Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

¿Cómo cerraste tu año, cómo quieres empezar a caminar este nuevo tiempo que ya llegó?

Tenemos tanto que agradecer por el año que dejamos atrás, pero al mismo tiempo, lo que viene puede parecer desesperanzador. Y si eso no es intriga, es nuestra realidad constante que debemos ver, entonces ¿qué puede serlo?  Venimos de ese momento en el que creemos que tomamos decisiones, sin darnos cuenta de que, en realidad, muchas veces vivimos en un bucle donde una y otra vez se repite la misma historia.

Sin embargo, esas también son decisiones. Quedarnos en las mismas elecciones una y otra vez. Para muchos es lo más fácil, para otros, es esperanzador, porque buscan darle una nueva oportunidad a aquello que han intentado por semanas, meses y aun años. Pero ¿por qué no hacernos conscientes del verdadero tiempo en el que estamos? quizás es una verdad incómoda que necesitamos responder para entender lo que falta, lo que es nuestro y lo que se asemeja a la realidad que construimos. 

Por ello, sí nos sumamos a la lista de personas que publican y postean la queja constante frente a todas las decisiones que se han tomado ¿qué somos? los que viven, o los que sobreviven. Porque por el contrario, somos igual a muchos que hacen una lista interminable de propósitos por cumplir, en los trescientos sesenta y cinco días del año y acá estamos.

Viéndonos una vez más en que deseamos, y en que logramos. Somos el espejo inequívoco de que todo vuelve a su cauce cuando somos conscientes de las decisiones que tomamos, o más bien, somos la lista de chequeo de las redes sociales que dicen una y otra vez que es el “éxito”, la “influencia” y el “poder”. Pero llegamos a nuestro lugar secreto, y nos sentimos solos, vacíos, cayendo una vez más en lo que dicen y dictan otros para lo que somos.  

Pero ¿ese es el tiempo que debemos vivir? ¿Uno que nos esclaviza, que nos oprime y en el que lo mejor se va robando poco a poco nuestra fe? O ¿deberíamos detenernos un segundo, tomar aire y reflexionar? Todo tiene su tiempo bajo el sol, tiempo de nacer, tiempo de morir, tiempo, tiempo para todo hay tiempo y claro podemos pensar de igual manera que este es el tiempo de tener esperanza, amor y fe. 

La Navidad fue hace unas semanas, hoy estamos en el momento de los nuevos “propósitos de año”, pero qué tal si vivimos la navidad no solo de unos días, sino que esta debería ser la temporada más larga de nuestra vida. Ya que en navidad somos más gentiles, más bondadosos, más serviciales, más de visitas a amigos, a compañeros, a dar regalos, a dar el tiempo que tenemos para otros.

También podemos recordar que cada día nacemos de nuevo, porque cada día recibimos nuevas misericordias de parte de Dios, es decir una nueva oportunidad para elegir la intriga del mañana como la posibilidad de vivir un sueño, de servir a otros, de sonreír —porque algo tan sencillo, puede cambiar la vida de alguien—, de pedir perdón, sí, a otros, porque en esta época de la humanidad debemos volver a ello, a lo sencillo, a reconocer que los otros son más importantes que nosotros mismos. -No se crean mejores de lo que realmente son-. Y saber que el cambio viene cuando pensamos y nos cuidamos en comunidad. 

No comamos el cuento que circula en las calles de que todo lo que somos depende de un presidente, un alcalde, un jefe, un trabajo, un esposo, o de los amigos y porque no de la familia. El mañana depende únicamente de Dios, el cual es principio y fin, y ha designado para el hombre todo lo que hoy conoce. Por eso vemos que en el principio de todo Dios creo y esto nos alcanza hasta hoy.

Entonces, ¿cuál es el tiempo? Es tiempo de creer que el mañana, aunque complejo, dudoso y retador, será mejor. Es tiempo de vivir agradecidos porque la intriga nos recuerda que el reloj no es nuestro. O más bien, lo que hacemos con el tiempo es nuestra responsabilidad, nuestra decisión de decidir vivir, crecer y arriesgarnos a lo nuevo. Ya que todo bajo el cielo tiene su hora. Y entender ello, es saber que todos estamos en distintos momentos de la vida y que apresurarnos no es tan bueno, sino meditar lo que hacemos y saber para dónde vamos.

Si ya llegaste hasta aquí, solo puedo decirte algo a lo mejor eres de aquellos que han dudado muchas veces de Dios porque los tiempos parecen empeorar. Pues ahora yo te digo, inicia este año creyendo, con fe, esperanza y amor y luego cuéntame si esa duda del mañana se transformó en la posibilidad de ser un nuevo tú, caminando junto al Padre del tiempo. 

Porque, incluso —me atrevo a asegurarlo—, que si lo haces entenderás que cada momento cuenta para ser algo sobrenatural en la cotidianidad de la vida de otros. Ya que ahí veremos siempre el favor de Dios. Ya que aprenderemos a amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

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