Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Se pregunta para no tener respuestas?

Certera es la vida cuando poseemos interrogantes, así mismo peleamos contra nuestra propia maldad, esa que está condicionada por nuestro primer acto humano y es respirar la misma destrucción que le damos a la naturaleza, por tener creencias de que somos la creación más grande del creador, pero hemos olvidado que antes que nosotros y nuestro lenguaje existiera ya había vida en la tierra y somos solo mayordomos de esta.

El camino que elegimos nunca es sencillo aunque poseamos respuestas, estas nos ayudan a alcanzar un esplendor máximo cuando hemos cruzado el umbral de lo que desconocemos, por eso lo aceptamos, es decir, la referencia que nombramos con los hechos pasados o esas historias que se pueden contar con detalles específicos es lo que nos permite reconocer los nombres de esos actores permanentes que no paran su movimiento. 

La dualidad y el paralelo de nuestro presente son el lenguaje de nuestros sueños, los cuales nos llevan a lugares donde podemos ver todo, sentir y encontrarnos los unos con los otros sin olvidar las singularidades de lo que hemos sido, nuestra esencia y el pronto descanso. 

Es por eso, que las preguntas son justas a los días, a las noches y a los momentos de interrupciones acertadas –conversaciones–, para cambiar los temas que poseemos y anhelamos tener, estamos en nuestro pronto aprendizaje, ese es el objetivo del ahora, queremos comprender cada hecho de incidencia social, y de las verdades que se cuentan a medias en un sistema de la desinformación masiva, que ocurrencias mayores nos cuentan, estas pretenden distraer a muchos sujetos sociales del verdadero sentido del sistema. 

Las lecturas, las escrituras y cada aprendizaje es saturación, es ensayo y error, es información y “realidad”, ¿pero si todo cambiara, si no todo fuese necesario?, ¿si los cambios son genuinos cuando somos pragmáticos y tenemos posiciones que definen la vida? Entendemos que estamos en un estado de guerra, de lucha por los derechos, por los invisibles, los nadie y aun por un trato más equitativo entre géneros, dado que la realidad es latente ante tanta injusticia y nuestra voz sería no solo el mecanismo de las masas, sino sería la forma de concretar información acertada desde lo común, lo sensible y lo abstracto de un mundo tan objetivo. 

Hoy sabemos un poco más que ayer, pero mañana solo sabremos del ahora, porque cada interrogante que poseamos, todo tiempo es justo, toda respuesta es acertada y el silencio es la máxima expresión de respeto y claridad ante la distintas posiciones de nuestro entorno, y no debemos generar conflictos entre nosotros, más bien busquemos en todo momento la unidad.

Este es el momento donde podemos contestar desde lo que conocemos y desconocemos sin caer en las generalidades o extremos, muchas cosas ocurren fuera de nuestra ignorancia, y esta si que es atrevida, la cual genera daños que nunca se repararan aun si ofrecemos excusas, disculpas o perdón público. 

Por eso, pregunta para encontrar lo que busques o lo que desees, esta es nuestra única forma para entender y vincular todas las relaciones que tiene nuestro mundo, no olvides lo político, económico, cultural, educacional, comunicativo, religioso, y militar.

Porque seremos el eco de nuestra imagen, las sombras de nuestras penas, que gritan para preguntar lo que hemos hecho, poseemos referencias que nos darán preservación, pero el mundo acabará, y volveremos al destello del polvo cósmico.

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