Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

El principio como el final de la sociedad es su propio plan y éste dicta que lo bueno es malo y lo malo es bueno.

Para ver, sentir y percibir la modernidad debemos saber que esta se establece desde el siglo XII, así su nacimiento, su idea de avanzar, conquistar y brindar continuidad a la transformación social que existe para la sociedad del momento y del futuro. 

Es hablar de sus libertades, sus abnegadas sensaciones de poder y el establecimiento del Estado como señor de señores, que da desde los primero encuentros del saber con la experiencia la vivificación del sujeto, y sus práctica cotidianas dentro de los procesos de industrialización del pensamiento, los sentidos y las ideas evolucionadas.  

Empleada desde los imperios y sus guerras bárbaras, desde algunos monasterios y sus planes misionales en la primera Europa dado que esta “es la cuna del conocimiento, las leyes y el orden”, y es desde ahí se formulan nuevos conceptos como: control social, clase social, conducta social, comunidad, organización, pensamiento positivista, crítico, indigenista, y decolonial, estos últimos más en Latinoamérica para contrarrestar las herencias coloniales del pensamiento.

El control social es el modo de esclavitud para las personas que pensaba diferente y se convierten en subversivos por sus ideas revolucionarias, Fals Borda señala que estas eran “la dominación de los grupos religiosos, políticos y económicos tradicionales se han basado, en especial, en la ignorancia pasiva del pueblo”. 

Ahora la sociedad comienza a tener una parte fundamental de la crisis que nos afecta a todos desde el ámbito micro hasta el punto más grande que podamos conocer, ya que esta tiene múltiples formas de esconderse tal como lo hace el sol que se oculta en el horizonte, y es porque nos hace “olvidar” y sistemáticamente juzgar sin conocer las razones necesarias de los actos nocivos de los que dicen tener “influencia” en otros desde sus prácticas cotidianas que trascienden a los sentimientos individuales y colectivos convirtiéndolos en histeria. 

Su principio es simple y va desde la caída de la noche para que todos corran a esconderse y resguardarse del terror nocturno. A lo que podemos decir que el miedo es el mayor arma de destrucción para la sociedad y por eso la hace decadente, además de sumar que todos los actores sociales son tratados como objetos más no como sujetos y es por la enajenación del sistema a nivel individual.

Todos tenemos miedo y es encontrarnos a nosotros mismos en nuestra soledad. Ya que no sabemos qué puede ocurrir, en muchos casos dudamos de nosotros y de lo que podemos hacer, decir, aprender o dar a otros cuando hacemos esa introspección necesaria del vivir. Ya que el miedo lo debemos enfrentar para saber qué debemos cambiar.

Ahora a nuestra primicia de la sociedad decadente algunas voces han contestado lo que ellos creen de si estamos o quedebemos cambiar de esta: 

Que es tiempo de dejar el pasado, tal vez es una sociedad con miedo de afrontar un presente, una sociedad con miedo de dejar cosas y adquirir otras, no reproducirlas, pero si afrontarlas y ser capaz de proponer. Laura Betancurt.

    Es decir, la decadencia de nuestra sociedad se basa en no aceptar el futuro, porque tenemos miedo de no enfrentar el ahora con la herencia misma del pasado, porque no somos capaces de asumir la realidad y sobre todo de proponer algo distinto a lo que ya se dice en el medio que estamos. 

    No creo que se trate de decir nada sino de hacer. El que sea decadente es consecuencia de las acciones u omisiones de todos. Habrá que ver hasta qué punto de decadencia ha llegado a ver si aún se puede levantar. Carlos Juliao.

      Ahora, vemos que la decadencia es consecuencia de nuestros propios actos, es la imposibilidad de solo hablar y no de hacer, ya que esta decadencia se desarrolla más en las omisiones de todo lo que somos, y si es posible levantarnos de ello, ya que la realidad en múltiples acciones parece ser más grande que nosotros mismos.

      Que se aproveche los espacios, pero que se utilicen conscientemente, porque no es justo que dos personas vivan en una casa de ochocientos metros cuadrados y mil vivan en ochenta, porque si es para no sentirse solos de todas formas siempre lo van a estar, ya que su avaricia siempre los separa de los demás. Estudiante de Ingenieria Civil. 

        Así mismo hablamos de la inequidad social una parte importante de la decadencia de la sociedad, ya que trae consigo nuevamente el olvido, el menosprecio, el egoísmo, y la invisibilidad del otro por lo que es, ya sea por sus orígenes o por los niveles de adquisición que estos tengan. En la sociedad que vivimos ¿hay equidad? ¿Hay Justicia o hay verdad? de lo que nos corresponde a todos asumir. Quizás no, quizás todos debemos hacer no solo un compromiso con nosotros y con otros, sino que debemos ver lo que nos junta más que lo que nos separa.  

