Pareciera que ganáramos, pero al final hemos perdido, no es obediencia o determinación sólo es que no vemos con claridad.
Toda inicio comienza con la seducción, aquel reconocimiento que hay entre pares y como estos se cuentan en unanimidad sus anhelos, deseos, gustos, pasiones es decir, la buena apariencia, pero aun desde estos estadios perdidos se reconoce y se sabe que no muchos poseen una identidad clara, tanto a nivel personal como social, para este caso, nuestro caso hablemos lo desde el país en el que habitamos, este que nos ha visto crecer, amar, llorar pero no nos da un sentido de orgullo más allá de una camiseta que nos distrae en plenas épocas de convulsión social, política y económica. Parece ser que nuestro mundo está gobernado por esos factores.
Nada de lo anterior es necesario, solo debemos saber que estos son poderes en sí mismos, los cuales poseen la crueldad de no dar la esperanza a muchos, por eso, emprender es descubrir en el entendimiento la pérdida primordial de todo lo que es el sujeto es decir, el actor social pierde cuando sus anhelos y deseos están limitados por factores externos, que lo afectan a él por ser de la clase social baja de la sociedad y no puede construir desde sus propios recursos.
No es necesario ir tanto a la historia para saber que el estado actual de las nuevas ciudadanía es precario, hablamos de hombres, mujeres, jóvenes que se esmeran por creer o querer cumplir todos los requisitos que la sociedad ha impuesto los llevará al marco de éxito y buen nombre social, hablamos de educación, de familia, de independencia, autonomía y esos valores que dicen que la meritocracia es la opción para salir y superar sus propias cadenas, pero la realidad es otra, es el contacto, el favor, la influencia, quizás pecamos por inocentes, pero a veces llegar al punto de quiebre es la única forma en la que podemos entender como el mundo funciona. Y no son los esfuerzos, son los muchos NO los que nos hacen levantarnos una vez más para persistir y crear un medio posible para vivir.
Pero no todo es tan claro ya que hemos estado condenados antes de nacer, por no nacer en una de esas familias privilegiadas de la sociedad (empresarios, políticos…) los cuales siempre han hecho el monopolio del poder su actuación, su pensar y aun esa conspiración para con otros, donde todo lo posible es sustantivo para los no nacido en los privilegios y el resto solo son merecedores de las injusticias de la vida social ya controlada y que las relaciones existentes desde los privilegios y lo material.
Pero el tiempo dirá todo, corre y a muchos alcanza, a unos se los lleva pronto a otros no tanto, la vida es una construcción de trabajo, esmero y necesidad compartida de hacer lazos que en verdad establezcan la esencia de lo que podemos ser desde nuestro carácter, a veces necesitamos ayudas extra, en otras ocasiones solamente nuestro ejemplo abre las posibilidades. Por ello, pensemos en la identidad, en lo que nos construye como seres humanos y en lo que nos define, todo esto se verá resuelto el aprecio, en el gusto y en el valor que le demos a nuestras tradiciones culturales, las cuales deben sobresalir, representarnos y darnos mayor aceptación ante el mundo.
Por eso pensar diferente siempre será nuestra tarea inicial, a corto, mediano y largo plazo, debemos entender el mundo, el medio y la relación que nosotros tenemos hoy, no como recompensa sino como opción para hacer de las vivencias la verdad de las acciones, las cuales se suplen con deseos, sueños y metas que siempre hemos poseído y que en otras circunstancias debemos dejar ir, el mundo hoy nos enseña a que si otros pueden desarrollarlas, compartir es la mejor forma de trascender, tanto para el presente como para el mañana, demostremos interés, hablemos diferente, pero sobre todo rompamos el ciclo de la seducción que sí que nos ha traído consecuencias negativas a nuestro medio.
Todos podemos compartir de lo que tenemos para poder Ser, para entender que la felicidad es la superación de nuestras propias cadenas de forma contextual. Y que no es tiempo para servir a dos señores, más bien que nuestra posición sea clara y concreta ante las circunstancias que nos rodean.
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