Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

La clave está en alzar la voz.

Una vez alguien mencionaba la vida está hecha de causas y desde ellas sus luchas, emprendiendo esto podemos decir que todo comienzo está en las contradicciones, esas que se poseen para ver diferentes perspectivas, la realidad, la vida, la historia, la creación colectiva de relaciones y todo aquello que nos hace hacedores de esta época, siglo XXI, todo tienen un inicio, este es desde el descubrimiento de las necesidades, estas son latentes y siempre nos harán pensar para poder caminar todo contexto y nuestras propias pobrezas, es decir todo aquello que está en pos de nuestra propia transformación. Las necesidades son nuestras propias ausencias, estas son el designio maravilloso de la humanidad y la revelación de las clases sociales que en ella están instauradas, existen los que tienen por herencia, y los que buscan alternativas para mejorar su status quo, este que es relevante en nuestra sociedad, desde lo que tenemos, sabemos y creemos. 

Nuestros pensamientos son la destreza del entendimiento, una vida, el mundo, la realidad, el universo mismo, el polvo de estrellas que somos, nos lleva a creer en la convergencia de hechos y episodios históricos que han marcado nuestra imaginación de una forma colectiva en el sentido de poseer memoria. Esta es la primera acción con sensación que todos podemos indagar dentro de nosotros, recorriendo lugares o esos hechos que nos hacen correr y recorrer de nuevo lo que hemos ocultado dentro de nuestras entrañas, todo puede decirse que es un sentimiento y una emoción desde nuestra razón, este es nuestro camino, seguir lo que dicta nuestro corazón, al hacerlo tenemos participación en nuestros desiertos, pasiones, dolores y esas relativas formas de conquistar el conocimiento de nuestros sueños. Llenemonos de convicciones, creamos que la justicia tarda pero llega, decidamos el recorrido y emprendamos la unilateralidad de nuestra unión, hemos hecho parte de los desdichados, pero es momento de mejorar la calidad de vida de aquellos con quienes padecemos.

Comencemos viendo, percibiendo, sintiendo la realidad, apreciemos las acciones colectivas que existe desde lo social, lo económico y lo ético político, meditemos cuál es el mejor camino a seguir, demostremos y poseamos una iniciativa contagiosa para todas las posibilidades, pensando en lo individual, pero en lo colectivo si es necesario, vamos en pos de lo que es viable y si esto es cambiar de lugar, tengamos la gallardía de poder iniciar, y preguntándonos ¿si es posible alejarnos de lo conocido y comenzar de nuevo? si esta pregunta es en su respuesta asertiva, el misterio ha comenzado.

Todo lo desconocido tiene una interiorización, esta se basa en el nosotros, luego de ello vamos en pos del sentido más cercano a la curiosidad aumenta, esa que no nos hace dudar, sino explorar sin cesar, para brindarnos las mejores preguntas y esos saberes que poseen certezas, y van más allá de la misma fe. Existen dudas por supuesto, malestares siempre que no hay buena comunicación, pero el conocimiento debe ser la fuente de nuestras mejores ideas, debemos creer en lo que vemos como en lo que no vemos, sentir a cabalidad y abstenernos de dar afecto si solo hemos perdido la esperanza, estas son nociones básicas que debemos instalarlas dentro de nuestros hábitos, ya que desde ellos seremos ejemplo para el que nos ve y nos rodea con convicción, como para aquellos que solo aportan desde sus secretos.

Toda comunicación es asertiva, dudosa y mal interpretada, esta nos llega cuando hemos perdido toda claridad y nuestro lenguaje no verbal dicta en lo que hemos de convertirnos es decir, en esclavos del corredizo de brujas de nuestro entorno y de los medios de comunicación que solo nos atraen a sus mentiras y favorecen al poder económico dominante, esos que se han encargado en engañarnos tantas veces que nos han hecho creer en las desesperanzas, esas que son causantes de la violencia y el miedo social reinante. Esta se establece para romper lo profundo que está en nosotros, a nivel de similitudes y convicciones, dado que la claridad es la reina en palabras para el ruido del engaño. El tiempo es solo la directriz que podemos utilizar cuando nos vemos cara a cara, aprovechando todos nuestros significativos momentum.

Alzar la voz es ser una y otra vez impertinentes, es luchar contra el que tiene todo por aquel que no tiene nada, sabiendo que todos podemos llegar a ese lugar, reconociendo que es un proceso de arduo trabajo y convicciones claras desde una forma desinteresada es decir, ver más allá de las propias dificultades, es comenzar una vez más por el camino estrecho que nos lleva a la reconocida formación de hacer las cosas bien, mejor que muchos otros, aceptando la diferencia pero llamando las cosas por su nombre, porque jugar el juego de agradar a todos es solo ampliar el desprestigiando mundo desde su maldad la cual ya nos gobierna. Y si está tiene existencia, debemos buscar su final.

Ser lo que somos es nuestra clave, leales, honestos, verídicos y claros ante la simpleza de las ideas, como el contribuir a la imaginación, ya que desde esta todo puede ser más claro, necesario y objetivo dentro de lo que es un reto. Dado que este nunca acaba, solo entra en constante adaptación, por respeto, peleas y esas claridades internas que dictan la verdad es decir, la construcción dual de la realidad. Ese lugar es el paralelo, de la ciencia, la creencia y la convicción de comenzar a actuar no por necesidad sino por necesidad. 

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