Cada día podemos ver un poco más de la realidad, esta es como la materia, se crea y se transforma.
Impunidad más allá de lo que conocemos, es la semejanza de nuestros silencios ante lo hechos no comprendidos que dan una verdad a medias, esas que comprendemos con en el tiempo por lo aceptado y construido por otros, acá lo que nos compete saber y creer que los demás están en un medio de caos.
Todos, sin importar quienes somos, afectamos a los otros, en el tiempo, en el ahora y aun en el paso de nosotros en ellos y en sentido contrario, ¿por qué pasa esto? Quizás porque no nos hemos detenido un instante para pensar que de una u otra manera muchas de nuestras acciones que quedan en la impunidad, si ese es el concepto de este 3 de diciembre.
Este comienza como un pensamiento, como una idea, una dominación y/o encarnación que se desprende de la acción económica que a muchos nos liga, nos esclaviza y nos atonta por tratar de aparentar lo que otros ya tienen resuelto, y es su necesidad básica de vivir, vestir, consumir, o estar dominados, ya que a muchos les gusta esta sensación de vida, ya que esta es una tendencia a no pensar y sencillamente aguardar con esperanza la receta de la felicidad, la cual se desprende del “avanzar” en lo social como estrategia del consumismo, donde las reglas ya están predeterminadas, los estudios ya han sido realizados y todos podemos entrar en la misma bolsa y solo salir de ella si algunos personajes estratégicos nos toman como ejemplo para motivar las utopías de que todos somos iguales y eso no es tan cierto, ni para las leyes, ni para el mercado, quizás en la espiritualidad, pero ese es otro tema.
La sociedad nos ha determinado, y nos habla desde las apariencias, que solo al leerlas se podrían entender y saber que la manipulación mediática genera en nosotros división y gran eco a nuestros pensamientos, y así podemos saber que detrás del telón, todos aquellos que se odian, se distancia, y vociferan impunidad se sientan a la mesa, cenan, conversan y entre sí se “aman”, pero ¿qué pasa allí?, posiblemente todo, o posiblemente nada, aun no estamos preparados para estar en esa cena, y si lo estuviéramos sabríamos que el mal yace en nuestro corazón y este es alimentado por los deseos fervientes de controlar, de gobernar y de alejar a todos, a una sociedad a su mejor forma de vivir, quizás nuestro pecado más grande es el individualismo, la acepción de personas y la pobreza. ¿Criterio, crítica o sencillamente es una marioneta más?
La impunidad es un hecho que da culpabilidad a otros, pero que al victimario solo lo coloca en el pedestal de su propio ego y poder, es decir su hegemonía, poder que solo se utiliza cuando en verdad se quiere impartir miedo y así dominar a los que no creen que la vida misma conlleva miedo. Todos debemos aprender a caminar en la incertidumbre. Esta echa culpa, anhelan los elegidos y/o cree por testarudez que el orgullo es su más grande virtud y los terceros son los que deben asumir la negligencia, aun cuando estos no tienen nada que ver.
Las ideologías han creado esperanzas fallidas en la sociedad, demostrando así lo vago y lo plano del plan ejecutado para la vida de las sociedad, unos ven su salvación en la realeza, otros en la democracia, pero los más aventureros en el plan metafísico para demostrar la superioridad de las razas, pero hay otros que no creen y los más arriesgados creen que la vida es una tarea larga que no importa la anarquía que se posea, todos deben ser iguales, no tanto en las leyes, porque estas demuestran ya la primer injusticia, sino que lo que debe existir dentro es la aceptación, la igualdad, y es el saber que somos diferentes en el mundo sin colores, sexos, credos, posición sociales, políticas o utópicas.
Por ello, que la impunidad no reine, más bien que sea la verdad, la soledad, las ausencias y los miedos, vivir es la mejor condición para convertirnos en visionarios, que trabajan desde la abnegación.
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