Enumeremos lo que podemos hacer, tomemos decisiones y comenceMOS.
Muchas son las circunstancias que nos llevan a pensar y a comenzar nuevos conteos, merecemos conocer la historia para aprender de ella y así mismo ver, sentir, y creer nuevamente, todos esto se resume en aprender a soñar para imaginar.
Todo sucede en el vaivén de los días, hemos sido formados para comprender los recuerdos y entender que somos la construcción tanto de las alegrías como las tristezas, vivimos del fracaso y otras veces las victorias, es por ello que sabemos que todo es posible. Pensemos en esto, el hoy es un nuevo reinicio donde actuar con determinación es prestar atención a lo que debemos fortalecer de nosotros, no son los triunfos los que nos definen, son más las caídas las que nos enseñan a levantarnos una y otra vez, para así perseverar.
Toda historia posee principio y final, pero mientras esta se escribe contemos las anécdotas que ya acontecieron, el camino nos sigue forjando, morir es vivir y vivir es morir, este es el ejercicio de la praxis que no debemos olvidar. No es suficiente ser ideales e idealistas, lo suficiente tiene que retarnos a aceptar lo que otros ya han hecho, levantar a otros es quizás una gran tarea, lo malo será creernos autosuficiente para no pedir ayuda. Es tiempo de sumar esfuerzos, la ayuda nos transforma.
Vivamos plácidamente, no dependiendo del factor económico, más bien, que nuestra dependencia sea lo esencial, esto se construye con convicción, autonomía y soberanía al momento compartir lo que somos con el mundo, es decir, es tiempo de contar nuestras ideas.
Y a estas sumémosle identidad, que conjugadas con nuestro carácter hace de las circunstancias nuevos aprendizajes y más interrogantes que al momento de compartirlos nos acercaran a más visiones de la realidad, ¿qué sabemos? «nada», pero desde esta nada obtengamos la oportunidad de aprender, comencemos ¿qué es la lluvia? quizás un buen presagio, sencillez y silencio traído desde el cielo, muchos la disfrutan, otros solo reniegan, disfrutarla es fundamental, es quizás la mejor manera de conectarnos con la tierra, que sabiamente nos cuenta que desde la primer lluvia en ella existe la vida y todos somos su producto fértil de origen y leyendas.
Desde esta comprensión podemos decir que cuando veamos otra vez caer la lluvia sabremos que esta ya no es la misma. Por eso seguiremos hablando de ella, ya que en ella existe diferencia no es la misma la que cae en el campo a la que cae en la ciudad, la que cae en la ciudad nos hace huir, nos enferma y nos condiciona anímicamente, más la que cae en el campo, cumple el propósito de ayudar a los árboles, los cultivos y aun a las mismas catástrofes que hemos creado.
Es por ello que aprender de la lluvia, es saber que ella nos alienta a tener nuevos comienzos, a aceptar las condiciones que vivimos y a mantener en nuestros recuerdos los mejores momentos que con ella hemos compartido, ya que los hechos nos harán construir y conservar nuestro hogar sin importar el precio de la historia, y de la lucha la cual es contra la dominación.
Conteos una y otra vez, todas las historias hacen eco, y sumadas al tiempo nos ayudaran a entender la razón, el conocimiento y la sabiduría de lo supremo. Lo cual siempre ha comenzado con nosotros y ahí mismo termina. Permanezcamos, juntamente nuestros miedos y seamos las miles de posibilidades que se crean un nuevo sendero para seguir caminando.
Y qué el final cuando llegue sea más la cercanía que la lejanía de nosotros con nuestros pares. Es por ello que la seguridad comienza con unión de las miles de voces que cuentan sus historias para resistir las adversidades que unos pocos han creado para muchos. Escuchemos historias, y aprendamos de lo que hicieron nuestros antepasados y creamos que el mundo que nos espera no sólo esta cargado de éxito, sino de ayuda, resistencia, solidaridad y unidad para que todos podamos vivir mejor.
¿Hoy que conteo tienes?
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