Nueva temporada de más escritos, más ideas, más reflexiones y conversaciones.

Los planes nos darán vida, comenzar es cambiar, la gratitud debe estar siempre presente en lo que somos, busquemos la verdad, y desde ella reflexionemos.

Escribir es la mejor forma de expresar lo que tenemos, todos poseemos pensamientos iniciales y otros terminados, y de ellos sabemos que ideas nos pertenecen. En la lejanía entendemos lo que nos une y lo que nos distancia de las personas, es por ello que asumir lo que somos ha de darnos las formas para trabar tanto a nivel individual como colectivamente. Ya que las desigualdades que conocemos se han dado por los azares políticos que tenemos que vivir. 

Escribe pronto, sin prisa, cuenta las experiencias, habla de la libertad que tienes, comienza un verso a la vez, con palabras que tengan sentido y otras que no, esto nos permitirá creer comunión entre distintos mundos. Conversa con las visiones que conoces y piensa que esta realidad se cambia cuando construimos diálogos permanentes que suman las conversaciones con el viento.

Robemos una sonrisa, recordemos las sendas que hemos transitado, y que nuestros errores no sean de comunicación, más bien aprendamos de los testimonios de esos terceros que nos siguen enseñando, porque el que llega a viejo escucha concejo. Y mejoraremos desde estas experiencias, no por delirio ni por absurdo que suene, sino por la no repetición de ellas.

Podemos sentir la soledad en el presente, ser extraños en un mundo diferente. Nuestra actitud es la que define si perseguimos, si compartimos y si nos seguimos esforzando lo suficiente para alcanzar lo que soñamos. Es por ello, que si con intensidad lo trabajamos, quitaremos el estrés del pasado y la ansiedad por el futuro. Ya que todo lo que hemos hecho en la vida, nos dará las fuerzas suficientes para entender lo cercano y lo lejano como único.

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