El reto que siempre debemos asumir, es creer que lo que nos falta es camino que recorrer.
El mundo está hecho de imaginación, fantasías, esperanzas y quizás esas acciones que nos sirven para caminar, a esto llamamos utopías. Todos las tenemos, unos las consideramos, otros solo se alejan de ellas, porque él no creer es más sensato consigo mismos, pero aquellos que las consideran entienden la conmoción, la confusión y el terror al momento de enfrentarlas. Ya que si éstas existen son muchas y con el tiempo pueden mutar o evolucionar para seguir el camino o la senda de la vida.
Todo lo que existe tiene un marco de referencia, sea cultural, familiar, social, conceptual, legal, todo tiene un orden establecido que merecemos conocer, confrontar y evidenciar si así lo buscamos, dado que al final son nuestras creencias las que se establecen, las que dan nuestra posición y argumentan nuestro lenguaje para avanzar, crear, y construir el medio que tenemos.
Hoy, hablamos de todo y de nada a la vez, quizás es lo más retórico que tenemos para pensar el ahora, ese que nos da la sensación de fe, de ciencia y de optimismo a lo que nos falta, a lo que seguimos buscando y en las posibilidades se deja encontrar. Por eso preguntamos sobre el marco de la imaginación, es cuestionar lo que nos ha construido, es asumir lo que socialmente creemos y es compartir aquello que ya fue, o eso que necesita de un camino para entender lo que hace la modernización en nosotros, en los transeúntes del tiempo, de la sociedad y aun de la urbes que crecen y se destruyen mutuamente.
Hablamos de las posibilidades, de los sueños, de los instantes que no se repetirán, ya que no es de sabios pensar en todo tiempo pasado fue mejor. Mas bien sumemos al conocimiento la verdad y la esencia de que poseerlo es saber tener dirección y una mente amplia para hacer las conexiones suficientes en lo que nos concierne del futuro y la realidad.
Nadie tiene el control absoluto de lo que nos acontece, siempre hay un espacio de incierto que debemos aprender a vivir, a entender y sobre todo a dejar pasar en nuestro alrededor, quizás es el dolor, la desesperanza o el triunfo mismo que tenemos pero que lo pasamos en soledad, ya que todo esto nos pertenece y nos hace reaccionar a todo lo que consideramos propio, pero no lo es, ya que en cada uno de los momentos más cruciales que hemos vivenciado hemos perdido un poco de quienes somos. Es decir, hemos dejado nuestra esencia vital que nos caracteriza en el mundo, en la historia, en el tiempo, en el ahora.
Por eso la percepción es una posibilidad y una incógnita dentro de nuestros estadios de conmoción, es una verdad que no sabemos qué ocurre, que se establece y que así mismo nos destruye, por eso es ahí donde levantamos murallas una y otra vez para sentirnos seguros y salvos, pero esta noción es la mejor incredulidad, es nuestro el entender que hay cosas que debemos destruir para volver a sembrar.
Ya que sembrar es permitir el mundo, la realidad y el cambio, tanto de los procesos, como de quienes somos y de que estamos establecidos, porque entender es vivir, es saber que los errores no los volvemos a cometer y si así pasan solamente descubrimos que aún hay puertas que debemos cerrar, porque si no lo hacemos el daño será mayor si lo vemos en forma colectiva.
Miedo todos tenemos, pero con él vivimos siempre lo único que nos resta es creer que aunque somos salvos, siempre tendremos que romper nuestro confort, es decir ampliarlo para así avanzar en la consolidación de quienes somos para con otros.
for: @jhoacu
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