Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Se siente como si camináramos a oscuras, y la luz dependiera del camino que elegimos recorrer.

Nuestra realidad es oscura, muchos que la habitan quieren brillar con la luz de otros. Y es porque vamos en una carrera de ratas tras el éxito, el reconocimiento, el poder y la fama, queriendo todo esto aún sin saber el precio que debemos pagar. 

De eso hemos dicho mucho, pero hoy el mundo habla mentiras como si fueran verdad y la verdad como si fuesen mentiras, por eso entendemos que se hace difícil vivir en este mundo tan caótico, triste, tóxico, lleno de excesos y en ocasiones vagas de expectativas. 

Y es por ello que hemos desarrollado distintas creencias a tal punto de que vemos la luz y creemos que esta depende del camino que elijamos recorrer, entonces hemos empezado a construir los conceptos de que si estás con personas sanas serás sano, que si no tienes estos hábitos tu vida dará un giro y claro, hay muchos elementos que nos hacen “creer” que saliendo de nuestro contexto podremos avanzar a lo que en verdad anhelamos, pero debemos decir que estamos tan desfigurados que hoy se hace más difícil comprender lo bueno y lo  malo, la verdad y la mentira, lo que es real y lo que es de las redes sociales, lo perfecto y lo imperfecto. Nuestra sociedad está cada vez más polarizada y por ende decadente. 

Sin embargo, debemos reconocer que este mismo círculo que nos obliga a salir de nosotros nos aleja de lo que ocurre en nuestro corazón, de lo que en verdad habita alrededor nuestro y lo que debe llevarnos a pensar en el siguiente verso: 

Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras»” 

Jeremías 17:9-10

Y a esto se puede decir que encontrar la luz personal o el brillo no es un proceso externo, este comienza en nuestro interior y es permitiendo que Él Señor nos examine, nos rete y así mismo confronte para que dejemos al lado el mundo de mentiras que tenemos y comencemos a ir en pos de lo real, lo solidario y resiliente, pero visto desde nuestras acciones. Ya que aun desde las incertezas que poseamos él nos transformará. 

Por eso seguimos viendo que “él da la luz del sol a los malos y a los buenos y envía la lluvia a los justos y a los injustos”. Porque es misericordioso con el mundo que ha creado, no para que sintamos la soledad de las circunstancias, sino para mostrarnos que todos tenemos las mismas posibilidades para cambiar el destino que hasta el hoy ya hemos construido.

Porque no estamos solos en este proceso llamado vida, tanto de éxito, como de fracaso, de ser luz para otros y de moldear y expandir nuestras zonas de “confort”. Nuestra vida a lo  mejor no es perfecta, pero podemos cambiar el chip de la perfección por la aceptación y el reto de cambiar las mentiras por la verdad, como la oscuridad que habita en nosotros por la luz de  caminar hacia la eternidad. 

Por ello debemos pensar en esta posibilidad y es en la de creer que su amor es inagotable, que nos da la perfecta obra de la salvación, para relacionarnos con el Padre. Que como reto debemos aprender a vivir cada día más, siendo instrumentos de su luz para el mundo “¿acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?”, permitiendo que nuestro corazón sea examinado para trabajar en todo aquello que nos aleja de su voluntad, por él, por ti, por los tuyos y por la posibilidad de llevar a otros al camino en el que la luz no depende de lo que hacemos, sino de entender que somos sus hijos, por eso ¿hacia dónde vamos? hacia él o hacia lo que el mundo dicta. 

By: @aea_villamil

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