Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Es del tiempo nuestros anhelos y de nosotros, saber sentir nuevamente.

Los momentos han pasado, todo hoy tiene nuevas formas, sabores, colores y por supuesto esas fragancias que intentamos encontrar porque nos gustan, nuestra tarea si deseamos aceptarla es convertir esas búsquedas en la misión de cuidar y abonar lo que no nos corresponde para seguir manteniendo lo que es nuestro, el ahora, ya que desde este momento es donde todo puede tener una causa de principio a fin y una razón más allá de lo que vemos y entendemos desde el gozo como la meta más persistente.

No existen los imposibles y menos las cosas perfectas, todo tiene su defecto y su proceso de cambio y si esto no fuese así, caeríamos en la vanagloria de nuestros esfuerzos y en aquellos olvidos errados para poder continuar, pero es mejor errar para comenzar, que hacerlo bien desde el principio, es más, el camino no es como lo pensamos, es una introspección de nosotros para el mundo, poseyendo la libertad para elegir, comprometernos, y desde ahí construir añoranzas que nos retan a construir, a premiar los aprendizajes y saber que todo parte de una pregunta y una reflexión. 

Somos el espectáculo y la función principal del ahora, nunca dejaremos de serlo, ni aún cuando los años han traído sorpresas y corresponsabilidad a nuestras ideas y el tiempo nos ha pasado, las ideas solamente son ello, si fueran erradas ya hemos aprendido a vivir con ellas, pero ninguna idea es errada, solo es la falta de planeación y de valor lo que hace que nosotros las desechemos, pero choquemos con nuestras creencias para cuestionar y saber que lo es mejor ya que cada uno puede corresponder al otro, es su reconocimiento lo que nos motiva, porque sin la otredad no sabríamos qué hacer, ni porque hacerlo, pero sumado a ese reconocimiento debe primar la verdad, la razón y la emoción de sentir, esto es consecuencia y coherencia para que él nosotros nunca acabará.

El tiempo solo es una causa, que limita o libera a aquellos que lo saben utilizar para lograr sus metas, aprendiendo, retando y confiando en que este solo es una ilusión, que ha limitado, que oculta la verdad y nos lleva a ver con certezas lo que ha pasado, ya que la historia la cuentan los que han ganado, pero superando esa discusión, aprendamos a ver con los ojos de los caídos, los marginados, aquellos que su tiempo se limitó y los cuestiono, y hoy solo son una convergencia de todo lo que pasa en la sociedad, y que sí nos apresuramos entenderemos o a la larga solo esperaremos lo que el viento dirá.

Los errores pasados son nuestro no lenguaje para el hoy, las cuestiones del presente son las que más valen, construyamos esos recuerdos compartidos, nuestro pasado es lo que nos hizo crecer y nos ha dado el carácter y la fuerza para emprender nuevas búsquedas, tanto para la felicidad, como para la comprensión de lo que somos en el mundo, como para aquellos que nos rodean, la felicidad como el gozo existen, estas comienzan en nosotros y se exteriorizan, las sonrisas son efímeras, y todo lo que somos puede pasar en un instante, «como la neblina que esta y en un momento desaparece». Conquistemos la vida y disfrutemos los ratitos estos nos pertenecen. 

El pasado puede ser traído al presente, pero no es la mejor opción, más bien hagamos un alto y que este sea suficiente para ver que debemos cambiar y así no repetir, conocer el ayer es válido, reconocerlo es aceptar que antes de nosotros, otros vivieron nuestras acciones, pero enfatizar lo en el presente, quizás solo es la destrucción misma de nosotros, conversemos de lo que paso, del ahora y de lo que falta, todo esto nos llevará a aceptar lo que somos, lo que tenemos y lo que no, para desde ahí poder trabajar y alcanzarlo. Las acciones nos transforman, pero el asumir la vida es entender que el tiempo nos cambia. 

Un ahora, un después, una historia en la misma página, esa que tienen nombres que no se deben mencionar, pero que están ahí, donde existe un estado Kapella (estar en lados diferentes del río), y una balsa en la orilla de la isla, donde todo existe, pero lo más recurrente es el miedo compartido y la duda certera de este tiempo y no en otros, todo lo que somos debe ser nosotros mismos, ser una silueta de algo inexistente, y/o aun una marioneta de aquellos que dicen tener el mundo en sus manos, solo es una falacia a nuestro yo.

El mundo como la añoranza es reconocer esas virtudes que nos hacen ser sujetos y actores sociales concretos, donde nuestra posición es diferente, pero así mismo nos escuchamos y avanzamos en el mismo fin, ese fin que es un sueño, una muerte y un legado en nuestros nombres, nuestras letras y aun en ese trato a lo demás, porque recordar es vivir, con olvido pero permitiendo que este último solo sea el sentido de nuestra pertenencia genuina.

Un color, un sabor, un aroma y por supuesto la compañía, ya dejamos de ser lo que fuimos, y ahora es tiempo de ser lo que seremos, siempre procurando estar en el presente, en este tiempo que no acaba, sino que pasa más rápido de lo que podemos ver, pero así trae con claridad el principio, el fin, la voz milenaria y el temor y temblor por respeto a Él y a nuestros semejantes. 

El tiempo pasado solo es el tiempo, pero el tiempo venidero sólo lo dará el viento.

2 respuestas a «Añoranza.»

  1. Avatar de Nubia Esperanza
    Nubia Esperanza

    Me gusta mucho leerte seguir cada viernes tus escritos. Me dan paz , alegría, esperanza.
    Un abrazo fuerte.

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    1. Que bueno leer eso Nubia, te mandamos un abrazo. Esperamos que todos días sean buenos, justos y llenos de fuerza y verdad.

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