Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Hemos escuchado que todos los caminos llevan a Roma, al amor, ¿pero será esto del todo cierto?

Cada camino tiene una trascendencia en nosotros, y en otros. En ocasiones viajamos por sueños, anhelos y otras veces por determinación, pero en algunos casos debemos volver a comenzar y no mirar atrás. 

Por eso ver las distintas sendas es saber que todo lo que hacemos no se construye de la misma manera. A unos les toma tiempo saber el rumbo que tomar, pero a otros alguien se adelantó por ellos y les abrió paso.

Nuestra sociedad tiene una constante y es que nos “obliga” a mirar el otro lado de la cerca, para ver si el césped es más verde, y claro que es más verde. Porque las actividades, las acciones, los retos y aún los sacrificios que cada uno enfrenta son distintos a lo que consideramos personales y estos los han llevado a donde hoy están.

Las travesías son distintas, son historias, cuentos, relatos, experiencias para retomar y contar, pero también para olvidar, ya que estas son en ocasiones acciones que muestran el paso a paso para avanzar, ya que cada uno de nosotros la vivimos, y estas nos hacen conscientes, reales y distintos en cada momento del vivir.

Cuando se dice que todos los caminos llevaban a Roma, en la antigüedad así era, ya que ésta era la capital del imperio y dentro de ella ocurrían las grandes hazañas del hombre, como la política, la economía, la cultura, las creencias y aun en el descubrir si se era esclavo o libre.

Ya que la libertad no solo es una cuestión física, sino también espiritual donde cada ser humano decide qué hacer con su ser y este debe optar en la mayoría de las ocasiones el bien sobre el mal. 

Porque hoy al mal lo llaman bien y al bien mal, y ahí es donde entramos en la escalvitud de este siglo, ya sea por la utopía de poder, riqueza o gloria. La cual nos corresponde asumir no solo con la sensatez de nuestro corazón sino con el entendimiento y discernimiento de lo que en verdad ocurre cuando logramos alguno de estos elementos a nivel personal. Ya que en sociedad estamos y muchos ojos observan lo que nos ocurre no por disposición de ayuda, sino de aflorar lo que hay en el corazón.

Ya lo hablaría Jeremías en el 626 A.C “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Una pregunta que hasta el hoy nos cobija, quien conocerá nuestro corazón, o bueno ampliemoslo un poco más y es ¿quien conocerá los caminos que son correctos para el hombre?

Afirmando la pregunta podríamos decir que todos los caminos son para el hombre porque estos nacen en el corazón, y si es así, la maldad es un producto del hombre más que de Dios. 

Por ello, hay una diferencia entre lo que es fácil y lo que nos conviene, lo fácil es efímero, es momentáneo, está y en el otro instante ya desaparece. Ahora lo que nos conviene requiere de tiempo, esfuerzos y sacrificios para ver no solo la meta desde el comienzo, sino para ir ampliando el ver más allá -visión- desde lo que somos.

Ya que esto sería la secuela aprender no solo del proceso, sino de las decisiones que en verdad asumimos, ya asumir lo que somos es saber ser y no a esperar que otros sean por nosotros. Jaime Garzón bien lo dijo “Sí ustedes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlo. ¡Nadie!” Es decir, cada uno de nosotros debe valorar el recorrido que está asumiendo en vida para llegar a la meta.

Ahora, todos los caminos nos llevan al Amor, No. El amor más que una decisión, o una convicción es una construcción de lo que somos y estamos dispuestos a darle a otros aun sin recibirlo de forma recíproca. Por ello amar es actuar de una forma tan personal e íntima que debe estar dispuesto a todo. A crecer, a entrar en conflicto, a dejar ahí y sobre todo en cuidar de nosotros mismos.

Ya que cada historia en nosotros es solo una hoja trazada que sigue escribiendo sus líneas con tinta, tiempo y aun con amor para otros. Estos son tiempos de mayor esfuerzo, de descanso, de verdad y de preguntas que valen la pena volver a hacernos. El porvenir comienza desde el ahora, decidamos con discernimiento lo que nos conviene, porque así haremos el cambio de historia.

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