Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Escribimos para recordar, resistir y no pasar desapercibidos.

Todos los escritos nos recuerdan los acuerdos pactados entre las partes, dándonos esperanzas o contándolas, otros solo develan los errores cometidos, algunos fáciles de asumir pero otros difíciles de contar y accionar.

En nosotros hay una programación instaurada, comenzando por las fechas de añoranza, y/o nostalgia, que cumplen en nosotros una obligación para compartir con los más cercanos, o con aquellos que leen los post en redes sociales.

Estos hechos, parece ser un atuendo de moda, un pasatiempo o aquella explicación del porvenir o viceversa, pero antes de que esto ocurra debemos entender que no todos estamos preparados para esta inmersión intercultural.

La historia va más allá de una foto, muchos de los actos históricos buscan recordar la importancia del cambio y la transformación, la cual pone en jaque los estamentos del status quo, y son considerados como la acción más contracultural, desarrollarla es romper

el mundo, luchando contra el orden geopolítico y monopólico.

Es por ello, que el ser ciudadanos nos debe incitar más a la búsqueda de la libertad que de la esclavitud disfrazada. A ser felices y atesorar los momentos que no se volverán a repetir. A reconocer a los otros y poder construir con ellos la desobediencia y la indignación por las causas justa. Comenzando por la acción social de respetar a todos y tratarlos de igual forma.

Son simples ideas que dan comienzo a ver y razonar lo que pasa en nosotros y luego en el mundo, ya que entender otras sociedades, significa leerlas, estudiarlas y ver que el orden y/o el control social que llaman otros, permite conocer sus niveles de desarrollo y de desorden.

Ser creadores, significa que muchos copiaran. Todos sin importar de donde vengamos poseemos ideas, las cuales vamos nutriendo con conversaciones, salidas o viajes. Ejemplificar es darse a entender, ir a los ritmos de otros es perdernos por eso, caminar en la senda que vamos creando no es buscar el éxito, es entender que las circunstancias son las que nos crean.

El que vigila castiga y esta es la opresión que debemos romper.

De la basura salen las mejores comprensiones del porqué de la vida, muchos no apuestan por el que no sabe, haciendo efectivo el rechazo y generando de esta manera traumas. Todos quieren ir a la segura y desean ganar siempre. Ver el cielo, es saber que sus designios son más interesante que nuestros deseos, por ello ver hacia lo alto, es descubrir que solo somos pequeños observadores que tratan de entender los sucesos y los hechos que nadie más ha visto.

La lluvia es la comprensión del silencio, la coexistencia y a las melodías que destruyen la ansiedad y los temores.

Desintoxicarse es buscar la raíz de lo que es fundamental. Compartir la vida y lo que ella trae en construir caminos, es no olvidar sucesos, es trabajar desde la coherencia. La verdad es una construcción de cada mañana, ignorar es acabar las esperanzas de otros. Preguntarnos es obtener respuestas de lo que nos rodea. Compartir inquietudes es aceptar las distintas visiones del mundo para expandir nuestras formas de expresión las cuales dan limpieza al discurso de la vida y dan la dulzura que se transforma desde la amargura.

La consecuencia de lo social es la escritura, la historia, la liberación y la comprensión de que en el camino podemos llegar a esos detalles que son la muestra de las fracturas sociales. Siempre habrá desesperanza, pero si tomamos acciones contundentes no uniremos a muchos otros para generar una convicción mayor y así cambiar. Unamos nuestros sentidos con la ciencia, el conocimiento, las pasiones, las personas, las creencias, la justicia y el porvenir, y volveremos a construir un inicio donde todos podamos ser.

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