Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

A veces construimos mundos, pero los destruimos porque creemos que no son lo suficiente. La realidad comienza con historias y estas son las acciones que determinan el ahora.

Para comenzar cabe preguntarnos: ¿Hemos llegado a ese momento de la vida en el que nos cuesta tener palabra, mantenernos en ellas, como también en nuestras decisiones o así fuimos formados?, por nuestros abuelos, padres, hermanos, amigos e incluso por la sociedad que nos ha construido como somos. Tanto en identidad como en el sentido de ser representantes de una nación al mundo. 

Podemos decir que hay una crisis de narrativas, de compromisos con nosotros mismos y con aquellos que nos rodean y aun de la verdad que tenemos en circulación, ya que muchos repiten lo que les cuentan y a veces esto es una mentira. 

Que difícil es aceptar que estamos en una sociedad inconforme, siempre queriendo más, tanto en el saber, como en los lugares que se habita, y no entramos en la relación de la desigualdad con la riqueza, porque estos últimos son minoría y la desigualdad la vivimos la mayoría, por eso buscamos sin cesar la verdad creyendo que en algún lugar o que algún gurú tiene esa respuesta que anhelamos.

Por eso está bien que nos preguntemos con frecuencia sobre todo lo que nos rodea y cómo nos relacionamos con las respuestas, ya que nuestra modernidad ha hecho que perdamos de vista la diferencia entre tener un corazón enseñable y ser moldeados por el mundo. 

Viviendo las carreras y pensando que no existe diferencia entre una mentira piadosa o una mentira, ambas están mal en su fundamento, ya que debemos aprender a ser consecuentes y coherentes con todo lo que hacemos, tanto como hombres como mujeres.

Es por eso que debemos volver a la pregunta inicial y desmenuzar hasta donde más podamos, ya que puede ser que lo que digamos sea una opinión o solo un comentario suelto que se dice desde nuestra reflexión. Nos cuesta tener palabra, si, hoy en día tener palabra es muy complejo, dado que muchos pueden sentirse afines con nuestras posiciones y otros son simples detractores, y esto ocurre por dos razones, una es porque muchos caminan con nosotros y la segunda por otros han comenzado a construir su propia realidad.

Ahora bien, mantener nuestra palabra se convierte en un acto de sujeción y sumisión, ya que es reconocernos a nosotros mismos junto con otros y desde ahí mantenernos en verdad, compromiso y si esto se resume en lealtad, y podemos decir que este último es complejo hacerlo porque hemos olvidado la esencia misma de nosotros en un mundo cambiante y más allá de acomodarnos a este, lo que debemos ser es aprender a respetar las visiones de otros y desde ahí caminar en la misma dirección, porque bien dice la frase “Miremos lo que nos une y alejemos lo que nos distancia”.

En esta misma secuencia, pensemos en las decisiones, que se vuelven en acciones y esto sí que es más complejo aún, ya que el mundo juzga lo que piensas, como lo expresas y aun tus acciones, porque la crisis de nuestras palabras no solo son estas, sino la repercusión que tiene en la sociedad que nos ha visto crecer y aun así formarnos.

Hoy vemos los cambios, las transformaciones y lo que evolucionamos, pero esto es gracias a la educación, la economía, la política, las corrientes religiosas y aun desde los que están a nuestro lado, generamos procesos que nos representan y nos enseñan a asumir lo que somos o a olvidarnos de ello. 

A esto nuestra certeza, se convierte en convicción e incluso en verdad, porque la falla que hoy tenemos es cuando esta última pierde valor y en este proceso saltamos de una tendencia a otra y le damos pie al consumismo permeado de rechazo, que vende cuerpos y objetos al precio de huevo –like- y contradice los pensamientos, las ideas y nos coloca en jaque los unos con los otros diciendo que este es el mejor camino que debemos recorrer.

Si bien hemos llegado acá y nuestras palabras nos ayudan a creer, podemos decir que nuestros sí deben serlo, igual que nuestros no. Ya que en sociedad lo que está en juego son nuestros valores, gustos, sueños, anhelos y esos nuevos comienzos, porque hemos escuchado que el que camina solo llega rápido, pero el que camina en conjunto o con un equipo llega más lejos. 

Es por eso que vivimos, mantenemos la fe puesta en lo invisible y aprendemos a sortear los ritmos de la sociedad, que se rompe al escuchar que debemos tener un corazón enseñable para ser moldeamos, y llenos de destino para recorrer las sendas que no imaginamos. 

Es por eso que si la cuestión son nuestras palabras y estas son nuestras crisis, seamos flexibles, sentipensantes para moldear la realidad y desde ahí ser influencia a otros para que estos hagan su historia. 

Si nos sentimos juzgados, rechazados o excluidos estamos haciendo algo bien y es encontrándonos a nosotros mismos en las circunstancias, por eso la verdad nos hace libres y los caminos se siguen construyendo. No caigamos en el juego de comparar lo que somos sino más bien seamos capaces de abrir caminos.

For: @alejogobe

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