Si el sufrir es de la vida,
la vida la hemos ganado.
Son los hechos los que determinan nuestras experiencias y nuestras expectativas, desde esta premisa debemos comprender cuál es el mejor camino, para buscarlo hasta el final de nosotros mismos, como un solo cuerpo debemos comprender que más allá de nuestra vida está una eternidad con el dador del origen.
En todo su proceso de creacionista Él, nos llamó, nos apartó y nos dio el valor que nadie más puede darnos, ya que su conocimiento con nosotros es desde el inicio hasta el final de su mente. Se habla de su posición a la vida, a la naturaleza y al construir con otros, pero de una forma tácita Él siempre ha dicho que existe el sufrimiento para los que actúan bien.
Sufrir es fortalecernos, es conocernos y es depender genuinamente a lo que no vemos, es entristecer nuestro cuerpo, nuestras emociones y esas sensaciones que muchos otros padecen, es recorrer la historia y desde ella comprender que la sangre siempre ha sido la semilla de vida, de realidad y de desarraigo a lo que es material.
Sufrir es ganar pero ganar es saber que la vida tiene consigo mismo un propósito claro, de una misión y de una convicción. No hay tiempo para causas patriotas, no es para nosotros defender una economía mundial ni sus políticas, debemos ir más allá de ello, debemos comprender que la esperanza es una lealtad, y la lealtad es verdad pero sustentados en el amor desinteresado.
Imaginemos un mundo mejor, creamos lo que se nos ha dicho “Hagan el cielo en la tierra” comprendamos esta proclamación, y desde el accionar, comencemos a hacer de nuestro quehacer cotidiano la mejor forma de acercarnos a nuestra familia extendida, ya que desde ahí podemos ser lo bueno y producir vida. Contemplemos lo que ven más allá nuestros ojos, sepamos ser y disponernos para aprender.
Los apegos no son malos, pero de ellos no podemos hacer dependencia emocional, sepamos desprender lo que no nos ayuda y valorar lo que nos reta. Nuestro carácter debe soportar las aflicciones de las circunstancias, y limpiarse de lo que no le corresponde, si existen dudas busquemos sus respuestas hasta encontrarlas. No perdamos la esperanza, si no creemos encontrar soluciones, imaginemos respuestas que llegarán cuando todo parece estar perdido.
La abnegación va primero en las causas, luego viene la familia, pero este llamado es solo para unos pocos, para los que han creído en las palabras del viento, ya que sus promesas son verdad, pero no cabe la analogía de solo esperarlas y no trabajar por ellas, la integridad se basa en el hablar, en ese que es poco pero con poder. De igual forma la invitación es para aquellos que desde el ahora se sienten más diferentes que el resto. El mundo comienza a cambiar si nosotros lo abrazamos.
Todo lo que somos debe estar articulado, desde nuestra respiración hasta nuestros abrazos por las causas justas. Desde ahí emprendemos el Agradecimiento, palabra sencilla, profunda, que une y da la acción de gracias al dador de ella, el Dios de verdad.
Caminar en el mundo espiritual-cuarta dimensión- es saber que este existe aquí y allá, donde las nociones del espacio y el tiempo no existen, es más que real, y es donde todo se desenvuelve, la lucha es constante, entre lo bueno y lo malo de acuerdo a nuestras oraciones.
Se nos dijo que debemos morir constantemente, tomar nuestra cruz y seguir, Jesús no lo enseño, con la única palabra del saber que él nos ayuda a levantar nuestras cargas, pero se le puede sumar el deber de recordar a los santos, ellos hicieron el legado, fueron semillas que a la actualidad les debemos mucho, donde su Espíritu estaba conectado con el Consolador y sus donde pasaban todo entendimiento.
Ahí debemos poseer la certidumbre de la fe, esa que nos hace disponernos para ir. El camino es difícil, es el camino que hemos decidido seguir por convicción, podemos fallar en la fe una y otra vez, pero una promesa es bendecir al Señor y no olvides las misericordias del pasado. Entendiendo esto los recuerdos son un buen vivir.
Memoricemos palabras, frases e ideas que podemos desarrollar, seamos selectivos en los recuerdos y si nos angustiamos sepamos mantenernos hasta el final, ya no hay esclavitud que valga, o causa que nos lleve a la muerte, seamos libres de toda condenación y que la guía de toda autoridad no visible nos acompañe siempre, ya que el propósito en Dios se cumple siempre.
By: @aea_angarita
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