Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Hoy las circunstancias deben llevarnos a tomar una pausa, una reflexión y a ver dentro de nosotros para saber caminar con sabiduría.

Nuestro despertar en autonomía se da a nivel personal y colectivo, se asemeja al tiempo y a lo que ocurre dentro de todo este proceso, siendo este único, limitante y transformador. Por eso, hablar de más profundidad es adentrarnos en las reflexiones profundas para encontrar el sentido de la vida. El cual no va en correr tras el viento, como lo dijo el predicador, sino en algo más sencillo. 

Comienza con el conocernos tanto en los días buenos, como en los malos, sabiendo que estos son la forma en cómo asumimos el vivir. Ahora vemos la importancia de amar, ya que al hacerlo sabemos que dentro de nosotros hay decisiones para estar con otros y en ocasiones cuando llega el tiempo de las despedidas, saber que es lo mejor para nuestros caminos.

Estas dos pequeñas reflexiones nos hacen ver que generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. Ya que nosotros como seres humanos buscamos la inmortalidad, la eterna juventud y aun ser los inventores y los personajes del año de la revista Time, pero será que estos es lo que en verdad buscamos, o son esos sentidos efímeros del mundo que nos alcanzan.

Ser inmortales solo ocurre cuando muchos nos recuerdan, cuando se habla de las virtudes, los fracasos y aun de los esfuerzos de levantarnos una vez más, además de cómo es ser cooperativos dan el carácter que tenemos con lo otros. Ya que bien dice el dicho “la vida es como la neblina, en un momento esta, y en el otro desaparece”.

De ese mismo modo el servir llega como una consonante de la acciones, ya que desde lo que somos podemos ver lo invisible de la vida y dar a otros un poco de lo que posiblemente no han tenido. Entendiendo esto podemos decir que todos hablamos y actuamos desde nuestros privilegios como desde nuestras carencias, demostrando lo que anhelamos y soñamos como el mejor momento de nuestra vida. Y a veces el buscarlo con tanta insistencia nos hace distraernos de lo que es la esencia de la vida. 

La cual es una sumatoria de acciones y vivencias personales y colectivas que dan el respeto de lo que tenemos a nuestro alrededor. Porque todos elegimos cada día una nueva oportunidad para ser lo mejor de nosotros con aciertos y derrotas que nos lleva a construir la vida que deseamos tener. 

Es a esto que estas letras hoy nos llevan a pensar en la profundidad de nuestras convicciones, las cuales nos hacen reales, claros y concisos ante todo tipo de compromiso que asumimos en la sociedad. Porque el vivir no solo se trata de nosotros, sino de que podamos ver en otros la realización de su personalidad.

Sumar convicción a más profundo es creer en lo que no hemos visto, es desarrollar el conocimiento sobre el porvenir, y saber que mucho de esto no tiene control. Sino más bien es entender que podemos descubrir lo mejor de cada instante, y de ello apropiarnos no para hacer ilusiones de todo tiempo pasado fue mejor, sino para vivir con los pies en la tierra y la visión en lo alto –invisible.

Por eso, tengamos una pausa, meditemos y compartamos con aquellos que son distintos a nosotros para ampliar nuestros pensamientos. Reales, sabios, gozosos que nos dan una nueva perspectiva de lo que ocurre. A esto hay que mencionar además que podemos “dar nuestro corazón a conocer la sabiduría, y la ciencia; las locuras y los desvaríos de la vida, pero al fin que aun esto será aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha tristeza; y quien añade ciencia, añade dolor”.

Y de eso se trata, de esclarecer la vida, la realidad, las situaciones para comprender que desde lo matutino construimos no sólo los hábitos que nos llevan a nuestros sueños, sino a asumir la vida con tranquilidad, sencillez y bondad. Porque vivir sin este compromiso, es avanzar sin mirar los costos de negarnos a nosotros mismos ante las responsabilidades de madurar en el tiempo. 

La vida la podemos asumir como adultos siendo niños, entendiendo que lo sencillo, lo profundo es más real de lo que nos imaginamos. Con curiosidad, con astucia y aun con prudencia para llegar a entender las últimas palabras del predicador “teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es toda la felicidad del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena o mala”.

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