Aprende, conoce, observa, y comparte al mundo lo que eres, siempre hay una opción y esta es reconocer.
Siempre será bueno aprender, conocer lo que el otro piensa sobre sí mismo y del mundo que le rodea, además de lo que compartimos y leemos en el día a día, ya que esta es la mejor relación que podemos tener para con nosotros y lo otros, ya que pensar es acercarnos a lo que creemos desde la fe y la esperanza que viene desde los cielos, por ello, esta serie de saberes, sentires y compañía desde lo que está escrito, lo cual es más grandes que nosotros mismos y da un sentido a la vida.
Estas reflexiones mucha gente con anterioridad las ha pensado, escudriñado y puesto en letras para meditar lo que Dios dicta para cada uno de nosotros en donde nos desarrollamos, es decir, nuestra familia, nuestra comunidad, nuestra iglesia, o donde decidimos echar raíces, dado que el mundo en sí es a quien debemos alcanzar, el cual hoy está necesitado de personas fuertes, sensibles y comprensivas desde el amor del Padre.
Llamando las cosas por lo que son, más no entrando en el sentido religioso, ni fariseo o saduceo que son las dos formas de entender lo político, lo espiritual, lo social, lo religioso de la biblia y de las épocas posteriores a la escritura del mensaje divino. La cual dice: el cielo y la tierra dejarán de existir, pero mis palabras permanecerán para siempre.
Por ello, este tiempo ha de ser distinto, ha de ser cercano y lleno de posibilidades que nos acompañan, desde los anhelos del pensamiento como de aquellos que nacen en nuestro corazón, hoy nos reunimos alrededor de la escritura para saber que desde dos latitudes seremos compañeros de escritos, Colombia y México se unen para ampliar esta visión de realidad y saber que en el mismo espíritu podemos ser la familia que Jesús dijo que seriamos, que anunciar el evangelio o las buenas nuevas es cuestión de superar lo que nos distancia y unirnos en lo que creemos.
La vida, el destino, la predestinación son secuela misma de la mejor interpretación, con acuerdos cercanos de escribir, buscar, orar y alentar a otros para que no dejen de ser lo que son, un instrumento vivo en las manos del alfarero. Estaremos rotos, en procesos y aún conoceremos el horno, pero aún así viviremos para dar gracias al Dios de todo los tiempos por lo que hoy somos. Una forma, un sentido y una relación de comunión con él, para entender que su providencia y poder nos acompaña en todo momento y en toda circunstancia.
Para Dios es este escrito, para los que nos rodean al final del año, pero para nosotros es más que una catarsis, es para no olvidar sus misericordias las cuales se renuevan cada día, ya que siempre tendremos una forma para superar y emprender lo que él ha dicho de nosotros y lo que nosotros podemos entender del mundo. Ya que podemos vivir el cielo en la tierra, si así lo creemos y ayudamos a que muchos otros lo puedan tener.
Por eso, elegir, escribir, meditar es subrayar lo que es bueno, lo que es justo y lo que necesitamos para ir en pos de lo que no vemos, ya que nada ni nadie nos podrá separar de su amor, y nuestra mayor recompensa está en los cielos y por eso vamos avanzando como si viéramos lo invisible. Lo cual es más real que lo real y más necesario cuidar y perseverar hasta que el que llega al final es quien en verdad entiende la recompensa.
Por los planes y las lecturas compartidas.
By: @mery_luz
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