Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Es ahí donde todo llega, nuestro reconocimiento es la genialidad de lo que somos juntamente con otros respetando la vida sobre todo.

Cada paso es un acercamiento más para aprender, descubrir, y conocer la otra parte del mundo desde el otro. Es saber el cómo desde nuestra individualidad y sumarle la colectividad en hacer y en ver, desde lo que nos ha formado, ya que esta puede ser la mayor incerteza que poseemos para ir caminando en la misma dirección. 

Pueden existir dudas al respecto pero en ellas, hemos aprendido a hacer los altos pertinentes para dar apertura a lo que hoy vemos como la corresponsabilidad de la realidad. La cual reconoce las diferencias y desde estas, construye un nuevo cielo y una nueva tierra para habitar. Donde cada uno de nosotros tiene un lugar valioso para contar, con los aciertos y acertijos de la realidad. 

Pensamos y existimos. Y en ocasiones recordamos para ver lo que la naturaleza nos habla, esta nos llena, nos alimenta y en ocasiones trae calma a nuestros razonamientos para hacer de nosotros el acuerdo de crecimiento y esperanza que respeta la vida sobre todo. No viendo afuera, sino más bien dentro de nosotros. Ya que si miramos las estrellas, muchas de estas brillan porque en ellas creemos. 

Hoy podemos contestar el interrogante ¿qué sociedad queremos? y es desde ahí donde debemos pausar un momento lo que hacemos para saber que hemos avanzado con certezas, y nostalgias. El camino hasta ahora lo vamos comprendiendo, porque este ha crecido dentro de nosotros como aquel mar dentro de la ciudad, que a decir verdad es la antigüedad de lo que era natural. 

Ese aquel valle donde se podía sembrar -Bacatá- y los ríos no eran movidos, solo transitaban con libertad, hoy solo los podemos imaginar, tanto en el horizonte como en el creer que algún día podemos gobernar, ya que esta sería la única manera de ver el señorío de lo que somos ante lo que ha existido desde siempre y aun cuando no estemos seguirá existiendo. 

Una roca a la vez, una explosión de naturalidad, un discernir lo que los puntos cardinales nos trae, el viento, el murmullo, el susurro fuerte, cortante, frío, cálido, que nos une, nos da alegría como caricias, besos suaves y aun abrazos con deseos de no querer soltarnos. La naturaleza nos habla, y es de nosotros el deber cuidarla para que podamos perdurar en coexistencia. No gana el más fuerte, sino el que entiende las nuevas circunstancias y acepta sus limitaciones. Mucho debemos cambiar, aceptar es un destino, pero no es el último.   

A la izquierda encontramos la cima, esa que tiene un pico dentro Guadalupe que es parte de la cordillera de los Andes, que con el pasar del tiempo se ha hecho camino a punta de mula, cabros o de las pisadas de los humanos que suelen habitar la región. El valle está cubierto de páramo. Ese que trae agua, historias y vientos acerca de lo que ha pasado. Conocerlas es recordar con esperanza lo que otros ya han hecho para que podamos vivir mejor. 

Esto es una vista a profundidad, donde se nos muestra los parches de la deforestación nativa, esa que ya no es la misma y que el retornar a ella nos tomaría mucho más tiempo de lo calculado, las historias aparecen y desaparecen, muchos creen en los datos científicos y estos nos acercan y nos arrasan a las creencia de que arrasar con lo que tenemos es despotismo de nuestra maldad. 

Hoy decimos conocer los cielos y las estrellas, la tierra el mar, pero nuestra imaginación se satura y la IA nos destruye, nos condiciona y nos hace pensar que el futuro es incierto y no es como en los supersónicos, donde la tecnología nos ayuda a ser mejores, hoy esta nos condiciona y nos separa de un mejor mundo para con otros. 

Somos los rastros de nuestras palabras y las acciones de nuestras convicciones. Pasemos de lo individual a lo colectivo y construyamos un mundo donde quepan muchos mundos. Cumpliendo así el verso que dice, cielo nuevo y tierra nueva, para vivir el cielo en la tierra. Donde la esperanza abunda, la fe se convierte en imaginación y la realidad es la esencia de la vida tanto humana como natural.

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