Cada intento que hacemos nos lleva a un nuevo lugar, aceptarlo es saber que aún nos falta mucho por caminar.
La vida tiene muchos matices, unos nuestros y otros del cielo. Que se establecen, se combinan y en ocasiones solo se distancian, porque parecen contradecirse. Pero al final solo forman en nosotros la realidad que tenemos, que compartimos y que damos por sentado como la verdad. Esa que nos cambia, nos condiciona o nos libera.
Cada intento por cambiar, por modificar y aun por cuestionar nos hace pensar de otra forma, y es a esto que le llamamos ¡Qué tal si! La esperanza en acción. Para nosotros, para otros, para el mundo y aun para los que no han llegado que son nuestros, o bueno, eso creemos, porque al final ellos toman sus decisiones y también se marcharan para hacer su propia historia.
Los nuestros son murmullos, los otros son conversaciones y con pocos se llegan a las tertulias que cambian la visión de lo que hoy conocemos, ya que con ellos nos aventuramos a lo desconocido, aceptado, rechazando, cuestionando y saliendo siempre a la superficie o dicho de otra forma ampliando nuestra zona de confort.
Hay algunos que nos hacen perder la concentración de lo que hacemos y así hemos comenzado a confundirnos los unos con los otros sin respuesta alguna. Ya que desde ahí es donde aprendemos a asumir lo que es nuestro, lo que nos pertenece, lo que construimos y lo que estamos dispuestos a dejar para ver lo extraordinario. Es decir, aprendiendo a perder para ganar.
Los que miran el cielo avanzan tras lo invisible, piensan en ideas y en aciertos, cambiando no solo lo esencial de la vida, sino lo que es asertivo para las personas, ya que entienden que el cambio ocurre desde el interior hacia el exterior. Ahora, los que miran lo material, pierden tiempo, esfuerzos y son condicionados por el sistema que tanto se critica. Se piensa en lo vano, en lo vulgar y aun en lo que no tiene recompensa, ya que si corremos tras el viento, parece ser que nunca lo alcanzaremos.
Ahora, los detalles hacen los grandes logros, pero estos los descuidamos por «creer» que no son acertados, ya que los hemos dado una y otra vez y nada cambia, pero se dice desde una idea simple “contamina sin estar contaminado” o “recicla todo lo que es basura” que algo cambiara si no te das por vencido. Esto parece simple, y lo es en esencia, ya que todo puede ocurrir desde una conversación permanente, un descubrir lo cotidiano con lo que es esencial y así saber que avanzamos en contradicción con el mundo.
Porque este está en crisis, en hambruna, en destrucción, en levantamiento los unos contra los otros, y en el saber que si la gran mayoría se mueve ocurre algo en la nada. Si, en la nada, aquel lugar límbico que nos lleva a ver a los que nos controlan los cuales no piensan para otros sino para sí mismos. Y es ahí donde muchos debemos cambiar la forma de actuar para romper el ciclo que ya nos gobierna.
Ya que si pensamos en el ¡Que tal Si:
Amamos
Cuidamos
Servimos
Nos disponemos
Creemos
Aguardamos
Confiamos
Trabajamos
Perdemos
Nos levantamos
Damos
Pensamos
Soñamos
Visionamos
Perdonamos
Sembramos
Cuestionamos
Criticamos
Accionamos
Conversamos
Morimos
Entendemos el papel del cambio y la transformación, la cual comienza en nosotros, para nosotros y para otros, los cuales son más al momento de romper lo sistemático, lo rutinario y aun lo viralizador del medio, ya que nuestra tarea es sumar aliados que llegaran al poder para generar inflexión lo suficientemente grande que haga ese eco de revolución y evolución de lo que somos hoy como sociedad.
Podemos volver al origen y desde este saber que todos somos importantes, valiosos y necesarios para cumplir el destino que ya está trazado en nosotros. Algunos lo llaman destino, otros predestinación, pero el final es el nuevo comienzo.
Siendo así, que tal si nos acercamos al cambio, aprendemos de los detalles y agradecemos lo que no tenemos como aquellos que ya fueron y siempre será nuestros, tanto en memoria, como en reflexión, ya que todos nosotros somos gracias a lo que otros ya han conquistado, y no es un ejercicio de veneración, sino de saber que si ellos lo lograron, nosotros también lo haremos.
A lo cual podemos ver que el cielo es el límite y este es soñar más allá del propio universo es solo el comienzo de lo que nos falta, un mundo, un amor, una conversación y una acción que es reflexión y vuelta a la acción para ser. Ya que este es nuestro tiempo de hacer, pensar y retarnos a más.
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