Todo comienza con una palabra y esa nos acompaña hasta hoy.
Hablar del mundo es hablar de lo que nos antecede, de lo que ha sido establecido en miles y por qué no en millones de años. Todos hacemos parte de esta historia, de este mito y por qué no de esa realidad que se ha configurado con el paso del tiempo, de los años, las décadas, y los milenios. Es por ello, qué hablaremos del todo, de las palabras y aun de esos momentos que nos hacen creer que en nosotros hay la posibilidad de ser iguales al creador.
Ya que aunque somos hechos a su imagen y semejanza, nuestra racionalidad dicta que somos capaces de creernos igual o superior a él, y no es posible, ya que si bien él nos formó con polvo de estrellas y en cada uno de nosotros hay un poco de oro, esto dicta nuestra riqueza, y nosotros no hemos podido crear nada, ni siquiera las palabras con las que componemos estas líneas.
Aun así cuando escuchamos la expresión Dios ha muerto, creemos que es alusiva al creados, pero no es tan así, el autor de esa expresión decía algo a nuestra humanidad. Hemos construido tantos dioses que los que en verdad deben morir son nuestros intentos de superioridad, o de creernos mejores que otros, aun cuando eso no lo somos, ya que desde una visión más universal, todos sin importar el color, la raza, las creencias y las posiciones que tengamos, somos iguales, somos hombres y mujeres que tienen un tiempo establecido y que hacen con su existencia la predestinación o el destino que se forjan.
La historia nos precede, nos enseña un relato creacionista, pero hay otro relato un poco más mítico que dice, que en los tiempos antiguos el cielo soltó la lluvia, y esta cayó en la tierra y que con el paso del tiempo está combinación fecundo al ser humano tal y como es hoy, y que al ver las estrellas en el firmamento recordaremos a todos aquellos pasados que nos alcanzan, nos conversan y nos traen a colación la virtud de siempre ser mejores y este mejores es la versión de nuestros nombres, y apellidos. Los cuales caminaron, transitaron y se establecieron para hacer la sociedad.
Una sociedad que en vez de ser bondadosa ha suministrado para sí más el atraso que el avance que merece, por ello, podemos decir que nuestra sociedad es decadente, es contraria y sufre en silencios nocturnos, el abandono, la violencia y la exclusión. Que destruye para sí el nombre, y las historias que nos preceden, tanto desde el ahora, como desde aquellos días que cuentan anécdotas como verdades y mentiras repetidas muchas veces, las cuales en su fin mismo es solo distraer la veracidad de los hechos con negación de sí mismos.
Es posible que todo lo que nos rodea haga eco, estamos en un lugar, en un tiempo determinado y todo esto nos enseña a ver con posición, humildad lo que tenemos, relaciones, vínculos, posibilidades o esperanzas tardías y es por esto que creemos que todo lo que hacemos es una creación, y ¿será esto verdad o solo es nuestra imaginación?
Un sabio dijo que todo bajo el cielo tiene su tiempo, tiene su hora, y que no hay nada nuevo en este, más bien en sus palabras debemos pensar y es que las palabras de los sabios son como aguijones, como clavos bien clavados las de los maestros de colecciones, por eso estate prevenido que el hacer muchos libros no tienen fin, y que demasiada dedicación es fatiga al cuerpo, ahora si nos da una referencia para vivir, y esta es más bien teme a Dios guarda sus mandamientos, porque este traerá juicio a todo sea bueno o malo.
Ahora bien, volviendo a la creación, esta surge de ideas, pensamientos y sueños, los cuales no son más grandes que lo que somos, son una formalización de nuevos retos, posibilidades y planeaciones para el vivir, por ello pensemos la creación se activa con el poder de la voz, esa voz que emana los deseos, y lo que atesoramos en el corazón, que con el paso del tiempo se contextualizan y son realidad.
Es por eso que la creación es cercana a la reflexión, al método que podemos tener de forma individual como en las colectividades y aun en esas filosofías que nos gobiernan, pero para que esta exista debe hacer una sociedad, pero si esta no existe, la posibilidad de vivir es remota. Ya que la vida es producto de la creación, de los sentimientos que se dan entre pares y como desde ahí todo surge, con alegría en muchos momentos, con tristeza en otros, con dolor causal y con curación intencional, todos lo hemos intentando una y otra vez.
Pero saber que persistir es una opción, y podríamos decir que es la única entendemos que para ver los fines mismos de todo producto imaginativo, merecemos hacer una charla, un escrito, una composición y por qué no un acercamiento personal, esto nos enseñaría que si la creación es intencional el mundo conocerá la verdad, y no como la única, sino que en muchos estadios esta devela la bondad del hombre la cual es un producto eterno encarnado.
Creamos, construyamos, aguardemos y démosle tiempo al tiempo para entender que todos los procesos desarrollan en nosotros las capacidades duras y blandas para responder a problemáticas de la sociedad, la cual necesita con urgencia pensarse de otra forma, tanto para aceptar como para trabajar desde las diferencias.
For: @angeless.2121
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