Pareciera ser un grito del alma, esencialmente es permitir.
A medida que avanzamos en la vida suponemos que todo lo que nos acontece es un secuencia de hechos fortuitos que deseamos entender, ocasionalmente no es así, las razones en todo sentido ocasionalmente sobran, es por eso que los nombres se pierden en el viento y la raza que nos ha caracterizado pierde la esencia de su misma humanidad (esta acción es entramos en confrontaciones, luchas y violencia de supervivencia), esa que se cuestiona cuando la verdad sobresalta en la diferencia de convicciones, polémicas…, y de instantes compartidos o de esas historias repetidas.
Una confesión es aprender, apreciar y saber que la historia nos ha traído hasta esta época, este siglo y este tiempo con final, sin más ni menos, es de nosotros reconocer los puntos críticos de todos nuestros ambientes, de la naturaleza, y de aquellos que hoy se despierta con deficiencia tanto en su naturaleza como en lo que los reconforta, (bosques y abejas). Hemos pasado al plano de la destrucción, pasiva y masiva de lo que en verdad ha sido la cuestión de todos nuestros de vida, es decir que por hacer riqueza, hemos llevado al borde del suicidio todo espíritu ancestral que siempre ha poseído la tierra prometida.
Confesemos al detractor, al ejemplo y al que nunca decidió por sí mismo, compartamos de lo que hay dentro de nosotros, esto es lo vitalicio para acercarnos y reconocernos, revolquemos la existencia, esta hace parte del único estándar alto que debemos tener con claridad, (la vida, el universo, nuestra relación con la naturaleza y con la soledad), ya que desde ahí podemos entrar todos sin restricción (a la historia del otro), donde el escuchar hace la parte más importante de saber caminar, reconozcamos que no podemos solos, y dispongamonos para permitir que el otro nos toque (enfrente, aconseje, y nos lleve a la toma de decisiones), ya que con ese toque sabremos la diferencia entre el vivir y el sobrevivir.
Ya que desde esa posición emprendemos el creer, el confiar y el tener fe, esa es la parte donde múltiples voces nos han enseñado, ha anular y volver a las reflexiones profundas, sus consejos son los ecos suficientes de comprensión, visión y de la convicción que debemos poseer para apropiarnos a nosotros mismos de lo que en verdad debe transformarse en nuestra pasión es decir nuestros miedos, ya es tiempo de volver soñar en el ahora, entendiendo la magnificencia del firmamento, y compartiendo los medios de nuestro cambio.
La sensatez, es la primordialidad de no caminar sin meta, la circunstancias son ajenas, por el hecho mínimo de no poder controlarlo todo, de ahí en adelante lo que nos relaciona es el poder, de nosotros sobre el tiempo, y sobre el saber llevar una existencia con justa administración, con dudas y desiertos. Nuestra locura es la esencia de saber que hay otros que ven en nosotros lo que se nos es difícil aceptar, tragarnos el mundo si es posible desde nuestras fuerzas, pero si estas se acaban, volvamos a nuestra raíz y aferremonos a lo que siempre ha sido nuestro. La historia es nuestra mayor confesión, creativamente entendamos y no la veamos lineal, somos el caracol de nuestra predestinación.
Confesemos una vez más nuestros anhelos, y procuremos encontrarnos con los ojos de otro, no hay nombre para el ejercicio de reconocimiento, pero si existe la esencia de nuestras acciones, antes de avanzar miremos lo que hemos dejado, pero no olvidemos de donde hemos salido, seamos francos con los que se acercan a nosotros y demostremos con convicción la realización de todos nuestros planes, es tiempo de escribir la historia, pero de igual forma vivirla.
Sin razones no hay victoria, pero si no hemos sufrido debemos encontrar el sufrimiento como la plenitud de un logro, antes de comenzar y finalizar agradezcamos a otros, la vida nos contará las acciones y seremos reconocidos desde ellas, para ser influencia y agentes de cambio que en verdad necesitamos, en la actualidad, todos somos necesarios, pero el compromiso es con Tuuli y con aquellos que son la esperanza desde el ahora para el mañana, ellos, los que tienen un nombre que se aprenden a construir. Este puede ser nuestro consejo, aprendamos y enseñemos a otros, la sociedad se influencia en todas las áreas, con rectitud y lealtad.
Luz entre nubes.
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