Los cambios dan vida, y las circunstancias muestran lo que la historia debe juzgar.
Cada momentum es personal, así es como todo se demuestra dentro de la soledad, esa entrega ha dado virtudes y fracturas que en la cárcel, ya que esta es la única encomienda a la resistencia del yo interno, ya que se convierte en un aliado o en el enemigo más cercano, tengamos en el presente las causas y las aflicciones que son nuestro aguijón, no hay determinación al no saber que lo que desarrollamos es solo la consecuencia de nuestra injerencia en la vida de muchos otros, hemos de levantarnos una vez más para aportar al cambio, a la construcción y a ese colectivismo que nos da el contexto para ser la promesa de nosotros con la esperanza de nunca acabar.
La historia siempre cuenta la parte que es necesaria para creer que la verdad la han contado los que ganan las batallas, y nos han dado el control dentro del nuevo sistema gobernante, pero si vemos más atrás, lo que somos es la secuela de lo inesperado, esos procesos de organización y de que si cambiamos la mentalidad ha de cambiar todo lo que para nosotros tiene sentido, es decir nuestra realidad concreta y nuestra subjetividad abstracta. Es así como se comienza creyendo en las ideas sociales, estas las vamos transformando, y se convierten en lo interesante de nuestros conceptos, debemos ser intermitentes debemos creer que el liberalismo es solo encomienda de una nación que ha de mejorar en todos sus aspectos sociales, políticos, económicos y tecnológicos. Para demostrar al final que la sabiduría llega cuando la anarquía es interna y esta da frutos desde la ternura, la autodeterminación y el valor agregado a tolerancia libertaria.
Las reflexiones se comparten, se comparan y se estacionan en las palabras sin gafete, es la claridad en profundidad, la verdad ante la anécdota contracultural actual. Pensemos más allá de lo que vemos, creemos las relaciones sociales desinteresadas y dispongámonos dentro del tiempo, la vida es solo son un suspiro es decir, viento y arena. Muramos una vez más, acerquemos al atestiguamiento y demos tributo a aquellos que nos precedieron, su sangre fue la cura, la semilla de toda acción revolucionaria, demostrandonos una vez más que la crisis está siempre por llegar, estas se dan por los egolatras y egoístas que dicen tener el poder, pero poder es la confrontación y esta va más allá de lo mediático, es aportar al bienestar, a un escape y a esa inspiración que no tiene nombre, es dejar el legado desde la sencillez de corazón y el aprender con otros desde sus experiencias, legado no solo es para los que son propios, sino para aquellos que nos pertenecen aún en palabras.
Cuando se habla de justicia, debemos tener la claridad de que esta es la primera necedad de ver la venganza, porque si no fuese así, en ella no creeriamos, no la compartimos y no depositarias la fuerzas que se es en ella, acerquémonos a esa malévola sensación de culpabilidad, y aprendamos que las desgracias siempre son nuestras causas perdidas, en ocasiones otros han hecho todo en contra y en pro de la sociedad creyéndose los superhéroes. Veamos el juicio, la memoria y esos palacios blancos que dictaminan nuestra vida social, la moral vuelve a estar en juego, ellos nos son los que han de constituir nuestras leyes de convivencia, más bien ellos deben ser garantes de que las injusticias dejen de cometerse a nosotros sus aprendices, la norma es de todos y para todos, por eso estamos en crisis cuando solo es para algunos.
Poseamos un puñadito de sueños comprendamos que desde el dolor puede nacer la virtud más grande de nuestra generosidad, así convencemos a otros y a los propios, nuestros sinónimos deben buscar los beneficios de la unidad, hemos aprendido del pasado reciente y por nuestras posiciones no debemos olvidar las diferencias, esto en verdad es nuestro, nuestro origen. Ese que habla de no injerencia en asuntos no nuestros, de respeto a la naturaleza y a la integración, el mundo de hoy necesita la conciencia para la clase. Permeado las injusticias y sintiendo desde ellas la motivación para cambiar el mundo, porque sin ellas no creeriamos que somos una anécdota de transformación.
Progresemos al levantarnos cada día, al trabajo, al estudio, a la ciencia y a esa creencia, todo esto es un acto de seriedad, de conocer la derrota y de volver a empezar, nuestras memorias son los mejores recuerdos de la vida, pero de ellos no podemos depender, son base para no volver a lo mismo, en la cabeza lo sabemos y la tragedia como la responsabilidad es desde lo que somos, para nosotros, la sociedad y todos aquellos que creen en lo que han visto. Nuestra herencia pudo ser maldita, nuestras respuestas son las posibles soluciones para reportar nuevos comportamientos y saber que la atención como el control, solo son adjetivos que no corresponden a nuestra lucidez.
Dentro de ella podemos no criticar, ni juzgar, mucho menos hablar mal de otro, ni permitir la injerencia de nuestra vida privada, reconociendo que los halagos son de poca importancia, y sobre todas las cosas disfrutar lo que hacemos, porque si lo hacemos tenemos la destreza de sencillamente dar el valor a nuestras pasiones y de ellas hablar siempre.
Merecedores del tiempo, del dualismo y del paralelismo para no acertar en la relatividad, sino más bien en establecer conocimientos, entendimientos y esos sentimientos de claridad, un instante para dedicarnos a nosotros mismos y entender que la soledad se da más allá de una causa, es el nuevo estadio que debemos conocer para emprender nuestros desprendimientos y saber dar apoyo al que lo merece de una forma desinteresada, ahí comprenderemos que es más fácil el ayudar. Es así como todo ayudaría para comprender las dimensiones que desconocemos, una mirada a lo alto dice que focus tenemos para no dejar de ser nosotros, en nuestras metas y en la colectividad contracultural que todos construimos desde lo que interpretamos. Seres políticos somos, de ideas y de pasados, emprendiendo la superación de nuestro estado tercermundista y emancipando todo gracias al poder que da libertad, esta que va más allá de todo conocimiento y relación, es decir de todo pesar y prospecto de un futuro mejor. Esta es sencillamente la vocación que algunos tienen y dan por hecho al momento de compartir, ya que es de legados y de cambios que la realidad necesita porque ésta en su crudeza es fatal.
La fatalidad sólo sería el cambio de perspectiva, debemos a la paranoia toda nuestra acción de indagación social, somos enfermos por naturaleza, esta es la cuestión que al saber, todo margen rompe la anormalidad, desde ahí desprendemos nuestra formación futurista, esta debe estar en contraposición de lo que siempre han creído de nosotros. Somos una respuesta, y un interrogante más, la claridad solo nos lleva a la interpretación y está al conocimiento de nuestras relaciones, siendo así, seremos ambiciosos al creer que la cultura merece de pasos lentos pero firmes a todo un despertar.
A la biografía de Mujica.
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