contar y esta no la cuentan los vencedores sino todos aquellos que lo intentan. Tenemos posibilidades, tiempo, relaciones, vínculos, y aquellos varios que dictan algo diferente de lo que somos. Por eso, somos los que somos. Mañana seremos los que ven hacia atrás y cuentan las historias que nos han traído acá.

Unas de lucha, otras de resistencia y unas varias de insistencia. ¿Con que luchas hoy? ¿A qué resistes? ¿Ese es el único camino? o ¿podemos hacer algo distinto? Luchamos contra un sistema que nos oprime y nos exprime. Que coloca estándares internacionales para ser avalados, y que lo que hacemos puede convertirse el mejor lobby para alcanzar todo. Resistimos la indiferencia, el maltrato, la necedad y el orgullo, porque todos sufrimos del qué dirán. 

Este es el único camino, No. Hay muchos caminos no solo para llegar a Roma, al corazón o a la conquista de la felicidad. Hay principios, valores, metas, objetivos que nos llevan a la grandeza. El punto es que nosotros podamos definir para nosotros que lo es. Ya que al contar con muchas definiciones o ampliar nuestra perspectiva podemos ver, callar, hablar y expresar lo que en verdad es correcto. La verdad la conoceremos y esta nos hará libres. 

Cada día es un nuevo comienzo, cada idea descubierta es la formación para seguir trabajando en él ahora, todos tenemos millares de pensamientos estos debemos aprender a canalizar como a desechar para que no se nos convierta en una carga. 

Hemos comenzado la carrera de la vida, esta no se trata de llegar rápido, sino de aprender en el camino y llegar con fuerzas. Muchos dicen que debemos llegar con otros para trascender y puede que esto sea cierto. Pero acá lo importante es que si estás luchando con una acción nociva o con sueño perturbador acércate a aquellos que pueden guiarte al mejor destino. 

El mundo hoy necesita mentores de vida, no de momento, no de tendencias, no de incrementar tus seguidores. Los mentores que debemos buscar son aquellos que con su experiencia vital han sorteado los mejores caminos y han entendido que la vida es como una montaña rusa, de subidas y bajadas, de gritos y suspiros, es el lugar que nos debe apasionar. 

Tus luchas son únicas, no todos pasamos por lo mismo, quizás hay patrones similares, pero todo es distinto. Pero si podemos entender las circunstancias que los otros están viviendo. A esto lo llamamos empatía, en otros momentos colocarnos en los zapatos del otro, pero hoy no hay tanto de ello, sino más existe la simpatía, el egoísmo y la adulación a nosotros mismos sin pensar en el otro. 

Luchar es aprender a escuchar, a recibir consejos, a seguir leyes, y porque no a encontrar la libertad no en lo que todos hacen, sino en lo que nosotros hacemos desde el corazón (acciones desinteresadas) para otros.

Porque luchar es un acto de resistencia, de valor y de reconocernos los unos a los otros en la mayoría de los momentos que compartimos. Ya que si luchamos viviremos de formas distintas, únicas y valiosas para el tiempo que está por delante. Unos colocan caducidad a la vida, y otros la quieren vivir por la eternidad. Cual sea la decisión, avanza, construye, cree, ten fe y el carácter de conquistar todo lo que te propones. 

Hemos luchado una y otra vez, pero nos faltan muchas otras luchas que nos enseñarán a ver con otros ojos y con la experiencia de que lo que es importante y lo que nos reta para seguir avanzando es lo primordial. Porque bajar el ritmo no es acabar todo, es tomar los días de trabajo y aun el de descanso como la mejor alternativa para descubrir lo que es nuestro.

La promesa es que luchar es vivir, es mejorar lo que somos y saber que lo que necesitamos es afectividad los unos con lo otros. Porque el amor desinteresado y a nivel Dios es el único que nos transforma. 

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