Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Las personas lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo cambian. 

Cuando emprendemos un camino diferente al establecido siempre habrán múltiples dudas de lo que estamos haciendo, pero desde estas incógnitas aclararemos nuestros pensamientos, emociones y esas nuevas metas que construimos. Todos los tiempos son importantes y cabe aclarar que no debemos olvidar los fracasos ya que estos nos han ayudado a asumir lo que hoy buscamos con responsabilidad.

La humanidad vive y abandona, pero en la elegancia sabemos que somos elegidos y es por ello que comprendemos la importancia de brillar. Ser especiales es reconocer al cercano, al distante y al olvidado, muchos son los que pasan a nuestro lado, es tiempo de dar afecto y valor.

No busquemos crear algo, la mayoría de estas ya han sido creadas, lo que debemos tener presente es que podemos y no debemos repetir lo creado, más bien conozcamos la historias detrás de estos artefactos y demos más utilidad, no es por moda o prejuicios, es más bien por la integridad moral. 

Busquemos dentro de nuestra personalidad esos atributos que nos hacen distintos a otros, seamos tranquilos y vivamos sin afanes, hablemos y actuemos con amabilidad, esta destreza la podemos desarrollar si lo pensamos, aprender es una constancia de estar solos o acompañados, hagámoslo constantemente para que otros no tomen decisiones por nosotros. 

Asumamos riesgos, actuemos con vista al presente que nos da crecimiento, este se sustenta en no olvidar, mejor recolectemos los millares de experiencias y sigamos siendo curiosos. La curiosidad nos llevará a la empatía y a la concentración la cual está ligada al reconocimiento de la fragilidad y la ternura.

Guardemos y tomemos en cuenta los silencios, tanto los personales como los colectivos, hagamos de ellos los mejores momentos para meditar la vida, la muerte, las creencias, el poder, la economía, y esas convicciones que se convierten en planes. Seamos inconformes, pasemos la página, retarnos es comenzar a vivir de acuerdo a los que nos pertenecen, si aquellos que quieren entrar en nuestro mundo, y con nosotros compartir el sentido del vivir, hoy debemos hacer un alto para rechazar el pensamiento vago de sobrevivir.

La banalidad del mundo es la construcción de los discursos hegemónicos, comienzan desde la pedagogía bancaria, como repetición de lo político, lo cultural, lo económico, y todo aquello que nos distrae, su fin es el estancarnos y  no permitirnos crecer.

Cada cosa que tenemos necesita una mejoría, para generar este cambio debemos reconocer lo que se ha hecho con anterioridad, construir parece sencillo, pero son miles de intentos, unos exitosos, otros fracasados, pero todos estos nos han traído hasta acá. Comenzar es poseer esperanza, por algo nuevo o aquello que es tardío, son formas, prototipos o cánones establecidos por la sociedad los cuales debemos romper, crear es la nueva veracidad, que transmite un mensaje y se acopla con facilidad a los diferentes lenguajes, demostrando gusto y disgusto si es el caso. 

Conozcamos la distorsión de la verdad y construyamos la realidad concreta y abstracta que el mundo necesita, no para ser siervos o amos, más bien para decir que todos podemos tener igualdad en las posibilidades y desde ahí consolidar una sociedad distinta.

La distorsión de realidades es un paralelismo, dice que el mundo está lleno de competencias, y estamos cegados y ensimismados porque no alcanzamos a percibir lo que el mañana trae como consecuencia de nuestras acciones, y en esta línea comenzamos a darle más valor económico a nuestras relaciones sociales. Este es el detonante de nuestra paranoia, hemos olvidado el verdadero valor de hablar solos y de corregirnos a nosotros mismos.

Esta distorsión nos hace crear conexión cibernética que invisibiliza las concretas, es decir las reales que tenemos con nuestros semejantes, convirtiéndonos en autómatas que piensan, creen y aguardan todas sus esperanzas por like, una abrupta sensación de compañía. Si algo hemos de reconocer de los métodos críticos, es que ellos nos hacen pensar no como excusa, sino como en verdad ocurren los sucesos que se desarrollan fuera y dentro de nosotros, podemos decir que nosotros como sociedad estamos enfermos de tanta virtualidad, y hemos desconocido la verdadera hermosura más allá de nuestros ordenadores.

La inconformidad es fuerza y virtud que algunos poseen, que otros desarrollan y que unos pocos solo creen necesaria para algunos puntos de inflexión en el diario vivir, los que viven inconformes son aquello que han entendido que esta no es la causante de los límites, sino es la superación de estos mismos. 

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