Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Es parte de la esperanza y la consciencia que merecemos poseer.

Las manos se manchan de color marrón, las historias unen a los transeúntes, el sentimiento se agudiza, todo lo que resta es aceptar la conexión que hay entre lo natural y lo humano. Un día más para conquistar, mostrar el ser diferentes y solo percibir con el tiempo que nuestros anhelos unan al tiempo y la cultura que siempre nos hace ricos.

Un grito de jubileo, de convocatoria y de renombre sobre la ciudad, los cerros aceptan la idiosincrasia de todos los convocados, las instrucciones se dan a cortos pedazos, todo es necesario, el cielo abrió su mañana y al término de la labor cerró con broche de oro, la lluvia. Esa que solo se escampa, y se permite en los colores de vestimento común.

Este es el día de la esperanza, el oxígeno y la siembra, buscamos la vida y nos apropiamos de lo que falta por acontecer, la muerte nos une una vez más, pero sabemos que de ella solo esperamos lo mejor, su historia. Un árbol verde es lo que se conmemora, la vida solo nos espera. Hemos llegado por mensajes, por razones, por equivocación pero ahí nos hemos conocido desde la solidaridad, esa que nos llama y nos convierte en nuevos una vez más.

Somos la conversación que hace liberación, la unión que no se espera, pero se es, la esperanza convertida en conciencia, el sudor del mejor momentum y por supuesto la pregunta que nos hace dudar. Las emociones brotan a flor de piel, pero la profundidad es nuestra esencia de vida y si Confucio viviera, él no permitiría que nosotros dejásemos la praxis.

Caminos de montaña citadina, donde la inclinación nos duele, nos fatiga, y en nuestras palabras asfixia, quizás por nuestra vieja forma de vivir, o por las nuevas costumbres que debemos instaurar en nosotros mismos para seguir siendo auténticos, y compartir para sencillamente aprender desde lo que podemos dar, nosotros en otros.

Una tertulia sin final, sin cuidado pero con mucha cautela, los matices hacen el buen nombre, las fotografías son el comienzo de nuestra propia farándula, todo está en nuestra conspiración esencial. Ya no somos los mismos después de hoy. Aclaramos dudas, tenemos amigos en común, la enfermedad nos aqueja y la solidaridad se convirtió en nuestra mejor arma. Conscientes muy pocos pero con estos comenzamos a traer lluvia y oxígeno a nuestros nuevos días.

El tiempo nos dirá, ¿seremos buenos sembrando o solo son nuestras emociones? una vez alguien dijo; cuando siembras haces un vínculo, este debes cuidar, conservar y alimentar par contar grandes historias así es como todo origen nos lleva al lugar donde pertenecemos, a ese sueño hecho realidad y a ese sentido extraño que nos referencia a que somos humanos, nunca podemos dejar atrás nuestra ecología, solo la consciencia nos hablará cuando recordemos la sonrisa de aquella pequeña que nos acompañó hoy. Su primer esfuerzo es el legado y la memoria a seguir caminando a la conquista del mundo. Este que está cercano a nosotros y a la unión de nuestra multidisciplinariedad.

El contagio ya se hizo, la labor sólo ha comenzado, otros se sumarán y otros más desertaran, un día a la vez que tiene color, este es el verde, donde la vida y la muerte se unen para dar esperanza, gritos, vida, ausencia y conocimiento. Nos unimos por la sembraton, por la raza humana y porque aún hay posibilidades de cambiar. Caminemos con las risas y el decir ya vamos a llegar, en el árbol nos vemos y desde ahí todo orden se convierte en el caos de la misma evidencia. 

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