Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

¿Cómo, cuando?

Sin saber, nuestra existencia da destellos de lo que puede ser él descansó eterno, todo este recorrido es una fracción de tiempo, tanto de lo que somos, como de la esencia que poseemos y aún de esas preguntas que no han sido contestadas. Por ello es indispensable creer, tener fe, y entender la realidad social que hoy vemos.

Todo entorno afecta nuestros pensamientos, sentimientos y percepciones, tanto así que nuestra familia es la primera influencia que conocemos antes de escuchar las voces de los terceros. Al comienzo del día somos pequeños, al medio día grandes, y al atardecer ya nos hemos ido, esta es una analogía de lo frágil que es la vida. Cada uno de nosotros crea reflexiones y siempre propone desarrollos. Pero no hay cambios sin un fin, todos buscamos una voz guía y en ocasiones también queremos ser escuchados.

La evolución se da por la comprensión del futuro, visión que dibuja la esperanza y no se queda en la desolación de la humanidad.

No importa donde estemos, todos deseamos de forma natural preservar la vida, para compartir nuestras ideas y tener la mejor existencia. Cada acción tiene su condición, y esta nos acerca a lo que el mundo dice de nosotros, muchas veces hablamos desde el egocentrismo y falta de valor. Todos somos merecedores de la estima de otros, pero antes de anhelar esta, debemos trabajar y fortalecer la propia.

No hay juicio que no valga, desde la individualidad cada uno de nosotros creemos tener la razón y la convicción para interactuar con nuevos entornos. Pero dudar no hace pensar más allá, siempre será válido vernos en otros como ellos en nosotros.

Nuestras inquietudes nos llevan, nos traen, nos limitan y nos cambian. Conocer las certezas del mundo es saber que debemos explorarlo cada mañana, sacrificando gustos y pasiones para ir más allá de nosotros mismos y así desarrollar nuevas comprensiones de lo que falta por descubrir.

Es por ello, que no debemos dejar de compartir con los más cercanos y si muchos de ellos están lejos, tomemos un espacio en el tiempo para volver a verlos y fortalecer las conversaciones pausadas que hemos hecho. Todas estas relaciones nos ayudan a entender los momentos, los límites, y las anécdotas que atesoramos en la construcción del conocimiento y de lo que somos, hoy podemos superar nuestras inquietudes e ir en pos de la contemplación.

Todas las ideas son convicciones que mueven la razón para aprender a brillar con otros. 

El hoy está hecho de imaginación, de creaciones y de burlas a lo cotidiano, será sacrilegio, pero la presencia de los cercanos se contagiará como fraternidad, igualdad y solidaridad. Ser grandes no es renunciar al niño que llevamos dentro, más bien es compartir, aceptar y reconocer lo que pasa fuera de nosotros, para creer con nuestra actitud y saber que todo se puede convertir en palabras sabias. 

La sabiduría es temor, y temblor, es conocimiento y veracidad, es consejo y son millares de historias acertadas de la vida misma. No podemos estar solos, todos necesitamos múltiples actos para aprender. Repetir no es necesidad para la sociedad, que estos tiempos nos permitan poder avanzar.

La vida es la muerte, morir es vivir y esto es lo que define nuestro hacer. Analicemos y meditemos para luego compartir, si todos creemos en lo bueno, en nuestras ideas sabremos por qué el mundo está en crisis. Y quizás mañana podamos levantarnos y evitar algunas catástrofes. ¡Pensemos bien, actuemos y creamos en los otros!

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