Escuchamos con atención las noticias de nuestros miedos,
resolvemos la vida ajena,
pero nos hemos cansado de vivir lo mismo.
Son tiempos nuevos, donde creer es esperar, y perfeccionar es hacer lo que nos gusta en silencio y en intimidad, ahí, todo tiene un nuevo rumbo, rumbo, para dedicar tiempo y saber que el tiempo lo debemos caminar, con el precedente de que el caminar es ir a donde nadie nos espera.
Sabiendo que hay lugares que debemos conocer, es decir, esos son momentos para indagar e imaginar lo que desconocemos, teniendo como fundamento el asombro en nosotros, este no lo podemos contener, porque si esto aconteciera las voces de nuestro alrededor tomaran tanta fuerza que nos influenciaron sus miedos y sus fracasos no resueltos.
Comencemos, repitamos dos, anhelemos, e imaginemos lo que hoy necesitamos, ya que todo lo que somos, se define en virtud de aceptación y adaptación, esto se da al momento de reconocer la contrariedad como esencia del vivir bien, el cual va en vía de desarrollo y no en lo que está de moda, es así como se puede conocer lo que es verdadero y justificado, ya que un gran amor echa fuera multitud de culpas.
Seamos vida, logros y fundamento acertado para repetir una y otra vez todo lo que es posible y lo que falta por llegar.
El horizonte es nuestra meta, nuestra ciencia y nuestra formación para no callar el vigor que hay dentro de nuestras palabras, nuestras construcciones y esos consejos que se asemejan al brillo de nuestros ojos, porque el contenerlo es saber expresar la naturalidad de lo que nos ha construido al hoy, porque nos hemos convertido en la mejor versión de nosotros al pasar de las épocas.
Con aciertos y fracasos, con alegrías y con tristezas profundas que solo callamos y pocas veces nos atrevemos a contar al mundo, porque este debe ser cambiado siempre, para ver lo magnífico que se ha escondido en tanta oscuridad.
Repitamos dos por mucho tiempo la verdad, las ideas simples, esas que incomodan, que cansan al infame, pero que al final sólo libera, porque repetir es libertad cuando interiorizamos y aprendemos a moldearnos con las circunstancias personales y ajenas, para cambiar, evolucionar y salir de la cotidianidad desde el romper las estrategias que nos han convertido en marionetas modernas.
Somos más que sueños, deseos y anhelos, somos la convicción del ahora, del cambio, la realización misma de la vida.
Con claridades, dudas, certezas y esas epopeyas nunca resueltas, somos la formación del tiempo y el choque de mucha energía. Es decir somos el cuidado a otros y el amor para muchos, ya que si amamos aceptamos las decisiones del otro y no anhelamos cambiar su visión de la vida.
Es así como debemos repetir una y otra vez hasta que nuestra voz la escuche el mundo que más allá de la aceptación está el respeto y este es a todo, el ambiente, el conocimiento, el poder, a los miedos y a esos buenos espacios donde todos nos encontramos.
Repitamos dos una vez más lo bueno, lo acertado aún nos espera.
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