Desde que comenzamos, poseemos tiempo para escribir, creer, construir, y eliminar todo lo que estorba desde el perfeccionamiento.
Todo comienzo inicia en la creación, esta se demuestra desde nuestros pensamientos y sentimientos, conjugándolos con las emociones… nada pasa desapercibido en nosotros y por nosotros, son todas las acciones que se convierten en decisiones. Esto es debido a que nuestras relaciones se construyen al ver a otros, acompañarlos y confrontarlos en su caminar.
Se debe hacer, porque es así como emprendemos un camino, el cual es diferente, lleno de sorpresas y aun de ser una contravía para nuestra sociedad hoy en día, pero preguntémonos estos caminos de hoy ¿nos llevan a donde queremos ir? No solo son la consecuencia de las decisiones y las acciones que otros han tomado por nosotros y para nosotros solo son momentos de efervescencia, cabe resaltar que aún existe la mano invisible en la sociedad.
La razón para escribir, es creer, entender, no cometer los errores de nuestros pasados y antepasados, sencillamente vivir con entendimiento y determinación. Aprendamos que la vida ha cambiado, y todo lo que somos es la secuela del perfeccionamiento.
Somos del tiempo, del ayer y el ahora, el mañana solo es la consecuencia de nuestras predestinaciones y esas creencias de que el futuro es mejor aún si estas fuesen falsas, porque entender el futuro es sencillamente visualizar hasta donde nosotros podemos alcanzar la vida y la influencia que podamos compartir con otros.
Aclaremos algo: y es que, el futuro solo es un periodo de la escritura, este periodo nos da utopías y como diría Galeano estas nos sirven para caminar es decir; existe un margen de posibilidad a que estas no se puedan realizar. Dado que muchas cosas en la sociedad actual no son realizables, y esto se da desde el contexto, la familia o el nombre que poseemos por herencia, porque una cosa es conocer el mundo y otra muy diferente hacerlo, esto se da a raíz de la enseñanza y de la visión cultural que cada uno enriquece o empobrece de forma directa de manipulación desde medios de comunicación.
Estos por mucho tiempo han dictado el nivel de cultura que como ciudadanos poseemos, pero enfatizamos que esas acciones se han fragmentado, al hoy ya no son tan fuertes los medios de comunicación en la mente de los mileniales, ellos ahora desde sus smartphone tienen mucha más información de la que cotidianamente encuentran desde la televisión y la radio, aunque decimos que esos medios siguen latentes en la vida social de la cultura nacional.
Si queremos un cambio, seamos ambiciosos y apostemosle a la conciencia de clase, es decir a la cultura de cada individuo y de cada colectividad, la sociedad es rica en costumbres, en hechos y en tradiciones aún cuando estas fuesen una porquería.
La cultura es lo más rico que poseemos, es la hechura de nuestra historia, de las tradiciones, de los hábitos y de las monotonías que nos enseñan y nos carcomen por no dimensionar la verdad, esta que siempre nos ha perseguido, nuestros pasados son nómadas, de ellos aprendimos que la humanidad posee ciclos, y estos se van perdiendo para transformarse en otros de más larga prolongación la humanidad se ha perdido en todos sus “avances” hace no mucho tiempo fuimos artesanos, campesinos, indígenas, mineros… hasta convertirnos en ciudadanos, establecimos leyes para reconocernos, valorarnos y honrar nuestra palabra.
Antes de las leyes ya éramos, creencias, ideologías, cosmologías, verdades, sencillamente humanos, preferimos la ley en este siglo en vez de construir relaciones que cuiden de otros en nosotros. Hemos olvidado la esencia del ser, este se crea por contexto, retos, hechos, costumbres y desde la fuerza de voluntad, porque la otra fuerza se liga a la destreza y a la agilidad.
Existen diferencias entre hombres y mujeres, pero al fin y al cabo los dos son similares, lo que tiene uno le falta al otro, y viceversa, ambos no pueden dejar de existir, merecen los dos coexistir para este tiempo. Dado que todos somos el mejor recuento de polvo y del aliento de vida que la creación pudo darnos.
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