Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Cada rincón, cada lugar tiene algo nuevo para nosotros. Es de nosotros caminar hasta encontrar el destino que nos cobija de todo lo que nos aqueja.

Todos después de un tiempo de saturación, éxtasis, o estrés del trabajo, el estudio, o de la ciudad buscamos un escape, y no hablamos de las cosas pasajeras o momentáneas, que nos llevan a estar más y más cansados, sino aquello que en verdad nos revitaliza y nos trae calma. 

No hablamos de los excesos, o de las modas, hablamos de lo que en verdad puede cambiar nuestra vida y así mismo llevarnos a algo más grande. Entonces hablamos de proyección, de visión, de propósito y de tomar decisiones que nos ayudan a comprender lo que somos, lo que creemos y lo que buscamos de avanzada. 

En el año 2015 el premio nobel de economía fue Angus Deaton, pero para el año 2013 había publicado un texto que es importante resaltarlo. El gran escape: salud, riqueza y los orígenes de la desigualdad. 

Un texto necesario para ver la desigualdad en la sociedad, y como unos pocos ven con certeza el mundo que los rodea. El autor cuenta que para él mudarse de Edimburgo con su clima sucio, cenizo y miserable a un pueblo de campo, con sus bosques, montañas y corrientes de truchas en el verano, fue entender el resplandor interminable del Campo en su vida y como esta fue para en sí mismos un gran escape.

Es decir, cuántos de nosotros queremos volver a ese sentido permanente de la vida, tanto para nosotros como para los que nos rodean. Volver a conectar con lo realmente importante de la vida en el ámbito natural, en nuestros orígenes, y aun en entender que las ciudades no existen si no es por el campo a las afueras de esas. 

Es aquello que consideramos escape, conectar con lo esencial, con lo que trae alegría y armonía, con lo que nos energiza una y otra vez para seguir la vida que tenemos. 

Escape es conectarnos, es comprender que todos lo que ha sido ya fue, y que en el tiempo entenderemos lo que nos trae aflicción, alegría y dictan lo bueno y lo malo que debemos comprender a cabalidad, ya que cada situación es una razón para emprender, buscar y contemplar todo lo que es el goce y el disfrute de la vida.

Por ello, si hoy puedes salir de tu ciudad, conectar con lo natural y recordad que somos más allá de lo que tenemos, entonces encontrarás ese Escape que te vitaliza. Ya que nosotros somos la alegría, la nostalgia y el descanso de todo. Somos conscientes de lo que tenemos, y de las dificultades que afianzamos en nosotros mismos, pero escape no es solo una acción es conocer, pensarnos la vida, reflexionar solos y caminar sendas que no conocemos, es ir en pos de las palabras que nos afirman lo que somos, nuestra identidad y de esas ideas creativas que solo resuenan en nuestra mente.

Caminar por el campo, los pueblos, los bosques, las montañas y aun nadar las corrientes del río en verano, o en cualquier otra estación del año, como dice Deaton, nos ampliará la perspectiva de la vida que deseamos vivir.

No escapamos de la vida, la vivimos conscientemente para emprender de ella los retos, las crisis y aún las desigualdades que tenemos. No está mal pensar en la riqueza, en la salud, y la prosperidad, lo que está mal es caer en el olvido inmediato de las desigualdades. Y hacernos los de la vista gorda, al momento de ayudar a nuestro prójimo.

Por eso, Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los hijos de muerte. Abre tu boca, juzga justicia, y el derecho del pobre y del menesteroso. Proverbios 31:8-9.

Tanto tú como yo somos parte de la ecuación, de la cadena que tiene múltiples eslabones y que al generar unidad, reconciliación y paz podremos tener un mundo que habitar. Es el ahora para encontrar el gran escape, para salir de nuestras monotonías y sentir lo que nos enorgullece. 

No volteemos a ver atrás, más bien sigamos nuestra tarea, nuestro designio, y aun seamos más intencionales en ver al horizonte ya que si tenemos fe, tenemos amor, y tenemos esperanza. Y el más grande de ellos es el Amor, pero al hablar de fe, podemos creer, visualizar e imaginar todo lo mejor. 

Seamos soñadores, seamos la versión actual de nuestro niño interior en un cuerpo de adulto. Que se acerca a muchos otros, que ríe sin cesar, que juega e imagina con lo que lo rodea, y sobre todo que confía en sus propios juegos. Porque todos tenemos la capacidad de unir a miles alrededor de nosotros.

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