Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Que la vida nos alcance para recordar a todos los que han dado una semilla en nosotros, hoy o mañana ellos verán el fruto.

A veces pensamos en el futuro, otras veces en el presente, pero ocasionalmente vemos atrás como si no hubiese un mejor tiempo que el que ya tenemos. Por eso, para todo el relativismo y el tiempo, podemos decir que somos la construcción de muchas acciones, personas e historias que nos han precedido, y hoy nos tienen acá.

Meditando, compartiendo y tratando de capturar los mejores momentos que tenemos para pensar en ese porvenir y dejar algo para aquellos que aún no han llegado, por eso decimos que el legado es ver la historia personal, colectiva que tenemos y que construimos desde un lenguaje que se repite, varíe, y transforme aquellos que lo creen como a nosotros que para ese momento ya no estaremos.

Porque estar sin estar, es ayudarnos a contar las mejores historias que tenemos, con lógica, con argumentos, con historias y aun con chistes de la vida, de la realidad y de todo aquello que aun no descubrimos pero que está ahí en el ambiente dispuesto a ser revelado en el momento oportuno.

Por eso, que nuestro legado alcance generaciones, personas, personalidades e historias compartidas para avanzar no solo en el ser yo, sino en el ser comunidad. Porque tu, yo, nosotros somos importantes al momento de recordar, añorar y sobre todo contar lo que ha sido la vida desde las experiencias, la cual se suma a nuestro quinto aniversario de estar escribiendo desde distintas voces en On Elämä –OE. Un reto de permanencia, de disposición y de saber que todas las personas hablan un lenguaje y esto es de esperanza en el mundo que estamos.

Que nunca se acaben las colaboraciones, que estas nos hagan más sencillos, sensibles y verdaderos para con el otro, ya que sin este no seríamos nada. Gracias nuevamente por acompañarnos, por permanecer, por compartir el contenido de OE, y que lo que venga sea mejor de lo que ya tenemos, porque con cada paso que damos estamos comenzando un camino y un legado para que otros perseveren. 

A continuación algunos fragmentos de lo que podemos hacer y siempre recordar.

No dejemos de Cocinar

Piensa en tu mamá, en tu abuela, en la nona, o en aquella persona que te ha acompañado desde niño y dime: ¿tiene sentido cocinar?

Sí, cocinar une generaciones, alimenta al cansado, y nos lleva a la mesa, donde todos tenemos una participación crucial, tenemos un día de la semana, una conversación en familia, y porque no, un acto de servicio los unos con los otros. Todos somos importantes, tanto los que organizan la mesa, como aquellos que están en la cocina celebrando el arte de cocinar, porque desde ahí se siente la casa como un hogar.

La mesa está servida, tú eres un invitado importante, ya sea con las pastas, los granos, las verduras, las sopas, el asado,el postre puedes comer. Puedes recordar las historias de tus abuelos, de cómo era la sazón de la abuela y como este paso a tu mamá o tu papá, y hoy lo quieres replicar para celebrar aquellos que ya no están. 

Ya sea por decisiones de la vida misma o porque solo dejaron todo para buscar un horizonte, y si a veces buscar el horizonte requiere esos esfuerzos, sacrificios, lágrimas y aun alegrías de volver a encontrarnos en la vida o más allá del sol. Y volveremos a las conversaciones de la familia, de lo que somos, de lo que soñamos y aun de lo que creemos, porque el que se pone al frente de la mesa a solo ver como los suyos comen, celebran, se disgustan y se reconcilian en un santiamén.

Por ello, si te gusta la cocina, las historias, los recuerdos, no dejes de cocinar, más bien celebra el arte de cocinar e invita a otros para que estos no olviden la importancia del sazón, y de cómo esté alegra los corazones y las virtudes del hombre que nace de nuevo cuando recuerda el pan como el vino.

Constante fruto 

Ahora piensa en el camino que tus abuelos, tus padres, tus hermanos, tíos y/o primos te han abierto, parece sencillo, ¿no?, o a veces es más sencillo decir que todo cuanto tenemos es fruto de nuestros propios esfuerzos. Y quizás sí, o quizás no, todo lo que tenemos tiene una línea que debemos observar con la razón como con la emoción y no caer en la negación de que no somos junto con otros. 

