Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Lo que necesitamos es más vernos a nosotros en el mundo que el mundo de nosotros.

El mundo afuera está en lo que podemos decir una crisis, sí digo afuera es porque primero prendes la tele, la radio o las noticias por internet y ves lo que pasa en otros lugares, o aún todo esto ocurre en nuestra misma ciudad y dices para adentro esto pasa lejos de donde estoy. Así que poco o nada me afecta todo lo que está ocurriendo, y tenemos un pensamiento de que otros están en una crisis, todos estos sucesos son una noticia triste y compleja a su vez, pero lo único que hacemos es apagar el medio de información y seguir con la vida. 

Aquí es donde yo pregunto ¿Qué pone tu mundo en crisis? ¿Será que las catástrofes nos alcanzan a todos? ¿Hay tiempo para nosotros? ¿Algunos son más desafortunados que otros? o no será que el hecho de que todo el mundo esté en crisis, no me hace ver la ¿verdadera crisis?

Respiremos un segundo, porque mi mundo como el tuyo puede estar en una crisis sin darnos cuenta, ya que dudamos de quienes somos, de lo que podemos alcanzar, o será que lo estamos haciendo bien o no contamos con la aprobación y/o el apoyo de otros, si algo de esto ha pasado por la mente podemos decir como conclusión de que estamos en una crisis interna y esto afecta a nuestro yo, el cual cree que el mundo gira alrededor de él. Y nosotros debemos responsabilizarnos de lo que hacemos, como también de las crisis que tenemos. 

A lo cual podemos decir, el ruido del exterior nos afecta, pero también el ruido del interior nos cega de lo que en verdad pasa, y meditando para nuestros adentros, creemos que si hubiéramos tomado equis o ye decisión, todo sería diferente a lo mejor, pero sin lugar a dudas es mi yo, el que dice que estamos desbordados con nuestros problemas, los cuales “son más grandes que el de otros”.

No hay dudas de que esa es parte de la verdadera crisis que tenemos como sociedad, olvidar que nos hemos vuelto duros de corazón, y creemos que al sentir “paz” porque no matamos, no robamos, no somos falsos testigos, o no comentemos actos de corrupción y cosas de ese estilo, somos mejores que otros, ya que estas acciones son en verdad de gravedad, porque afectan no solo a uno sino a miles y en ocasiones a toda la sociedad en general, y podemos preguntarnos no somos tan malos ¿verdad? 

Porque al prender la tele y ver que niños mueren a causa de las guerras, las mujeres en las hambrunas, la naturaleza se incendia, y otros deben dejar todo para salvar sus vidas, decimos uff menos mal no son los nuestros y seguimos como si nada. Hemos perdido tanto el sentido de lo social que no nos detenemos a ver que la decadencia de la humanidad ha llegado desde el como creo y concibo el mundo entre mi yo y el yo de otros.

Hoy somos menos compañeritas y más egoístas, menos bondadosos y más criticones, llegando al punto de cancelar al otro por lo que expresa, más allá de lo que en verdad es. Y de que no somos capaces de parar todo lo que somos, porque creemos que todo lo hacemos “bien”, y si es necesario tomarnos el tiempo para evaluarnos, para vernos dentro de nosotros y saber que aunque la sociedad “avance” tan rápido y demanda tanto de nosotros hacer esta pausa es necesaria. 

 Nosotros tenemos el control de lo que ocurre en nuestra sociedad y aún siendo fríos, lejanos, dejados, distantes si es que se puede decir, Dios sigue creyendo en nosotros, nos sigue diciendo da más bondad, pon la otra mejilla, camina esa otra milla, ora por el necesitado, visita al preso y alienta al enfermo, Él cree en nosotros como sus hijos, cómo su humanidad, y anhela que seamos mejores cada mañana, porque el poder está en nosotros, en otros y en lo que podemos hacer cuando hay unidad y reconciliación.

Por eso vale la pena empezar a entender que el único que realmente cambiara las noticias trágicas, el mundo devastado por la violencia, las guerras, las masacres, las mentiras, el temor y por los poderes de la belleza, el dinero, la fama e incluso del mismo sexo, esta en que uno a uno de nosotros dejemos de ser individuos y nos convirtamos en sociedad. Es tiempo de liberar el yo con otros para pensar en un NOSOTROS.

Deja un comentario