Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

¿Las promesas nos unen, nos construyen o nos destruyen?

Las palabras son hechos que esclavizan, tanto los deseos como aquellas memorias que preservamos para con la eternidad.

En ese trascurrir, hemos comprendido las visiones del mundo, recibiendo pertenencia, identidad, raza y cultura con los más allegados, hay caminos no conformarnos desde esta parte del mundo.

El cual es basto para conocer y emprender, es por ello que cambiamos, escapamos y sabemos que la mejor respuesta está en el cierre de ciclos y de estadios que confrontan y nos retan para volver a la bondad desde el otro, con lo desinteresado, lo pedagógico y lo emocional de nosotros mismos.

Entre la tierra y las estrellas hay una distancia sublime, cada paso tiene un recorrido social que corresponde a las huellas de alguien más, todo está hecho, siendo los actores que piensan, creen y desean brillar en los distintos escenarios a los que nos enfrentamos a diario.

Es por ello, que somos las tablas del teatro, las ondas coartas del cine que están dispuestas a llevar un mensaje de música y tempo, es decir, somos la fotografía que captura momentos esenciales y que con convicciones expresamos la diferencian entre la justicia y la maldad.

Todos tenemos nombres que nos dan un peso para con la sociedad, tanto de inspiración, y proyección; de retos y de nacimientos que nacen en la mañana del día nuevo, como en un rostro sonrojado que hace polémica y no quiere guardar más silencio.

Somos inconformes desde nuestras necesidades, hemos profesionalizado las debilidades y hoy hay más ruido en el mundo.

La sociedad busca perfección, esta no existe. Sabe como exigirle al hombre para que contemple sus ideas; comenzando desde el análisis del esfuerzo humano, seguido por la manipulación de los saberes y los conocimientos empíricos, dando la ilusión de la existencia de la perfección.

Es por ello, que debemos cuidar lo que nos ha formado y así poder expresar todo lo que hemos visto, porque una certeza es más valiosa que la fama del mundo.

Hoy, nuestras promesas debe ir hacia el ser, el cual es acompañando, contando y sobre todo construye con otros, las creencias para seguir caminando. Nada de lo que somos se ha perdido, más bien las experiencias nos han enseñado que la vida es una y que si persistimos, seremos libres, asumiendo el compromiso que nos antecede y rescatando las sombras que nos protegen.

Porque con racionalidad sentimos la compañía y desde ahí buscamos lo abstracto de nuestras dificultades.

Cada uno de nosotros poseemos vidrios que nos hacen sangrar, estos nos independizan de los que nos rodean. Todos hemos vivido experiencias únicas que nos han marcado y por ello somos diferentes.

Construimos la vida, esta nos reta a no solo ver, sino a sentir la realidad más allá del conformismo, es tiempo de crear nuevas posibilidades e innovar para superar las utopías que nos hacen ser tontos.

Resistimos, intentemos una y otra vez, hagamos nuestro legado. No dentro de las ciudades que conocemos, si en aquellas que se han construido desde el olvido. La cuales tienen miles de vibraciones tanto del pasado como de la naturaleza.

Entendamos el esplendor de la historia, seamos correspondidos a la evolución del mundo lejos del esquema de (ciudad) seguridad. Tener miedo es saber que podemos emprender pese a las dudas, estas son la claridad de nuestros primeros interrogantes, ya que ser justo es ser valientes y no amedrentarnos con nada ni con nadie.

Los seres humanos estamos llenos de emociones, estas nos anclan a otros, que desde su simpleza han construido el mundo que habitan, todos somos semillas que al momento de tocar la tierra echan raíces, crecen y se transforman. Por ello nuestra familia no solo está hecha por sangre, sino que se hace desde la lealtad, y la exigencia del cambio.

No importa donde estemos, todos al fin y al cabo nos reconoceremos si guardamos la verdad.

Seamos ejemplo, conocimiento y sabiduría, lo bueno se hace esperar, esto casi nunca se borra. Somos más que materia, ideas, y legados recuperados, en nosotros hay un sentido milenario.

El tiempo seguirá pasando, este nos limita más desde la comparación que del desarrollo de nuestras posibilidades. Esforcémonos y trabajemos por la comprensión de las ideas que van madurando y son el sustento de otras. Dediquemos tiempo y encontrémonos en la literatura, que con en el empirismo construirá en nosotros el agradecimiento por la humanidad. 

Hoy, ya es el recuerdo del ayer, mañana será la esencia de lo que podemos preservar. Escribamos, juguémonos y ayudemos a otros a ser más grandes, brillar no es una acción individual, más bien es colectiva. Seamos autónomos aprendamos del fracaso y si es necesario levantémonos muchas veces.  

Desde el comienzo hasta el final, actuemos con franqueza, construyamos votos de confianza, lealtad, verdad y gratitud, así podremos decir que nuestra historia se ha escrito con muchos otros, ya que estos fueron, son y serán.

No nos escondamos, más bien aceptemos y asumamos, madurar es dar pie a encuentros intergeneracionales, que nos ayudan a ver el peso de la historia a través de las distintas generaciones. Porque el mundo es nuestro y en él podemos hacer cambios tanto en la forma de relacionarnos, como en el vivir.

Este es el tiempo para quebrar la dependencia con los más fuertes y convertirnos en aquellos que rompen la esclavitud. Destruye el encanto de tu locura, y has de la existencia el mayor significado.

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