Que se estremezca el mundo, la naturaleza y los mares, pero que nuestra confianza esté firme en lo invisible.
Todo lo que poseemos es relativo a lo que en verdad tenemos, nuestras creencias están en constante construcción y es porque hoy tenemos más influencia de la cultura pop que debemos considerar a lo que ha sido relacional a la existencia misma de nosotros y del mundo, es historia, es experiencia, son hechos y aun sucesos que nos permiten hablar o callar lo que no conocemos. Es a esto entonces lo que nos falta considerar para trazar el horizonte de nuestra propia historia.
Los días son nuevos en cada amanecer, debemos ver todo lo que ocurre y sentar nuestras posiciones antes de caer en el juego de la información porque esta puede ser clara, directa, o falsa, y es ahí donde todo cobra sentido, ya que debemos aprender a aceptar o rechazar lo que es falso y viral en este mundo informático. Lo nuevo causa controversia, pero lo viejo y anticuado también es por ello que conocer y alcanzar la verdad es doblegar la voluntad ante los hechos que creemos que son aislados pero que al final todos estan interconectados y tienen un trasfondo tanto de libertad como de esclavitud.
El mundo se despierta con los extremos, derechas, izquierdas, liberalismo, conservadurismo, conductismo, marxismo. Otros dicen tener ciertas conductas ante los hechos sociales, pero nuestras tendencias nos hacen creer en la supremacía de la nación, o en los nuevos nacionalismos que se enmarcan en los valores supremos de representación para respetar nuestras idiosincrasias.
Quizás, lo que debemos aprender a ver es que todo lo que somos dentro del mundo, este nos pertenece a todos. No solo aquellos que dictan el cómo debemos reconocer y respetar a otros, no solo hablamos de la representación pública o privada, pensamos también lo común, lo cual está plantado desde la solidaridad, como desde la defensa de la vida y de los más desfavorecidos.
Podemos tomar muchas decisiones, y otras solo debemos asumirlas, pero cambiar nuestros pensamientos es comenzar a entender el fundamento de que todos podemos vivir más tiempo de lo que nos imaginamos. Las noticias son destrozas y los titulares nos alertan ya que “otra guerra acaba de estallar, millones mueren de hambre, el ozono se va a acabar, el sida mata mucha gente, y otro loco mata por matar”.
Y es ahí donde todo terremoto puede llegar. De las noticias, de los hechos, de las políticas represivas o aun de nosotros mismos, ya que hoy con tanto avance tecnológico estamos desconectados de lo real, de nuestra tierra, de nuestro polo, de nuestras creencias, de nosotros mismos, y aun de las personas que nos rodean.
No estamos preparados para lo que se avecina, y aun cuando vemos que el mal corre por las calles, nos hacemos los de la vista gorda creyendo que si no nos involucramos no pasara nada, pero lo que sí ocurre es que esta da “poder” aquellos que no lo necesitan y que para romper el ciclo, debemos ser confrontados con la verdad y aprender a pelear las batallas. Porque no solo es con confrontación directa, a veces la astucia nos hace entender la prudencia y la recompensa.
Nuestros jóvenes dudan de su cultura y solo esperan las nuevas oportunidades lejos de su patria (trabajo, educación, amor), ellos se levantan contra los bloques económicos, políticos, religiosos y aun culturales tratando de entender las ofertas y las demandas, pero aún así caen en imaginario del sueño “americano” como muchos otros, que no escatiman el tiempo, la edad y aun las ausencias que deben asumir.
Ya que se cree en la suerte como el mayor galardón, más que en construirla, y no solo hablamos de dinero, tiempo, viajes o recursos, hablamos de entender lo que ocurre y enfrentarlo con perseverancia y veracidad. Todos estamos en saldos rojos, con nosotros mismos y con otros. Por ello, para contrarrestar los poderes, debemos creer que en cada uno de nosotros hay una esperanza viva que refuta a los especuladores que solo dictan los devenires de la sociedad desde el control social, político y cultural de las masas.
Que la absolución tardía de nuestras interpretaciones, construyan las herencias de aprender asumir el tiempo que nos queda, para buscar el cambio de todo lo que nos rodea y superar el terremoto que hoy nos precede. Ya que asumir la realidad es entender que esta se da con nuevos ideales y posiciones radicales y flexibles al papel de todos los actores que la componen. Ya que las palabras, como las acciones merecen ser siempre recordados en todos los que luchan, resisten por una sociedad equitativa y justa para todos, con oportunidades y retos de un nuevo vivir.
Deja un comentario