Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

No solo es decidir, es ser coherentes y consecuentes con lo que se actúa y piensa.

El mundo es una construcción que tiene orígenes recónditos, unos van a los mitos, a la leyendas, a las historias, a la fe y a la ciencia. Muchos pueden ser expertos en la teoría del todo, y pueden reducirlo a cosas simples que todos necesitamos saber, como un concepto, una historia, o una fórmula, pero acá podemos pensar que el todo es: amor, creatividad, estadísticas, evolución, innovación, justicia, reflexión, y revolución.

Todo esto nos acerca al conocimiento, a lo que somos, y podemos llegar a ser ya que lo que nos falta por desarrollar lo vamos conversando con los días, las emociones, y las razones, dado que esto es poseer los saberes que llevamos por dentro con anterioridad y los convertimos en acción para conquistar de esta forma la sabiduría, que se hace urgente en nuestra sociedad, para enfrentar, reconocer y solucionar nuestras propias problemáticas.

La humanidad sí que ha mostrado más intereses y mala interpretación del verso que dice creced, multiplicaos y sojuzgar la tierra, ya que hemos convertido el mundo en una despensa finita, con racionalidad pura, egoísta y distante de lo que todos podemos aceptar. Y no solo hablamos del poder de la riqueza, ni de las guerras, o la violencia que se viven al interior de lo que somos en la sociedad, sino de las nuevas formas de creer desarrollarnos alterando la misma naturalidad de lo que somos, alguien lo referencio en la teoría de la desviación social, la cual dice que los cambios mínimos a nivel de humanidad nos lleva a alterar nuestros juicios y sentimientos ante el otro.

Cabe preguntarnos ¿qué nos ha pasado para llegar hasta este punto de inflexión?, todo, si hablamos de aquello que nos define, que repetimos una y otra vez y que creemos que al colocar intereses sobre intereses muestra nuestro mayor avance, pero no es tan acertado que digamos eso.

Más bien comencemos desde el principio, donde los conceptos se han ido tornando confusos y las interpretaciones solamente nos llevan al punto de contradecir las mentiras y pelear por la verdad, o bueno por las verdades que existen y dan reconocimiento a otro tipo de hallazgos.

Hablemos de la libertad, donde podemos decir, que es la decisión del hombre para asumirse en la sociedad, esto acarrea responsabilidad sobre los deberes y las propias limitaciones que este posee, pero en distintas circunstancias creemos que la libertad más allá de una estatua en New York y es llenarnos de excesos, esos que son nocivo a nosotros mismos y al mundo, por eso creemos que la libertad es similar o igual al libertinaje, que si a este lo vemos, es el abuso excesivo de nuestros pensamientos y acciones.

Entonces, nuestra paradoja está muy ligada a confundir y/o resaltar nuestras propias interpretaciones de lo que creemos que es y no a la vez, y acá no es que esté mal, sino que al momento de compartirlo debemos ser conscientes de transformado de las palabras, los conceptos o las percepciones que anteceden.

Ahora bien, vemos el concepto pasión,  lo cual ligamos que es cercano a los gustos, los detalles o el sentir un amor inmenso por otros como por uno mismo, y esta bien, pero ver el otro lado de la pasión, nos hará pensar que esta también es necesaria para nuestros días, y es que la pasión, también está cercana al dolor, al sufrimiento o a esos padecimientos que debemos tener para realizar cualquier sacrificio y entrega total. 

Entonces, si vemos las dos caras de la moneda en los conceptos podemos entender que estos son la misma cara, y ahí de nosotros quienes estamos dispuestos a enfrentar las distintas circunstancias para desde ellas poseer y tener claridad de lo que vemos, creemos y aceptamos.

Ahora bien, el albedrío es aquello que tenemos que tener en cuenta para todos los momentos de nuestra vida, sea en lo afectivo, social, político, cultural, económico, académico, religioso, ya que si es una reflexión y elección constante debemos hacer un alto, y ver donde estamos, que buscamos y cómo lo estamos construyendo. Ya que el mundo, la realidad, está constituido desde las intenciones las cuales van tan rápido que no vemos con claridad cómo todo esto nos influencia, toca y transforma, por ello, apostarle a la tranquilidad, a la elección consciente y clara hará que nosotros perdamos lo único que nos ata, y son las cadenas que siempre hemos cargado.

Por ello, ver el libre albedrío es superar la reflexión y convertirlo en acción, lo cual nos lleva a pensar en la reflexividad, la investigación acción participativa o bueno la praxeología, donde su fórmula es hacer + reflexionar + hacer nuevamente, todo esto visto desde la participación, donde todos podemos trabajar, reconocer y fortalecer lo que otros ya son. Ya que esta es una dimensión ética y política en sí misma que nos confronta, transforma y acerca a lo que otros llaman kaziyadu y es una palabra huitoto que significa despertar en autonomía. 

Es por ello que el ser consciente de las acciones es alimentar la memoria, el respeto y la solidaridad a las distintas causas que conocemos, por eso no trabajarla nos lleva a gestar distintas generalidades que caen el sojuzgamiento de los otros, y en la mentira que se alimenta por nuestros propios ojos. 

 Albedrío va de la mano de todo lo que somos, de lo que nos conmueve, y aún de lo que seremos si hacemos los altos correspondientes para ver, donde estamos, de dónde venimos y para dónde vamos. Por eso, acompañar, ser, brillar y dejar que otros lo hagan nos dará la satisfacción de que siempre podemos aprender, cambiar y revolucionar todo lo que tenemos cerca de nosotros. 

El tiempo dirá lo que nos corresponde hacer, y es que despertar es caminar no por la puerta ancha, sino por la angosta donde vemos que la vida no es que sea fácil, sino que debemos disfrutar todas las temporadas, los capítulos o las historias que tenemos. Por eso nuestra historia cuenta y vale la pena relatarla.

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