Los escritos tienen como principio la solidaridad de los unos con los otros, es decir estos relatos ¿son socialistas?
Cada uno de nosotros lee, ha leído o le gusta que alguien más lea para aprender, entender y superar todas las aflicciones que hay en el pasar de los días. Por eso, podemos decir que leer libera, liberta y enseña a no ser condicionados por las circunstancias ni aun por el medio, más bien nos lleva a caminar en pos de lo que buscamos y cómo desde ello podemos construir la existencia.
Realidad que está hecha desde los pensamientos, las emociones y las disposiciones tanto de hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos para compartir un poco de lo que son y de cómo todo eso lo alcanza hoy, vemos ideas, imaginación, alteridad y convicción tanto en las palabras como de las acciones, que a cada uno los define.
Por eso para leer, debemos saber que alguien o algunos han escrito, siguen escribiendo o lo dejaron de hacer, todo esto ha pasado tanto en pergaminos, papiros, cartas, notas, diarios y por qué no en los libros que hoy atesoramos como aquellas verdades que se resume en unas cuantas páginas, y podemos decir que estas están estandarizadas en doscientas, si esas páginas que nos llevan a los misterios, a la vida y a los sueños desde la mente de los escritores. Saber esto es entender que con el pasar de las páginas, entendemos que siempre en todo buen libro hay un mal capítulo.
La escritura es variada, tanto de los cuentos, los mitos, las leyendas, las novelas, las realidades paralelas, o en los textos académicos, para todo lector hay un tipo de escritura, para algunos solo es romance, para otros es la vivencia de muchos y quizás para los mismos escritores es la dedicación de demostrar o develar los sentimientos que se tienen entre pares, por eso construir un libro, es como pensar en un poema largo que sitúe, disponga y contagie a otros a pensar mejor las circunstancias, podemos tener una fórmula, pero que esta sea desde lo que somos y cómo nos unimos.
Pensemos en ser sencillos + compasivos + bondadosos, los que nos rodean tienen grandes luchas, y por ello compartir lo que somos es estar dispuestos a pensar en el otro como la mejor parte de nosotros, aun cuando guardamos silencio y con solo responder ocasionalmente podemos decir que son importantes.
Todos somos una carta abierta, dispuesta a que muchos nos lean, o a qué pocos se acerquen para ver la trazabilidad de lo que creemos, sentimos, pensamos, conversamos o solamente escribimos para recordar en tiempos futuros lo que hay en nosotros. Hoy todos poseemos un libro, un tesoro y un encuentro con otros desde la razón y la convicción de saber qué no estamos solos. Todos los relatos forman el destino que aprendemos a conocer y a compartir aun cuando hay noches oscuras.
Ya que si las historias se siguen construyendo aún hay mucho por hacer, por contar y sentir desde los paisajes, los lugares y aun esas sendas que elegimos, ya que el camino ancho dicta una paradoja y es que el exceso de la vida nos lleva a fines incalculables, pero el camino angosto nos enseña a ver la meta persistente y saber aguardar un principio eterno y es saber que tenemos algo más allá de lo invisible.
Entender lo socialista es ir más allá de lo político, es escribir, contar y escuchar con atención los momentos que han definido a otros, son sus anécdotas las que nos hacen pensar en lo grande que es la vida aun cuando todos habitamos bajo el mismo cielo, estamos en una ciudad, un corregimiento o un lugar apartado, si pensamos nos pertenecemos y si hacemos esto escribimos en el tiempo la mejor conversación.
Superemos nuestros legalismos, nuestras escrituras y esas lecturas sin sentido que hacemos. La realidad es una, es compartida, y en ocasiones es paradójica porque muchos dicen que es relativa, pero el relativismo sólo nos ha dispuesto en contrariedad, no nos acerca a ningún consenso ni mucho menos a la objetividad. La cual es de tiempo, es de verdad y es de fe si la vemos en el sentido amplio de nuestro desarrollo.
Por eso, invitemos un libro, escribamoslo, leamoslo, relatarlo y cuando se el tiempo escuchemos lo que se ha dicho con anterioridad de él, hay libros que revelan el mundo, otros que nos hacen entender los designios de la vida, pero encontrar uno que nos de la esperanza suficiente para seguir, es vivir la buena voluntad de la existencia.
Todo tiene un inicio, y esta es la palabra de verdad, la creación, es tiempo y disposición, y aun cuando llega al final, entender que todo pasó como debía ser y esto es solo saber que todo es un instante. Por eso la vida como los libros son efímeros.
Deja un comentario