Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

La base de lo que somos hace parte del sentir, del control, de ir construyendo y envejeciendo para no estar solos.

El mundo lo pensamos desde nuestras propias reflexiones, todo esto con el ánimo de ser diferentes y sociales a la vez, es por ello que escuchamos las experiencias ajenas y vemos desde el otro la realidad. Nuestra imaginación se conjuga con el idealismo y la ruptura del conformismo, buscando lo real y lo concreto. 

Caminamos las palabras, las que son grandes y pequeñas, las que son historias y contextos, la de los cuenteros que exaltan su región y también la de los desconocidos que no reconocemos. Así, es como el conocimiento obtiene su valor y todo esto nos lleva a interpretar la verdad social. Esta tienen un poco de mentiras incrustadas en su discurso y nos damos cuenta cuando habla de aprendizajes.

Reconocer al otro, es sentir, es acompañar sabiendo los preámbulos de la vida, rompiendo los esquemas calculados y especulados de aquellos que hoy por hoy vamos conociendo. Superando nuestros radicalismos, y sorteando las sorpresas del destino, el cual comenzó desde el nacimiento de lo que somos, teniendo en cuenta las fallas que desarrollamos. Ya que siete son las caídas en la vida, pero aun de la última nos levantamos.

Los días han pasado, las decisiones se convierten en acciones, y ya no estamos donde queremos estar. Hemos aprendido a caminar y aceptar lo que dejamos, pensemos en el porvenir y sigámoslo. La culpa, como el remordimiento solo hacen parte del aprendizaje y este lo tenemos para ver con mayor claridad.

La sociedad se gana con generosidad, con tiempo, y con la no repetición de los errores, más bien repitamos acciones y demos la admiración que los otros necesitan para brillar. Lo que somos se configura, toma tanto de la vida como del estudio científico, técnico, literario, y espiritual, el cual debemos prestarle atención para saber la recompensa de la vida y del volver a nacer. 

¿Por qué? Porque será el lenguaje, la ética y la ruptura a la concupiscencia social, hablemos claro, y esto no significa llamar a todo lo malo bueno, ni viceversa, más bien toleremos y aprendamos a coexistir. Dejar de ser los títeres de la sociedad de consumo, es trabajar por el despertar de la consciencia. Que une los relatos, las historias, las leyendas y esos pequeños juegos que hablaban del asombro, es decir desarrollemos confianza, esta será la estrategia para dar mejores soluciones al mundo. No haremos parte del dolor ni de los daños colaterales.

Conversemos de lo cotidiano, cantemos una y otra vez, miremos las generaciones, estas cambian, los sentimientos se transforman, y la historia del mundo se vuelve a escribir es decir: una idea expresa continuidad, trae revolución, y es luz de empoderamiento a otros. El arte interpreta, las creencias nacen y las esperanzas son correspondidas para aquellos que luchan una y otra vez.

La historia cae en su propio peso, esta ha sido mal contada, pero de ella hemos aprendimos lo esencial, y es que las mentiras se convierten en sesgos y esto nos lleva a la destrucción. Es por ello que volver a la historia es saber que a culpa no ha sido nuestra, sino de aquellos que juegan con el honor y la valentía de los oprimidos. Por que han olvidado contar el horror, y el miedo que ellos han tenido al momento de colocar su pecho y su sangre por una patria que no los reconoce. Es por ello que Colombia sigue sufriendo las luchas bipartidistas y de clases hoy. Ya que el no leer nos hace escondernos en los extremos de los discursos políticos.

La muerte entró por las puertas de la patria, cumpliendo el deseo corrompido de los líderes que llenos de parafernalia y de mentiras en su boca, profesaron que el pensar diferente es subversivo y este debe terminar. Incrementando la persecución social, comenzando por los minoritarios, los intelectuales y por los estudiantes que intentan ser reconocidos en la democracia.

Que este tiempo no sea tan favorable para superar los pensamientos totalitarios. Destruyamos desde adentro la hegemonía, y permanezcamos libres al momento de hablar de dictadura camuflada. Construyamos con otros las acciones más humanas, y más culturales para marcar el actor social que llevamos dentro. Todos somos la mejor representación de nuestras problemáticas locales.

Es por ello que creemos que el mundo está lleno de oportunidades y si así lo es, pero sobrevivir no es la condición que hay que vivir. Más bien busquemos la calidad y la dignidad humana aun cuando debamos alejarnos de todos aquellos que nos han hecho creer que el ser sobrevivientes es sinónimo de verdad, y su posición puede ser errada porque no ven los cambios de la realidad. 

Descubramos la grandeza, escribamos para todos, y no nos callemos, más bien levantemos nuestras voces como acción de resistencia. Las circunstancias nos enseñarán y darán paso a las discusiones que debemos alimentar. En unanimidad diremos que hemos construido, la libertad es propia, y el sentir lo compartimos. Ya no somos esclavos, poseemos una experiencia y desde ella podemos ayudar, cuidémonos de no caer en los juicios a otros. Todos los sucesos nos pertenecen y la vida es solo una historia por contar.

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