Dime quién te enseñó a soñar?, eso dice todo de ti.
Ya que muestra el tamaño que tienen esos sueños.
Si preguntamos ¿qué es soñar? para algunos es cuestión de un instante, para otros es solo el comienzo de la consolidación de una idea, ya que los sueños, van ligados al querer profundo que es personal y colectivo, es también ver lo que muchos han logrado, para así poder anhelar lo que aún no ha llegado a su vida, soñar parece algo sencillo, y lo es, lo que ocurre en el camino del sueño a la realidad es que este nunca termina y se va nutriendo de la satisfacción de lo nuevo, lo diferente, lo mejor, lo más costoso, o lo que da mayor reconocimiento.
¿Pero qué hay de aquellos que sueñan con lo sencillo, con lo simple, lo minimalista y aun con esas pequeñas satisfacciones que se pueden compartir?, ya que es más fácil anhelar para compartir, que ser egoístas con ello, pero que nuestros sueños no sean como esa frase de conformidad, ya que esta la dijo C.S. Lewis, para decir que no somos tan capaces de creer en algo grandioso y nos estancamos con lo momentáneo “el ser humano no es capaz de imaginar unas vacaciones en la playa y más bien se queda jugando con las tapas de barro”, por eso tenemos un día más con un ser querido, con quienes quieren conocer el mar, como con aquellos que terminan su carrera profesional y deben pensar en más e incluso como muchos desean encontrar el amor de su vida, pero a veces para encontrar debemos ser nosotros lo que anhelamos.
Y hablar de sueños es preguntarnos, ¿por qué se hace sencillo perderlos, dejarlos, olvidarnos?, quizás es por que los guardamos en un lugar tan “seguro”, tan “profundo” dentro de nosotros que estos al tiempo, si al paso de los años se desvanecen. Extraño no, ya que pasan los días, las semanas, los meses, los años y parece que estamos en este bucle de sobrevivir, buscando algo nuevo que nos de ese motor, esa razón, esa luz, esa guía o esa certeza de que se van a cumplir en algún momento. Y quizás eso puede acontecer, pero nuestra disposición es a que no dejemos de soñar, porque no debemos ver las circunstancias, más bien interpretarlas para así comenzar a vivir con esfuerzo, dedicación y calma.
Entonces, acá estamos llegando a la idea de que quizás el sueño no se hace real por que en verdad no era para uno, porque era el sueño de otro, porque a lo mejor falle, me apoye en aquellos que no debía y lo cargue de expectativas e incluso peor aún, llega el remordimiento, ¿será que la culpa es mía? ¿Soy incapaz?, pero parece ser que todos esos argumentos, y análisis simples son necesarios para ver con otros ojos el error, y si, podemos equivocarnos, copiar lo que otros sueñan, pero no está mal, solo es parte del proceso para entender ¿quien me enseño a soñar?
Fueron nuestros padres, nuestros tíos, nuestros abuelos, nuestros amigos, nuestros maestros, nuestros cercanos, nuestros mentores, nuestros ídolos, o las circunstancias que nos cobijaron desde que somos pequeños (algunas buenas, otras malas), porque todos tuvimos ejemplos similares, y nos condenaron a creer que el éxito es solo lo que a muchos les da reconocimiento en la sociedad (riqueza, poder y fama). Pero debemos hacer un alto, y ver que no todos tenemos las mismas expectativas para con la sociedad, y si aun cuando estos tipos de reconocimiento nos seducen una y otra vez, debemos saber que si estos los queremos, debemos trabajar la integridad para que el proceso llegue de la mejor forma. Porque si no somos íntegros estos nos destruyen hasta nuestro fin.
Debemos ir a la raíz del sueño, quien te dio la fórmula para poner una lógica a estos, un tiempo, un modo y un lugar, es allí donde radica todo, ya que para poder soñar debemos vernos a nosotros mismos, reconocernos, saber quienes somos y trabajar la verdadera razón que da fundamento a ese sueño, hablamos de sentido, propósito, ya que nunca será lo mismo soñar en función de uno, que en función de ayudar a otros. Debemos romper ese imaginario de que somos mejores desde el egoísmo y empezar a retarnos en poner no solo una visión a esos sueños sino llenarlos de una misión, debemos conocer el medio en el que estamos para así poder decir, que nuestra vida en el mundo no sea una más, sino que otros nos puedan recordar que sus ojos deben estar fijos en lo invisible, en los pensamientos más altos, mejores, solidarios, francos, justos ya que no dependen de las noticias, de la economía, de la ciencia, sino que son guiados por algo mayor, y si la fuente primordial es el amor, pero se le suma la esperanza y la fe.
Entonces, la fórmula se vuelve simple y personal, sueña y no dejes de soñar aun si esto cuesta, entrega tus sueños para que estos no sean ídolos, trabaja en función de ellos, acepta que si no se hacen tal y como lo pensaste entonces es tiempo de recalcular las formas, los momentos y las personas que te rodean, revisa la motivación constantemente, si estas viene de afuera cambialas, pero si estás nacen de lo más profundo de ti y son por el beneficio de muchos persiguelas, pero si son egoístas matalas porque puede que te lleven a un camino de destrucción.
Si los argumentos de tus sí y de tus no, son reales o más bien parecen fichas puestas al mejor postor, agradece a aquellos que te enseñaron a soñar, pero date la oportunidad de romper el molde y soñar de tal forma que los sueños sean la añadidura de una vida con sentido y propósito, una en donde sirves a un fin mayor y este es eterno.
Todos podemos soñar, es gratis, trabajar por estos, compartirlos y sumar a nuevas personas a estas ideas, avanza, cree, aguarda y solo ve el tiempo para seguir ese mapa, a muchos les sirve escribirlos, a otros pintarlos, a otros visualizarlos, pero que estos no sean un momento, sino una constante en la vida, porque los sueños son el lenguaje del Espíritu.
Motiva a otros a soñar, ya que de eso se trata, si no aprendiste y lo haces empíricamente por las circunstancias cuenta tu historia, pero si la cuentas y no ocurre nada, mantén la esperanza intacta en ti, ya que hay momentos en donde debemos callarlos por un instante, mientras volvemos al enfoque. Ya que desde ahí podemos aprender a hacer, como un plan más no como una planeación, porque esta última diría que tenemos todos los factores controlados y lo único que tenemos en control es en lo que creemos. Porque creerle al mundo o las personas que dictan nuestro bien solo nos llevaran a un racionalismo excesivo.
Recuerda, una visión sin misión no es suficiente.
For @aguirremilo @andre
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