Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

La mejor afiliación que podemos tener es por los que no tienen voz.

La sociedad, mas allá de sus crisis, es el objeto de estudio, de relacionamiento y de convicción para aquellos que creen en las mejores posibilidades. Todos lo hemos intentado una y otra vez, hemos conquistado, en otros momentos fracasado, pero son muy pocos los que en verdad caminan en las esperanzas tardías y en las promesas de otros, ya que el valor de su palabra es más fuerte que un papel firmado, a estos los que conocemos como soñadores, visionarios o como líderes de causas justas.

Hay muchas causas las cuales se deben defender, ¿pero todas son necesarias o ese solo es el momento icónico para aprender a elegir? no todas entran en las posibilidades y esto se da porque hemos elegido que cargar con otros y que no, ya que no es posible que podamos acompañar todas, mas bien elegimos aquellas que nos atraviesan y mueven fibras en nuestro ser.

Todos podemos ser soñadores, visionarios o líderes, pero no todos estamos dispuestos a pagar el precio para llegar a la cima, y esto se debe a que no creemos lo suficiente en nosotros mismos y si llegaremos podríamos decir ahí el mundo parece ser más pequeño que un grano de arroz, pero no estamos dispuestos a ver las convicciones, los ajustes y las soledades que debemos enfrentar para lograr todo, y ahí es donde nuestros sueños, anhelos se conjugan con lo que el mundo ha dicho y esto es sumado a la comparación y a la apariencia. Pero se nos olvida que para obtenerlos debemos enfrentar la franqueza de la realidad, tolerar la y respetar la diferencia, es decir, vivir dentro de la anormalidad y perseverar en el tiempo.

Nadie se hace rico o exitoso de la noche a la mañana, más bien, siempre detrás de esos nuevos ricos, hay un interés, hay un deseo y un consumo masivo de que todos pueden serlo, aun cuando eso es una falacia del positivismo tóxico de nuestra modernidad, y esté reina tanto en la literatura -bestseller-, como en las plataformas digitales y aún en la esfera pública, que premia al que contrata con el Estado aun si su experiencia no es la necesaria al cargo.  

Todos somos anormales, y los debates sobre la normalidad y lo que no es, muestran que en nosotros existe ese gen diferenciador, y en otras palabras no te conformes a este siglo, si, ese es el punto, lo que nos hace distintos al otro y es que aceptarlo es ver gustos, deseos, convicciones personales reflejadas en otros, ya que todos somos ese espejo al mundo, desde lo cotidiano a lo íntimo y así es como este se compone con muchos matices y verlos todos es analizar porque somos más de siete mil millones de personas encontrando sentido.

Por eso, sólo los que se sienten libres profesan la libertad. No todos son libres, ¿por qué?, porque algunos no la conocen, ni reconocen las cadenas que los atan (al mundo, a sus egos, a su yo, a sus pasiones…), por ello, alzar las manos para agradecer es comenzar a batir esas cadenas que deben caer, ya que nuestra primera convicción es perderlas, eso es lo único que tenemos para ser emancipados.

Emancipados de toda opresión, de toda legalidad, de todo deseo enfermizo que nos estanca, nos retrasa, nos separa y nos olvida. Es el tiempo para pensar en la autonomía que nos define, en los hábitos que nos motivan a caminar y en las personas que están en nuestro entorno y deciden acompañarnos, ya que aunque todos digan hacerlo, no todos están dispuestos a arriesgarse.

Conocer del mundo es dejar una parte de nosotros en él, es adquirir experiencia, templanza y verdad, por eso es hacer que este se acomode a lo que somos y no nosotros a lo que él dispone, ya que su fin es nocivo, y destructivo y el futuro no es mañana este es ahora. Seamos defensores de las causas sociales, de los que no tienen voz pero que con dedicación construyen la realidad para que todos tengan equidad.

2 respuestas a «Dedicarse»

  1. Avatar de Yolani Rios
    Yolani Rios

    Excelente reflexión para mejorar nuestras actitudes y entender mejor el mundo en que habitamos

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    1. Claro que si, Yolani, siempre lo podremos enfrentar, conocer, pero sobre todo aprender de él, para mantener una estrecha relación y habitar como tú dices

      Un gran abrazo, gracias por leernos.

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