Cada paso nos lleva a un nuevo destino, este se construye cuando creemos y nos esforzamos.
Todos avanzamos a nuestro ritmo. Unos van más rápido que otros, otros un poco lentos, pero vamos construyendo lo que anhelamos. Buscamos sin cesar la verdad de cada una de nuestras acciones, en las reflexiones que compartimos, y aun en las preguntas que hoy nos acompañan, para ver si lo que todos tienen es lo mismo que nosotros deseamos, y es por lo desconocido que emprendemos nuevos caminos y destinos.
A veces creemos que dejando lo conocido a un lado, e intercambio lo hermoso –beautiful exchange– que hay dentro de nosotros avanzaremos a lo que es un sin fin de emociones y sensaciones, y en ocasiones esta es la única manera, pero en otros momentos es solo el desierto que caminamos porque no hemos aprendido a escuchar el consejo de otros para el vivir.
Escuchar la voz clara en medio del ruido –le monde-, es ser valientes, esforzados y poseer un corazón sencillo y humilde. Es reconocer lo que otros han vivido, caminando en pos de un horizonte más sensato y valioso, donde las circunstancias no tienen el peso suficiente para hacer desmayar nuestra fe. La cual no solo se da para Dios, sino para nosotros y para otros en el pleno desarrollo de lo que son. Ya que nosotros debemos movernos no vista sino por fe –Pues vivimos por la fe, y no por vista– 2 Cor 5:7–
Ahora desde ese punto de vista –la fe– se pueden ver las posibilidades y también reconocer los inciertos. Ya que ver el principio y el final es saber dónde caminar, como estudiar y de qué manera enfrentar lo que sabemos como lo que no. Todo lo que nos ha construido genera en nosotros una posición y una disposición para enfrentar el mundo y esto lo llamamos curiosidad.
Porque nuestras condiciones físicas, espirituales, materiales… pueden limitarnos, pero en ocasiones son las que hacen que ganemos el reconocimiento suficiente para vivir la vida que deseamos, con los altibajos que forjan en nosotros el carácter de vivir y en otros lugares el de sobrevivir. Ya que si queremos lo nuevo debemos meditar que esto se basa en nuestra actitud.
De caminar, de parar, o de cambiar de ruta para ver como luchamos en un mundo tan adverso, ¿qué lucha peleamos? todas aquellas que están en nuestra mente, en nuestro entorno y aun con quienes decidimos caminar, ya que siempre vendrá a nosotros ver el pasto más verde del otro que el propio, y sí, este es más verde. La diferencia es saber que cada uno de nosotros en el mundo está en una estación diferente.
¿Quién es nuestro dios? el dinero, el placer, el poder, todos ellos son dioses de este mundo, pero será que estos nos satisfacen, o en nuestro subconsciente esta el querer un dólar más, un cuerpo que guante todos los excesos, del sexo, las drogas, la comida, la vida al límite… o el poder político que “dice” cambiar los contextos y entornos que tenemos. Por eso los dioses de este siglo fallan –Tim Keller-. Y es ahí donde debemos diagnosticar el problema de nuestro corazón y, de manera sobrecogedora, encontrar la única solución, la cual va encaminada en Reconocer a Dios como señor y salvador. –Debemos seguir con la mirada puesta en Jesús, el autor y perfeccionador de nuestra fe en Dios. Pues por el gozo que tenía delante, Jesús soportó la cruz, sin importarle su vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios– Hebreos 12:2-.
Estos son nuestros interrogantes por saber, cuales son nuestras limitaciones, nuestro Dios y que peleamos. Ya que la mayor pelea que tenemos es en nuestra mente, en nosotros mismos y en el mundo que deseamos construir. Porque nuestra pelea está más en lo espiritual que en lo natural. Y una acción en convicción es saber que todo lo que nos atormenta (pasado, presente, futuro) debemos soltarlo, no sobre pensarlo y encontrar momentos de descanso que nos lleven a distintas reflexiones de nuestras acciones.
Hoy hablamos de un momento de descanso, de enfoque, de validez y de virtud que suma todo el compromiso en disponernos, en ser recursivos, activos y acertados ante todas las circunstancias, ya que clave de ser luz y poseer éxito, es aprender a escuchar a otros, soltar lo que nos atormenta, agradecer lo que tenemos y saber que nuestra actitud determina nuestros pasos.
No repitamos lo que ya hacemos, más bien cambiemos el enfoque y construyamos en la realidad la verdad que perseguimos. Ya que al final nos dará libertad, plenitud y gozo que supera todas nuestras expectativas personales y sociales. El futuro nos espera, el pasado nos enseña, pero el presente es la disposición para caminar y creer que todo será bueno.
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