        Consumismo, consumo y se les da el valor a las personas por lo que tienen más no por lo que son. Oscar Angarita.

          ¿Cuando dejaremos de consumir?, esta es la pregunta del aporte a la decadencia, ya que una de las maneras en las que nosotros nos comportamos es cuando le damos más valor a las personas por las marcas, los estándares que tienen, que es sumado a la negación del otro y sobre todo por el favoritismo que existe hacia “caerle bien” aquel que “tiene una posición favorecida” en la sociedad, y ya bien Santiago 2: 1-4 nos hace una advertencia a ello, y dice “Hermanos míos, no tengan la fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo con una actitud de favoritismo. Supongamos que entra en su sinagoga un hombre con anillo de oro y ropa elegante, y también entra un pobre con ropa sucia, ¿y muestran ustedes preferencia por el que lleva ropa elegante y le dicen: «Siéntate aquí, en este lugar preferencial», mientras que al pobre le dicen: «Quédate ahí de pie», o: «Siéntate en el suelo, a mis pies”. Todos en sociedad debemos ser tratados de forma equitativa.  

          Que hay esperanza, aunque no parezca. Norma Moreno. 

            Hemos hablado del miedo, pero la falta de esperanza es más grande, y quizás esa hace parte de nuestra crisis como sociedad, ya que bien dice el adagio popular, la “esperanza es lo último que se pierde” y claro, es cierto, pero no nos dejemos llenar de malas noticias, fake news o de rumores de guerra, más bien actuemos a favor de otros y trabajemos en lo que nos permite desarrollarnos. Ya que hoy más que esforzarnos o sobre esforzarnos debemos actuar con astucia como las serpientes en un mundo lleno de despropósitos.   

            No escuchan y pocos están dispuestos a escuchar. Liz Rodriguez.

              Sumado otro de los problemas de nuestra sociedad decadente, es que no escuchamos, oímos muchos sonidos a nuestro alrededor pero muy pocas veces aprendemos a darle sentido e interpretación a lo que otros nos comunican, ya que hay tanta información en circulación que no somos capaces de aquietar la realidad que vivimos para aprender a escuchar, y reconocer a otro en medio de todo lo que ocurre. Por eso estamos saturados, estresados y en ocasiones enfermos de todo lo que consumimos, porque este consumo es efímero para nuestra mente, nuestro corazón y nuestro cuerpo.  

              Porque en esta sociedad decadente se prohíbe pensar diferente, es más, se prohíbe pensar. Porque hay un control sobre nuestras vidas, sobre lo que hacemos, decimos y cómo nos comportamos. Porque nuestros placeres, deseos y hasta nosotros mismos, nos han convertido en objeto del mercado. Porque nos encontramos en una época en donde la información nos desinforma. Estas, son unas de las miles razones por las que quizás usted no se ha detenido a pensar en qué clase de sociedad vive. Cuando decida ver en qué tipo de sociedad está viviendo y se de cuenta de todas las cosas que el progreso con su luz se ha encargado de ocultar; lo invito a que piense si es posible y vale la pena hacer algo para cambiar su realidad. No lo invito a que resista, si no qué lo invito a que re-exista. Fernanda Jara.

                Ahora pueden ser miles de forma que nos hacen pensar distinto a lo instaurado, y por ello es bueno no solo cuestionar el orden, sino ver que desde nuestra comodidad a veces emitimos juicios de valor que nos cargan, distancian, nos hacen moralistas y nos llevan a dudar de lo que hoy creemos como cierto. Por ello, no solo es ver la decadencia, o ver que tan mal estamos, es entender que la realidad es nuestra mayor consecuencia y nosotros somos los que le damos el valor a que ocurran las acciones que nos llevan a cambio. 

                Sí estamos en una sociedad decadente que nos lleva a olvidar el pasado, el presente y nos proyecta a un futuro incierto. Estamos en crisis como sociedad, pero eso no significa que perdamos la esperanza en trabajar en conjunto, donde las posiciones diferentes se hacen realidad, y cada uno de nosotros podemos superar nuestras propias negaciones. Hoy no solo es una invitación a ver al otro, o a reconocerlo, sino que nos podamos preguntar cual es la verdadera esencia de nosotros como humanidad. Ya que desde ahí podremos avanzar no solo al futuro sino a asumir nuestros roles sociales para hacer de este mundo un lugar mejor donde todos podamos vivir. 

                Deja un comentario