El mañana no es lo que va a pasar, el mañana es lo que vamos a hacer.
Si las historias se pudiesen contar más allá de todo lugar o escrúpulo, los mejores protagonistas seríamos nosotros, todo nos ha traído hasta este tiempo, este lugar y el ahora con vistas al porvenir. Caminando hemos conocido con anterioridad lo que es la vida, lo que la distancia y la naturaleza siempre nos cuenta, nos acerca y nos lleva a ver en el más alto de todos los pensamientos, las convicciones, esta es la primer idea de toda formación, nosotros mismos hemos pensado como un sueño o como esos anhelos a lo que desde la existencia son la revelación, transitamos para seguir lo que hemos aprendido y esto es a guiar desde los mejores ejemplos que tenemos a nuestro alrededor.
Plazas son muchas, las ideas se combinan, y los pactos acertados nos dan la historia, un abrazo a la vez y en la historia se dice; que el que abraza toca con el alma. Juegos y apuestas son para los nombres, los lugares y esas genealogías que dictan de donde somos y cómo vamos perfilando el mañana. Nos encontramos una vez más con lo que hemos luchado, creencia, política, raza, identidad, cultura y ciencia. Hemos dispuesto todo aprendizaje a la unión de los caminos, el tiempo no es excusa, la razón es que en el compartir hemos sabido que está la construcción de lo que en verdad nos alimenta, el nosotros mismos.
Dadores somos de recuerdos, historias, leyendas y/o de esos mitos que nos unen, ya no basta con un extrañar, sabemos que es lo bueno y lo mejor para con el otro, lo que hemos hechos hasta ahora es el comienzo, nuestra historia merece más y más de los libros, los lugares, las montañas, y esas rocas que podemos unir a todas las semillas que nos faltan conocer, del tiempo somos, eso se nos ha dicho, pero pareciese que no fuese así, cada caminar es distinto, cada lugar es una nueva versión de lo que ya hemos acontecido, las ciudades nos han enseñado que todo destino tiene una causa pero que el cielo puede ser siempre el mismos. Hay una lupa al atardecer, pero al amanecer son 8º los que superan nuestra cercanía al tiempo eterno.
El tiempo vuelve al creador, esté siempre ha soñado con que nosotros vivamos fuera de él. Si así lo hiciésemos, la vida comienza a tener mucho más sentido, no es, sobre la predestinación, es la comprensión de nuestra misión, esta está más al alcance nuestro, ahí la revelación existe cuando comprendemos nuestra individualidad colectiva con esencia fundamental. Hablemos de conjugación de caminos, de nuestro propósito más cercano y de la solvencia del gozo, una y otra vez salimos de nuestros miedos para enfrentar y no desconocernos dentro de la ayuda.
Ayuda indispensable, pronunciación clara, es nuestro mismo reconocimiento, brillan nuestros ojos, luchamos no para la perfección, más bien para entender que si caemos, de esta nos podremos levantar una y otra vez, cumpliendo la promesa de que si hay tantas caídas de las mismas nos levantaremos. Unanimidad es lo que reconozco cuando estoy cerca de ti, es tu nombre, tu presencia, tu ausencia y tus silencios los que me agradan con desvelo, los días son nuevos y el acertijo es, nos alcanzará la vida para realizar y estar en muchos otros, siempre siendo nosotros uno. Está es la modalidad, la puesta en marcha de nuestro ahora.
Visiones al porvenir, el mañana nos aguarda, las luchas y las resistencias serán nuestras conversaciones personales, nuestra fuerza se desvanecerá pero los lugares emblemáticos son los que darán al tiempo la visión del espacio, las estrellas son el reflejo de nuestras palabras, y la conmemoración de aquellos que nos enseñaron a ver lo que falta, la invisibilidad es el trabajo arduo de nuestros egos, la muerte pronunciada es la que debemos dar a nuestro orgullo, seremos el reflejo mismo de la sencillez y el aprendizaje esponja.
Escribiremos con claridad, contaremos de la ciencia y la vida, de los miles de años y del nacimiento de la misma, partículas en el viento creemos, y polvo de estrellas es nuestra arcilla de formación, la vida ha comenzado como un suspiro y como la unión de nuestra razón con lo que es infinito, eso que no tuvo inicio pero si tiene la milenariedad de saber que nuestros ojos siempre se unirán.
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