Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Pocas veces recordamos los nombres, 

de lo que encomendamos al viento.

La familia se hace, los detalles son el nombre que todos merecemos conocer, recordemos con fuerza esas pocas veces que hemos empoderado nuestra mente para desear el bien, toda la grandeza es saber decir, que la vida ha sido, vuestra mejor enseñanza. 

Poco se de la vida, pero se que en algunas plegarias hemos estado arraigados por aquellos que lo han tenido por buena costumbre, su días no solo fueron sus hijos naturales, también fueron aquellos que nunca tuvieron un referente.

Pero lo vieron como el referente, el amigo o aquel que siempre tuvo consejo acertado para enriquecer todo lo nuevo de lo que la vida fuese hasta el hoy -hablamos de las relaciones humanas-.

Aprendiste en tu juventud, comparaste lo bueno y lo malo, y aun encantaste con sazón los apetitos de aquellos que tuvieron como herencia tu mesa. 

Se que eras artista, ya que tu papá lo fue, se que labrar la tierra fue tu decisión de vida, se que en silencio sufrías pero sentías el corazón de aquel que se acercaba a ti, sonreías y creabas con naturalidad, en cada expresión demostrabas la sencillez de tu corazón, y de una u otra forma siempre marcabas la diferencia. 

Eras esa persona que muchos quisieron, pero que nunca pensaron en el poder despedirse tan pronto, la vida en ti era el fundamento para decir que la esperanza aún existía.

Sabiendo que eramos de naciones hermanas y que los amigos unieron a esta familia, luchaste como guerrero, pero ya tu nombre será para el Viento, y que este nunca se aparte de nosotros, viniendo de el él consejo, consuelo y el ánimo para saber que nos resta vida por vivir.

Historias que contar y melancolías que llevar, hermano un día dijiste con sensatez la tierra nos une y si no nos volviéramos a ver, la eternidad será el pronto saludo, comparte estando allá con los que se adelantaron a nuestro tiempo.

Conviértete en el polvo de estrellas y nunca permitas que se borre de nosotros tu nombre porque un día te conocimos y aprendimos de ti. Vuelve a casa y saluda a el Creador por nosotros, que él sea nuestro sustento hoy, mañana y siempre.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los  que durmieron en él.

1 Ts. 4.14

En la memoria de Omar Paraguan. 1957-2017

By: @aea_angarita

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