Nuestras dudas acerca de lo desconocido, dan sentido a lo humano.
El miedo se apodera de nosotros, nos enseña a ver y a sentir, en nosotros existe la individualidad del espacio, del tiempo y el movimiento, relacionarnos implica enmarcar nuestro olvido filosófico, para comenzar a percibir la relación misma de nosotros y el gran yo de otros, los cuales brindan el beneplácito en la acciones de acuerdo a lo que perciben, lo que es lícito o ilícito entra las relaciones.
Estas solamente se exaltan cuando nos encontramos con los vacíos de la sociedad formada y compuesta con anterioridad por todos, es decir, alguien se pensó primero lo que somos y lo que seremos, por ello la sociedad es un escenario donde todo puede pasar: comenzando en las relaciones amorosas, las confrontaciones, la toma de posiciones y la radicalización de lo que somos y/o podemos llegar a ser, lo que está sumado a la toma de decisiones que se definen por nuestro carácter y el entendimiento de los hechos externos a nosotros.
Lo que yace en nuestro interior es un mar de dudas, desde estas creemos perder el horizonte de la vida, pero quizás estas son el despertar de nuestra objeción de conciencia para enfrentar los miedos y estos poder transformarlos en reflexiones, saberes y conocimientos. Acerquémonos a otros para ampliar la visión de nuestros credos, desde estos podemos mantener la esperanza para así trabajar y cambiar el mundo, ya que la religión no es rendición, más bien es la apuesta a seguir intentándolo.
Por ello ver la religión sin rendición es entender: 1. La visión opresora, la cual fue impuesta por la violencia construyendo adeptos desde la sumisión y la obedecida, esta visión rompe el esquema original de la creencia, dado que insta a todos los creyentes a ser devotos a ella sin poder cuestionarse, por ello siguen creando instituciones para así ganar adeptos y generar para sí su propia influencia y riqueza, manteniendo vidas matutinas faltas de sinceridad y de misericordia con otros.
2. la visión liberadora, es la que entiende la relación personal con los semejantes, es la esencia clara de una verdadera comprensión del mundo y el reino de Dios en la tierra, es la comunión con el creador y el echar raíces en un lugar local, que no alardea del conocimiento, pero que lo busca incansablemente, basados en principios prácticos, llenos de rezos, plegarias al viento y en su praxis la solidaridad desde la comunicación y el lenguaje, acercándose al dolido, al afectado y colocando en riesgo su propia vida por amor a las desigualdades y las luchas de los que no tienen voz y trabajan por el bien comunal.
Superando el credo, desde las dudas y el sentido positivo y negativo del conocimiento hemos de llegar al lado humano, ese lado que sensatamente se pierde, se olvida o se escribe en papel el cual aguanta todo, pero que dicta un rompimiento exacto, contundente y disruptivo de lo que ha sido el sistema individualizado del capitalismo o de esa actividad productiva que se convierte en economía y da sentido a lo útil en inútil desde sus estadísticas.
El sentido humano es una variabilidad de referentes, interrogantes y percepciones del mundo en el que se habita, en este sentido la humanidad ha olvidado lo esencial, y le ha dado trazabilidad a los legados mal construidos y a la negación de la curiosidad, desarrollando para sí el estancamiento en la construcción de aprendizajes que sumados con el tiempo son la suposición de las relaciones humanas y la acumulación de silencios y/o interrogantes que nos llevan al fracaso.
Lo humano es lo vivencial, son nuestras principales anécdotas que cuentan historias y no son olvidadas en el tiempo, más bien estas son transformadas para así contar otras nuevas, es por ello que reconocer la otredad, es saber que todos debemos contar algo que siempre nos ha definido, y esto es lo que desata un destello de brillo en los ojos propios o ajenos. Dando así un conversación estructurada dentro de las mil que se puedan proliferar dentro de los saberes, ya que lo que nos concierne es la verdad, es el lenguaje de nuestra corporalidad y el poder llegar al alma, porque cuando se llega a ella no se quiere otra cosa que trascender en la mirada, en la razón y en la convicción de crear estabilidad en las relaciones, para construir una huella que es nacida desde un acercamiento, una caricia o unas simples palabras que dan esperanza.
Lo desconocido es poder plasmar, cuidar, construir, destruir para avanzar reconociendo el estado de estar sin estar dando cumplimiento a las palabras y las promesas hechas con una anterioridad desde el amor libre, el cual es sincero, correspondido y comprometido desde el primer momento en el que se conoce, que no busca cambiar al otro sino que lo acepta y asume juntamente con él la esencia de su vida, porque antes de estar, se es en individualidad para avanzar en la trascendencia del tiempo y el movimiento llegado, que se desarrolla desde el cruzamiento y la construcción colectiva que se da desde la experiencia con una visión y reflexión del mundo donde todas las formas de desarrollo autónomo –kaziyadu- puedan darse.
Seguimos construyendo desde la inconformidad, desde la reflexión de las estadísticas y sobre todo desde el conocimiento y el tiempo en los procesos sociales y comunitarios, reconociendo los intentos fallidos y las relaciones a lo desconocido, no para apaciguar la carga sino para dar coexistencia al mundo que tenemos. Dando luz en medio de la oscuridad, y actuando de una forma íntegra tanto en lo público como en lo privado, ya que bajo el cielo no hay nada que pueda estar oculto.
Conversemos y hagamos de la vida nuestra mejor oportunidad para reconciliarnos desde los saberes, las experiencias, la cultura y las creencias, todas estas forman en nosotros el entendimiento de lo humano, lo espiritual y la muerte misma, aun hay trazos por hacer, metas por cumplir y reflexiones que vivir, el cambio empieza desde nuestra disposición, desde lo semejante y aun desde las dudas que podamos seguir alimentando.
Deja un comentario