Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Vemos pero no aprendemos, caminamos pero no avanzamos, creemos pero vivimos con dudas, la realidad es nuestra mayor acción, sentimos que nos falta algo.

Nuestra sorpresa hoy es saber lo infinito que somos como seres humanos, además de la creciente necesidad de reconocer que necesitamos a Dios. No como el mundo lo vocifera, sino de una forma más personal, más íntima, más nuestra. Ya que el mayor acto de “rebeldía” es decir que creemos a nuestra manera, y no como se nos ha enseñado tradicionalmente. Y acá hacemos referencia a lo que es asistir semanalmente a un lugar donde congregarnos. Por ello argumentamos que la mejor manera de verlo es superar nuestros razonamientos y dejarle actuar en todo lo que hacemos.

Muchos han creído en el discurso religioso que se ha creado en el mundo, donde las tensiones o los sincretismos religiosos son verdad, descuidado la comunión entre Él con nosotros y nosotros con otros, mostrando así lo que necesitamos en verdad, en esencia, en vida, en amor. Ya que todos al llegar al mundo nacemos con un vacío y este es tamaño Dios.

¿Lo necesitamos? Claro que sí. Porque Él es el único que está dispuesto a creer en nosotros, incluso cuando nosotros no somos capaces de hacer absolutamente nada para avanzar en nuestra relación personal con él. Además de que permanecer en él es conocerle a sabiendas de que es la verdad y la vida, para ser verdaderamente libres. Del pecado, de la condenación y aun de la muerte espiritual.

Él es el único que cada mañana nos susurra al oído y/o al corazón de la emoción y de la razón diciendo “No importa que lo hayas hecho mal ayer. O que de las diez cosas que te prometiste hacer, solo hayas alcanzado una o quizás ninguna”, lo que en verdad importa es que no te des por vencido. 

Yo creo en ti, hoy, mañana y siempre. No lo olvides. Y si lo olvidas, te lo seguiré recordando. Ya que pasarán los días, las noches y lo que he dicho para ti, eso se cumplirá. Ten presente que estoy para ti, para caminar contigo para hacerte barra y decirte inténtalo nuevamente. Yo creo que puedes de x o y forma, y no solo te digo que puedes hacer diez cosas, sino que puedes hacer once o millares. Y que lo que en verdad importa es que lo intentes, y llegues a la meta. Mira las cosas del cielo y no las pasajeras de la tierra, esfuérzate, sé diligente, solidario y franco y ya verás la recompensa.

No te digo que es una vida libre de aflicciones, más bien es una vida de aprendizajes, retos, y la sensación de plenitud sobre todas las cosas. Ya que te conozco, te he pensado antes de la fundación del mundo y aún cuando te cree tu tienes muchas cosas que son mi semejanza. Y te puedo decir hijo, hija.

Ahora, siendo coherentes ¿podría Dios dudar de nosotros? No, si Él dudara de nosotros, estaría dudando de sí mismo. Ya que cada uno de nosotros tiene un propósito, y un destino y este es alabarle en todo nuestro ser. Por esa sencilla razón nosotros somos suyos y a Él lo necesitamos. 

Porque cuando no hay esperanza, Él la tiene. Porque cuando no tenemos amor él nos da el suyo para amar sin medida. Porque cuando todo está oscuro, Él nos da luz —pero no la luz de afuera—, sino la luz en el interior. La cual es la que nos hace brillar en donde estamos, en donde trabajamos, en donde estudiamos, en donde servimos, en donde compartimos la mesa con nuestra familia y aun en lo sencillo como en lo complejo. Él nos da su luz para que la compartamos con otros que, al igual que nosotros, también dudan de sí mismos.

Por eso son importantes los testimonios, las reflexiones y aun esas pequeñas palabras de aliento en las que le decimos al otro, “Todo iba mal, pero Él abrió caminos.” “No había podido superar esta pérdida, se la entregué a Dios y Él me ayudó a sanar.” “Cuando tenía el diagnóstico más difícil, y estaba en la clínica completamente sola, donde nadie entendía lo que yo estaba sintiendo ahí estaba Él”. “En la soledad más fuerte me recordaste lo sencillo que es vivir.” 

Él no solo cree en nosotros para que hagamos cosas. Él cree en nosotros porque su poder es el que nos perfecciona en la debilidad, y su poder es el que nos hace sanos. Ya que ahí se cumple bastate en mi gracia, mi poder se perfecciona en ti.

–Él cree que podemos creer en Él.

–Él cree que podemos ser buenos.

–Él cree que podemos ayudar al prójimo.

–Él cree que podemos poner la otra mejilla.

–Él cree que podemos perdonar de corazón y también pedir perdón desde lo más profundo de nuestro ser.

–Él cree en nosotros y en otros.

Por eso hoy te invitamos a que Si no crees en ti, recuerda que hay Uno mayor que si creer en ti. Lo único que debemos hacer es buscarlo un día más, para entender que sus misericordias son nuevas cada mañana y así recibir esa dosis de esperanza que el mundo quiere robarte, porque este no quiere que seas en verdad libre sino más bien su esclavo de sus pasiones, sus excesos y aun esos prejuicios que hoy distorsionan la verdad.

Recuerda, él nunca se acabará, y su amor es infinito que llena ese vacío que tenemos de Él y que buscamos llenar con lo que es pasajero. Por eso, si no crees en ti, cree en él.

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