Pensar en los años qué dejamos, es sentir el tiempo en nosotros, parece ser un reinicio, pero todos sabemos que la vida es una y todo lo que hagamos tendrá su efecto.
Una culminación predilecta es la que creemos hacer en las últimas semanas del año, tomamos un tiempo para nosotros, para los pensamientos y esas reflexiones que no hacemos con tanta frecuencia, creemos así que todo lo que ha pasado es sustancial a lo que hacemos por la sociedad, no importa el rol que tengamos o la visión sobre los hechos que nos afectan a todos.
Todo parece estar ahí, en un cajón desconocido por nuestro yo (la consciencia), que al finalizar los 365 días sale con fuerza, ímpetu, y poder que demuestran que los hechos que hemos vivido han sido buenos, malos en ocasiones, importantes y/o desastrosos.
Todos sin importar donde estemos siempre miraremos para atrás, para ver si lo que hemos hecho nos ha dado realización o fracaso. La realización es transitoria, es estable pero nos hace creer que falta algo, el fracaso es más fuerte, es la recordación que tenemos para seguir caminando, ya que es un deber levantarnos una y otra vez (siete veces caemos) para así ser llamados justos.
Ahora bien, pensemos en esa sonata que repetimos una y otra vez, para dar calma a nuestros pensamientos, esta no es la canción de moda, es aquella que nos acompaña para intentarlo nuevamente, es una plegaría hecha melodía que hace descargar el cuerpo y este a su vez comienza a trabajar con más frescura y libertad, sí, los cambios piden bailes, es nuestra hora de bailar. Comparte esa sonata, cantala, vívela, dedica la, tararea la una y otra vez porque si en él yo hace eso y genera tranquilidad, imagina que puede hacer al resto del mundo, la nuestra es Promesas de Moral Distraída.
Nuestro ser está cansado, han sido años confusos, complejos, llenos de miedo y temor, la muerte nos ha tocado, nos ha alcanzado y si fue así, pensemos en la necesidad de ella, ya que es necesaria para que podamos seguir viviendo, respetando, recordando y enfocandonos, por eso seguimos acá, intentando, aceptando y procuramos no cansarnos, más bien dando lo mejor que somos para que la esperanza eterna continúe con nosotros, no es por riqueza, fama, gloria o poder, es más allá de todo eso, son tiempos de entender que lo eterno comienza desde la tierra y esto se da por el trabajo de lo esencial.
Para todos lo esencial no es lo mismo, pero puede que tengamos más cosas en común que aquellas que nos separan, una familia, un techo, solvencia económica y poder ser recordados, aún cuando esto en los cercanos les perdura veinte años, si, solamente veinte años para contar quiénes éramos, quiénes fuimos y que dejamos para que otros se levantarán e hicieran su historia.
Ver más allá de todo, es saber sobre la realidad, que la compone y que la destruye, es conocer su inicio y la culminación de esta, es reflexionar no a finalizar el año, ni aun en el comienzo, es hacer de esta una práctica cotidiana que se convierta en un hábito, puede ser cada dos o tres meses, puede ser pausa o un reconocimiento por los pequeños logros que tenemos, por esos aprendizajes compartidos o esos buenos descubrimientos, todo se construye de esta forma.
Desde la admiración, la ternura y/o el poder acariciar el rostro y el espíritu de aquellos que creen en nosotros, de esos que tiene intimidad con quienes somos, con nuestros anhelos y las metas propuestas, acá superamos la intimidad solo como el acto sexual, es más allá de esto, es poder descubrir, cuidar y apoyar los deseos que yacen en nuestro corazón. Los cuales están escondidos por miedo a la modernidad la cual nos condiciona, nos indispone y llama irrelevante a lo que es auténtico y es el poder Ser.
Culminar es intentarlo nuevamente, es contarle a nuestro contexto que no olvide quienes somos, y que lo que hacemos es más relevante que lo que otros hacen desde sus plataformas, no los anulamos, solo que debemos aprender a seguir a quienes tienen un medio para dar un mensaje, no solo de superación o positivismo, la realidad es más que esto.
Los cambios son producto de nuestras reflexiones, de lo que somos y de los significados que le damos a las acciones, por ello no olvidemos dedicarnos tiempo, en premiarnos y en reiniciar siempre que sea necesario, todos somos importantes en la sociedad, por ello perseverar es encontrarnos y saber que vamos por ese camino angosto que en verdad da trascendencia y milenarismo.
For: @jhoacu
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