Ya que si ello ocurre, entra en nosotros el orgullo, y bien lo dice el Proverbio “El orgulloso y arrogante al fin de cuentas fracasa”, más bien es tiempo de honrar sus pisadas, esas que muchas veces han significado caída y lamentos en silencio, porque gracias a ellas es que hoy no tropezamos de la misma forma, y si lo hacemos hemos aprendido a caer de distintas maneras. Ya que paso a paso hemos de conquistar nuestros propios miedo y fracasos del vivir. 

Ahora, es momento de reconocer que un constante fruto también es levantar sus manos, esas que se estiran después de cada tropezón y que con palabras de aliento nos muestran el valor y la modestia de la vida, ya que esta nos enseña que aunque cueste vale la pena vivirla. Ya que la componen tanto los días buenos como los malos, y en nosotros está la fuerza, como la esperanza para animar el corazón cansado y entender que lo mejor cobra tiempo y esto nos espera.

Hoy hemos de ver atrás y entender que somos gracias a otros, y que estos también lo serán si entre todos unimos fuerzas no para decir que es por mi yo, sino por nuestra unidad la que entendemos el rol que debemos hacer para ver nuestra sociedad diferente.

Veamos de igual forma que la vida está llena de privilegios, no como otros dicta a los cuatro vientos (fama, poder, influencia, belleza…), sino de encontrar el sentido a nuestros pasos, el poder respirar, animar, cuidar, amar, ser amado son privilegios que nos llevan a entender que los sueños se hacen con convicciones, compromisos y con carácter, que sumados al trabajo permite que todos podamos lograr algo distinto de nosotros mismos.

Y si nos sentimos derrotados, fracasados u olvidados, recordemos que los pasos que han abierto nuestro camino ya se han hecho, ahora a nosotros nos falta abrir paso aquellos que no han llegado y demostrar que se puede intentar una y mil veces más.

Sin Referentes 

En un mundo tan caótico y de tantas voces es indudable no pensar en los referentes. ¿Necesitamos uno o muchos?, quizás es ahí donde nuestra paradoja cobra sentido y es bueno preguntarnos qué tan necesarios son hoy en día. Claro que son necesarios, para cada una de las áreas que nos definen, como hombres, mujeres, estudiantes, profesionales, hijos, hermanos, padres, madres, o aquellos que hasta ahora están en búsqueda de sentido. Porque un referente es un modelo a seguir, a imitar y si es el caso de no tenerlos, debemos evaluar lo que somos capaces de hacer y asumir tanto las victorias como las derrotas.

Ya que esta es la oportunidad para superar nuestras propias limitaciones, y entender que cada uno de nosotros hace su propia historia. Comenzando en cómo nos vemos en el mundo, o como pensamos de este. Ya sea porque lo conocemos desde los viajes, o porque hemos escuchado referencias de éste. Parece sencillo, pero cuesta tiempo entender que nuestro propósito y llamado de vida es más de lo que imaginamos, no porque algunos tengan suerte y otros no, significa que lo que somos tiene un sentido. Y a veces debemos esforzarnos, romper nuestros argumentos y ampliar nuestra zona de confort para ver que el mundo es más de lo que otros cuentan.    

 Es por esto, que este apartado está hecho para aquellos que creen que son Olvidados, Invisibles, o están Solos y les ha tocado construirse con las circunstancias, además de que también es para aquellos que se sienten Huérfanos, y Enfermos del alma, al no creer que son escuchados, sus voces son nuestro aliento de largo alcance.

Los referentes se pueden romper, se pueden amoldar, o sencillamente se construyen con ejemplo, para aceptar que todos somos distintos, y que cada uno de nosotros tiene una esencia de legado, mileniaridad u eternidad que nos lleva a creer que con ellos o sin ellos podemos ser la mejor versión de todos los tiempos. No corriendo tras las tendencias, las modas que nunca pasan, sino construyendo como debe ser, con sentido, determinación y fe en lo que hacemos. 

Nuestras historias contarán no solo el legado de los que han sido con nosotros, sino de los que vendrán y nos reconocerán en todo contexto. Por ello que los sin referentes se levanten hoy, construyan historias y cuenten con los allegados para lograr ser lo que nadie ha creído de ellos y son la mejor historia de todos los tiempos al servicio de otros y con la certeza de que sus nombres alcanzarán la historia.

by:@aea_angarita & @aea.villamil3

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