Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

A veces buscamos preguntas fuera, cuando las respuestas las tenemos dentro de nosotros.

Hemos hablado de varias cosas con anterioridad,  las dudas, la conquista es, que son las lágrimas, y estas reflejan a lo mejor lo que está ocurriendo dentro de nosotros, pero hemos de observar qué hay muchos que lloran con silencio, otros que lloran con risas, sí, pero acá podemos recordar lo que se nos ha dicho con anterioridad y es que los payasos ríen porque están tristes, ocultando así lo que ocurre. 

Hoy se vale pensar que tal sí somos vulnerables, honestos con nosotros mismos, con los que nos rodea y por supuesto con la sociedad que está destruida, rota, cruda, y que vive de extremo a extremo. No porque no medite sobre lo que ocurre, sino más bien porque busca todo el tiempo ocultar lo que sucede y pasarlo a un segundo plano de la vida personal y social.  

Ya que a veces parece ser mejor ser indiferente y no mirar que pasa dentro. Es decir, no hay tiempo para sentir hacia adentro, ni tiempo para conocernos con detenimiento, porque creemos tener una idea vaga de que si lo hacemos todo está permitido, y esto ¿será verdad, o una verdad a medias en la que caemos todo el tiempo? ya que todo lo que es bueno nos lleva a una mejor comprensión de lo que somos, de lo que creemos y aun de lo que sentimos por que es conocernos desde las circunstancias y ver a los otros con esperanza. Porque de lo contrario todo será malo, dañino, desalentador, tóxico y esto puede llevarnos a un fondo que en ocasiones no tiene retorno. A lo cual, no debemos olvidar que para tener una sociedad distinta a la que tenemos, debemos comenzar por nosotros mismos. 

Chanfle, con lo anterior podemos decir que en la sociedad cabe todo y nada, pero sumándole a esta reflexión veamos un verso que me puedo a pensar en lo que estamos hablando: 

Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Dios escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; más si lo dejas, él te desechará para siempre. 

Es decir, Él [Dios] único que puede vernos por dentro con los fracasos, las frustraciones, los miedos, las derrotas, con los puntos negros, o con lo que nos ha roto, es aquel que con amor nos creó, nos afirmos y nos di de su esencia de vida para que aprendiecemos a vivir mejor de lo que ya vivimos. Ya que el vivir es él [Cristo] y el morir [a su tiempo] es ganancia.

Ahora pensemos porque muchas veces al relacionarnos con él [Dios] nos acercamos con intentos fallidos de creer tomar acciones para hacer doblegar su voluntad o para convencerle de que lo que tenemos en nuestro corazón es “sincero y bueno” y no somos francos con nuestras emociones y sentimientos. Ya que en  ocasiones lo que deseamos es no hacer nada, siendo esto lo único de botar la toalla, y quedarnos ahí en ese lugar donde todo es oscuro y en ocasiones la esperanza ya no existe.

Y es que no es una cuestión de religión, es más un momento de sinceridad, con nuestro creador, porque el conocernos nos permite ir a la fuente correcta, y no ir buscando en vasijas rotas la plenitud, porque buscar a la persona indicada para pedir el consejo, nos ayuda a callar esas voces que se vuelven tan ruidosas cuando es momento de alzar nuestra voz y expresar todo lo que ocurre dentro de nosotros. 

Este es un buen tiempo, conocernos es amarnos, aceptarnos y saber que podemos cambiar nuestras acciones que nos alejan de otros, por ello no hablamos de empoderamiento, sino más bien de reconocer la unidad para ver las rivalidades y reconocer las diferencias. Ya que “amar al prójimo como a ti mismo” es una frase que escuchamos y creemos hacer pero cuando la ponemos en práctica nos damos cuenta que amar al otro es difícil. Y si, lo es, pero quizás es porque deseamos cambiar en él o en ella lo que no creemos que sea suyo. Por eso, ver al otro a los ojos y preguntarle cómo te ayudo es una acción de reconocimiento, de saber que como sociedad estamos para que todos podamos ganar de la misma manera. si, parece utopía pero porque no caminamos en esa esperanza tardía. Porque es un principio básico en el que entendemos que no podemos dar si no tenemos que dar.

Por eso hoy hablando de nuestra sociedad fragmentada, cercenada, dividida, triste y egoísta es claro que es necesario cambiar nuestro discurso, porque para ser mejores debemos trabajar no en lo que nos divide sino en lo que nos une. Y ahí donde seremos una mejor familia, una mejor comunidad, un mejor país, un mejor nosotros, ya que con amor hay esperanza, y con odio solo la negatividad de la destrucción al otro. 

¿Son necesarios los límites?, claro que sí, porque sino nos convertimos en alcahuetas de la maldad en la sociedad, que por likes o retuits creemos alcanzar las distintas masas que hay, pero nos convertimos en indiferentes de la verdad. Todo esto toma tiempo, esfuerzo y verdad, por ello no callemos, más bien levantemos nuestra voz para reconocernos y luchar contra las injusticias. 

Ya que creo y soy fiel creyente de que no fuimos creados para destruir sino para construir, para soñar, para brillar, ayudar a otros y por eso estoy segura que nos hemos creído tan bien el discurso de odio que dudamos de que dentro de nosotros algo bueno exista, pero si tomas un tiempo en las mañanas para aplaudirte por intentarlo de nuevo y en la noche tomas otros instantes para ver cómo viviste el día, tendremos que compartir y podremos ir por ese propósito más allá de lo que hoy vemos.

Ya que el cambio está en nosotros con otros.  

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