Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Cada uno de nosotros se enfrenta a lo que uno mismo es se transforma.

Hay ocasiones donde cada uno de nosotros hacemos parte de las soluciones, desde ahí se comprende que constantemente debemos vernos en nuestras meditaciones, nuestras flaquezas son la confirmación de nuestros propios vacíos, hemos de luchar una guerra tanto interna como externa para comprender que más allá del pesimismo puede existir una corresponsabilidad con el ambiente, la esperanza justificada y el valor agregado a nuestra propia disponibilidad para ser capaces de crecer conjuntamente con otros.

Sentir y ser distintos es acercarnos a la verdad de lo que en la actualidad podemos confrontar desde nuestra propia historicidad, somos sujetos y actores que son correspondientes a la política y esos ideales sociales que más que ambiciosos quieren afectar a la cultura mental de todos los que poseemos problemas

La racionalidad nos lleva a lugares utópicos, pero en esa utopía hemos titubeado de lo que en verdad creemos y es así como algunas falacias se han convertido en nuestra esperanza, hemos comenzado a caminar para cumplirlas, y sumado a ello se nos enseñó, a poseer una forma  pasiva de ver la vida y sus actores, ya que se nos dijo como susurro que la historia juzgará a los malvados, ¿eso será verdad? o es una ¿mentira?

Si fuese verdad, los malvados no existirían o lo harían de una forma mucho más reducida y todos podríamos hacer el juicio social a sus conductas, pero dictó a que la mentira nos ha gobernado y sigue haciéndolo campantemente diciéndonos que es acertado tolerar y no poseer una postura definida, esta es una verdad que no es cómoda para aquellos que persiguen una lucha y esa resistencia a la integralidad de los desafíos éticos y morales de los valores personales y sociales que todos debemos comprender y asumir en el día a día.

Hay un desequilibrio en lo que se construye como realidad y en lo que se acepta desde la fantasía, la lucha de conceptos es evidente, y nuestra interconectividad es el arraigo a la modernidad que nos desliga a los costos valor de lo que es importante, la soledad es el motor de las redes sociales digitales que se muestran como el gran escape a la depresión, moderemos su uso, porque si no fuese así nuestra extinción no será un problema a futuro sino del presente.

Para este tiempo, nuestra convivencia es la que debemos tener presente, no es acomodación es adaptación y transformación interna como externa, no somos islas en medio de este mundo, que al encontrarnos con otros un día a la vez creemos en la “unidad” del compartir, pero al salir de esos espacios volvemos a nuestras propias calamidades y a la falta de comunicación asertiva.

Las inquietudes como la ciencia nos lleva de camino en camino, la creencia nos dicta una convicción mayor, la humanidad se convierte en si en nuestra primera y única causa. Para los que creemos más allá de lo visible comprendemos que el amor es la respuesta, no hay fórmulas concretas para acabar los problemas, unos usan el diálogo, otros la violencia, cada uno desde su propio reconocimiento puede comprender, llamar y se participe de lo que considera como verdad, hay dudas en la solución de los problemas pero cuando se cuenta con un equipo de apoyo todo es más viable y las formaciones de posibles soluciones solo son el engranaje de perseguir lo que es mayor, la plenitud, el gozo o lo que otros llaman el propósito.

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