Si, tú, el que lees esto, eres especial, valioso, amado, y si repites todo esto con otros, podemos ayudar a que nadie se sienta solo.
Todos sin importar quienes seamos, tenemos un lugar, un lecho y una verdad que contar. No estamos en esta vida por pura casualidad, más bien dentro de nosotros emana algo diferente, un destino, una predestinación o una causalidad. ¿Cuál es el designio perteneciente a la voluntad terciaria de tu nombre?, si suena extraña la pregunta, pero veamos de qué se compone, ya que si somos conscientes sabemos que tenemos algo más, un camino, una senda o una trocha que caminar.
A esto, le podemos sumar que pertenecemos algún lado, a una tribu, una etnia, una familia o una sociedad que nos ha visto crecer, creer, aguardar, y sobre todo cuidar, dado que no estamos solos en medio del hábitat que vivimos, ahora veamos el episodio de la voluntad, como nos hemos formado con conocimientos y saberes, sabemos tomar decisiones y acciones sobre los hechos que vivimos y gracias a ellos tenemos experiencias.
Las cuales nos hacen tener un nombre, una idea que deseamos compartir con el resto del mundo que nos rodea es decir, si todos somos importantes, todos necesitamos tanto del uno como del otro para vivir, para tener siempre algo que dar, y es por ello que tu, yo, el, ellos son la recolección objetiva de experiencias y virtudes que al explorarlas y explotarlas darán mejoras en tus relaciones sociales, familiares, espirituales y todas aquellos vínculos que tengamos para con la sociedad y el mundo, el cual soluciona sus problemáticas primero en nuestro propio ojo, y seguido el ojo ajeno, como aquella parábola que se nos cuenta que mira primero la viga de tu ojo y luego mira la de tu hermano.
Si hiciéramos ello, y pudiéramos cambiar muchas circunstancias podríamos entender que la vida ajena como la propia necesitan solución a todo lo que los aqueja, y es así que damos valor y valoración a las conductas humanas que nos importan y están a nuestro alrededor.
La luz sirve para alumbrar en la oscuridad, por eso tú y yo somos luz en medio de la oscuridad, ¿qué oscuridad? la que todos tenemos y no sabemos cómo contar al mundo, acá es importante que todos caminemos en ocasiones en oscuridad para aprender de ella y saber que todo a la luz se revela. Ahora, pensemos en que muchos quieren hacer algo, pero no saben cómo ayudar, ayudar es servir a otros. Sí, servir como esa acción de reconocimiento, escucha, aliento y virtud humana que muestra lo que somos y las carencias que tenemos pero desde ellas trabajamos.
La teoría social dice que cada uno de nosotros debemos pasar por miles de aflicciones para ahí sí ayudar, pero yo creo que no debe ser así, más bien sirvamos desinteresadamente y anhelemos un corazón agradecido para demostrar al mundo (primero yo y luego otros) que todos podemos aportar a que otros cambien, se desarrollen y transformen de si lo que esta mal (oscuridad) para ser distintos cada día.
Amar es una convicción, es un acto que supera todo obstáculo, pero sí me amo puedo dar a otros de ese amor, el cual es solidario, fraterno, desinteresado y desarrolla intimidad vista más allá de lo sexual, porque no todo es sexo. Desde ese amor podemos superar una y otra vez las ideas de culpas e insatisfacciones. Ya que estas son nocivas, avanzan con fuerza y nos encierran en un círculo vicioso donde aceptamos el racismo, la xenofobia y hegemonía como actos naturales, pero no, siempre debemos aprender a rechazar los extremos, a tomar posiciones y a saber dónde estamos y para dónde vamos.
Recordemos algo, y es que nosotros como humanos no hemos estado tanto tiempo en tierra, esta ha vivido más tiempo sin nosotros que con nosotros, pero lo importante de esto no es el tiempo sino lo que podemos percibir de ella, los valles que podemos alcanzar, las cordilleras que podemos escalar, los mares que debemos descubrir y las selvas que debemos dejar vivir. Hoy el ocaso demuestra la sinfonía de los colores naturales al imaginar los pasados hechos montañas y sus historias que tiene la disposición de contarnos que somos arena, carbón, hierro y polvo de estrellas (es decir, valemos oro porque lo somos).
Somos maíz, habas, tubérculos, tierra, agua, aire y fuego. Somos más allá del sentido monopolista e industrial, poseemos una historia que recorre nuestras entrañas y demuestra lo antropológico que hay en el mundo, tanto en su realidad como en sus contradicciones. Poseemos cuerpo, alma y espíritu, un sentido imaginativo y uno realista que nos lleva a cuidar lo que somos, tanto desde los pensamientos hasta el cuerpo que nos gobierna.
Para ti, este es el tiempo donde podemos hablar de los recuerdos los cuales hacen parte de las memorias, esas que son personales y colectivas. Por eso las memorias dictan nuestras conductas y estas el caminar diferente que tenemos ante el mundo, por eso amigo, amiga, compañero, compañera, rompamos desde las influencias del amor eficaz el amor consumista, permitamos que la devoción sea sincera, devota y franca, arriesgarnos es seguir lo que el corazón dicta, por ello no dejemos que el odio, la venganza o el orgullo tomen control de lo que somos, más bien aprendamos, cuestionemos, sanemos y cuidemos a otros, ya que si vivimos en esta sociedad debemos esforzarnos por el futuro, ese que es bueno si lo construimos desde el ahora.
Todos somos importantes cuando nos vemos a los ojos, somos escuchados y comprendemos lo que al otro le sucede. ¡Trabajemos en reconocer a los demás!
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