Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Todos tenemos múltiples pensamientos que nos hacen pensar y dudar de que no saldremos de esta. Pero siempre hay solución a todos nuestros interrogantes.

Los laberintos parecen un juego creado para aprender a sortear la vida, los hechos que marcan y como todo esto nos demuestra lo capaces que podemos llegar a ser al momento de  enfrentar a los encierros que nos pone la vida o nosotros mismos buscamos. 

Por ello, entender sus dimensiones, formas, cualidades o misterios es saber que los laberintos o las rutas sin salidas existen y hacen parte de nuestro presente ausente.

Es aquí donde no podemos ignorar el ¿por qué? ya sea que creamos en ellos, lo cierto es que  estos nos roban nuestras fuerzas, pensamientos e ideas de mejorar. 

Por eso es que es momento de dejar de creer que todo lo podemos en nuestra fuerzas, ya que no podemos, pero entendiendo esto sabemos que con Dios y su compañía, podremos entender la libertad qué hay en el proceso de enseñanza. Porque hemos de vivir momentos confusos para aprender a confiar y a saber que siempre hay respuesta en él y desde él.

Los laberintos necesitan luz, necesitan dirección dentro de las sendas ya trazadas, ya que si este nos alcanza debemos andar, caminar, perdernos un poco para encontrarnos, y así creer que la guía no está como en Ícaro, quien voló al sol con alas de cera y cayó, por su miedo de enfrentar al minotauro, y más bien nosotros debemos enfrentar, conquistar y gobernar lo que nos ocurre, ya que así, podremos ser guía para algunos, pero también ser guiados en todo proceso de gloria mayor y postrera, que solo le pertenece a Dios.

En esto debemos aprender a dejar el mundo tras, superar nuestras pasiones y gustos, ser sensibles, sencillos y honestos para avanzar hacia donde el viento nos quiere llevar, cuidemos, amemos y adoremos al único Dios y busquemos incansablemente  la vida eterna, esa que viene cuando obedecemos y entendemos que la sabiduría, entendimiento y conocimiento, nos llevan a creer, a soñar a ver con honestidad la realidad que debemos alcanzar.

Ya que hay libertad, hay restauración, hay confianza si tenemos paciencia y esto ocurre cuando sabemos enfrentar los laberintos, con conversaciones profundas, escuchas atentas y el levantar la voz por otros, ya que luego de los laberintos viene la vocación y está se desarrolla en fe.

By:@mery_luz

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